PROPAGANDA MILLONARIA PARA UN
RESULTADO MEDIOCRE
A pesar del dinero invertido en la campaña,
Daniel Noboa se estampó en las elecciones presidenciales en Ecuador. Habrá
segunda vuelta y la izquierda tiene serias opciones de volver a gobernar
Presidencia de Ecuador / Xinhua News / ContactoPhoto
La
primera vuelta de las elecciones presidenciales en Ecuador arrojó un resultado
de empate técnico. Daniel Noboa, hijo de millonarios y heredero del monopolio
bananero de los Noboa, buscaba ser reelecto en primera vuelta para consolidar
su plan para el país: bukelización, neoliberalismo y subordinación al
hegemón trumpista del Norte.
Habrá segunda vuelta el 13 de
abril y, ciertamente, la izquierda ecuatoriana allí se lo juega todo
Para
lograrlo, necesitaba convencer al electorado anticorreísta y a un cierto
porcentaje de quienes votaron a la Revolución Ciudadana en 2023. No lo logró.
La crisis energética sin precedentes a fines de 2024, la política del “miedo
duro” bajo el pretexto de la lucha contra el crimen organizado y su agenda de
privatizaciones y precarización fueron un límite. La familia Noboa se
gastó un absoluto dineral en la campaña electoral, tratando de controlar la
narrativa en redes como ya hicieron previamente otros ultraderechistas en
América Latina y contratando encuestadoras que anticipasen su triunfal primera
vuelta… No fue suficiente.
Habrá segunda vuelta el 13 de abril y, ciertamente, la izquierda ecuatoriana allí se lo juega todo. Aunque todavía restan diez puntos de escrutinio, el resultado final aparenta ser el de un empate técnico, con ambos ⎻Luisa González, candidata de la izquierda de Revolución Ciudadana; y Daniel Noboa⎻ en torno al 44%. RC asegura nuevamente una posición de fuerza en el poder legislativo (que también se votaba hoy), pero indudablemente eso no es suficiente. La izquierda ecuatoriana tiene que volver a Carondelet en abril.
El tercer
actor clave ha sido, nuevamente, Pachakutik, el brazo político de la histórica
y poderosa Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE). En
una elección particularmente dual, con dos grandes espacios rozando el 45%
respectivamente, la única tercera fuerza que destacó fue la representada por
Leónidas Iza, candidato de Pachakutik, que superó los cinco puntos. Desde un
enfoque estrictamente numérico, lo cierto es que la suma de ambas izquierdas
constituye un volumen de voto suficiente para impedir la victoria del
millonario.
Cuando Daniel Noboa asumió en
noviembre de 2023, lo hizo envuelto en un manto de “pureza” brindado por medios
nacionales e internacionales
En
cualquier caso, lo determinante es el fracaso de la campaña de Daniel Noboa. Es
cierto que pasa a segunda vuelta y que todavía tiene opciones de revalidar en
el balotaje, pero el resultado es demasiado mediocre para los fondos
invertidos. Es descomunal la inversión realizada por el presidente
millonario en esta campaña. Solo en META (es decir, Facebook e Instagram),
Noboa gastó entre el 14 de diciembre y el 12 de
enero hasta 55.000 dólares; el siguiente en la
lista, Francesco Tabacchi, ni siquiera alcanzó los 11.000.
Más grave
todavía, Daniel Noboa gastó millones de dólares en su campaña. Específicamente,
Noboa volcó esfuerzos en la creación y esparcimiento de fake news para
vincular a Luisa González y la Revolución Ciudadana con el narcotráfico,
como expuso Julián Macías en Canal Red.
Noboa buscó además que los bots y los pseudomedios usados
durante la campaña vinculasen su gobierno con la seguridad, a pesar del auge de
la violencia que se constató el mes pasado.
Se trata
de un desembolso inmenso para una campaña de estas dimensiones, especialmente
si se cruza con la variable del resultado. Daniel Noboa aspiraba a superar el
50% o, al menos, a sacar 10 puntos a González, para asegurarse así en primera
vuelta su continuidad. Nada más lejos de la realidad: el avance del escrutinio
podría llegar incluso a una situación de primera fuerza para la Revolución
Ciudadana. Un carísimo bochorno para una familia que, valga reconocer, no
encuentra problema ninguno en hacer gastos de estas características.
Aunque
quizá lo más relevante no sea el cuánto, sino el para qué. Cuando Daniel Noboa asumió en noviembre de 2023, lo hizo envuelto en un
manto de “pureza” brindado por medios nacionales e internacionales. Era “un
joven emprendedor” que venía a traer “aire fresco” a la política. De su
posición de clase como heredero del conglomerado bananero no se leía casi nada…
probablemente porque hacía tambalear la construcción del hito.
Sus
quince meses al frente de Ecuador son prueba más que suficiente para comprender
su dimensión histórica. Daniel Noboa aspira a “un nuevo Ecuador”, sí, pero en
un sentido muy claro. Busca, en primer lugar, hacer desaparecer las conquistas
económicas, sociales y sindicales de los movimientos obreros y ciudadanos de
Ecuador y de los gobiernos de Rafael Correa. Esto no es una casualidad: un
Ecuador primario y precarizado es una fantástica noticia para el clan Noboa,
que vive de la exportación de banano ecuatoriano.
Donald Trump mira con gran
atención al Ecuador… y no es para menos. Aquel “joven hecho a sí mismo” es la
garantía de que los intereses imperialistas de Estados Unidos serán defendidos
en Ecuador
Para
llegar allí, pretende instalar una lógica punitiva que emule a la de Nayib
Bukele en El Salvador. La crisis securitaria ecuatoriana, que encuentra su
origen en la desinversión pública en el sistema penitenciario tras el fin de
los gobiernos correístas, es una macabra oportunidad para Noboa, pues da una
pátina de legitimidad interna a sus prácticas autoritarias y represivas,
necesarias por cierto para sus pretensiones caudillistas (en el peor sentido
del término).
Para
consolidarse en el ejecutivo, Daniel Noboa ha buscado convertirse en líder
supremo del espacio anticorreísta. Sobre esta identidad, nutrida exclusivamente
del odio a la izquierda nacional, cosechó su sorpresiva victoria en 2023. Y,
gracias a ella ⎻porque no
tiene más que
ofrecer a las clases trabajadoras ecuatorianas⎻, buscará
revalidar su mandato en 2023.
Entre
tanto, Donald Trump mira con gran atención al Ecuador… y no es para
menos. Aquel “joven hecho a sí mismo” es la garantía de que los intereses
imperialistas de Estados Unidos serán defendidos en Ecuador. Desde que ocupa la
jefatura del Estado, Daniel Noboa ha dado sendas muestras de ser un fiel
subordinado de la agenda norteamericana. Por eso impulsó la reforma del
artículo 5 de la Constitución, que impide el establecimiento de bases militares
extranjeras en Ecuador, nuevamente bajo la excusa de la lucha contra el crimen.
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