BULOS Y 'FAKES'
ANÍBAL MALVAR
Existe una costumbre muy española consistente en abusar de los anglicismos sin saber inglés. Aquí la gente lee best-sellers, gasta look, viste trendy, contrata una baby-sitter, viaja en business, se hace selfies, mete las fiambreras dentro de tapers, y disfruta de los hobbies como si fueran pasatiempos. La última moda, la más cool, consiste en llamar fake-news a las mentiras como si fueran una cosa del extranjero, que aquí no pasa. Las fakes son cosa de Trump y Bolsonaro. Remotos influencers políticos. Personajes que nada tienen que ver con nuestra derecha. Folclóricas anécdotas en el tablero global.
En España
disfrutamos durante años de los intentos de la prensa del movimiento estático
por convencernos de que el 11-M había sido cosa de ETA, que las bombas las
había activado José Luis Rodríguez Zapatero con un sms y que Rubalcaba era una
yihadista disfrazado de cántabro que bailaba la jota montañesa para disimular.



















