URGE UN PLAN MARSHALL (O UN CURBELO)
PARA LA PALMA.
ELOY CUADRA
Después de más de una década sin ir por La Palma, casualidades, la semana pasada me fui a pasar unos días y coincidí allí con el presidente Sánchez, a propósito de esa humillada entrevista que el ilustrísimo le concedió al señor Clavijo tras tanto ruego. Lástima que no llegué a verlo, le habría dicho cuatro cosas, pero yo andaba por la zona de Los Llanos y al señor Sánchez ni por asomo se le ocurrió acercarse por allí -y mira que fue veces cuando lo del volcán-, después de los sucesivos renuncios, abandonos, vergüenzas y promesas incumplidas con las familias afectadas por el evento natural. Esta pequeña anécdota no da para mucho más, salvo para iniciar el artículo con algo de actualidad veraniega, porque de lo que en verdad quiero hablarles es de la situación tan preocupante que vive La Palma no precisamente desde hace poco y la urgente necesidad de actuaciones varias en su defensa.






