A LAS BARRICADAS O A FERRERAS
ANÍBAL MALVAR
El periodista Antonio García Ferreras, en una foto de archivo.
Últimamente me voy dando cuenta de que me informo más por Twitter que por los periódicos, televisiones y radios. El truco está en solo seguir a aquellos que merecen ser seguidos: periodistas, médicos, escritores, señoras y caballeros anónimos con criterio, profesores, enfermeros, maestros de primaria, ecologistas, bomberos, policías, jueces y abogados... Los tengo de derechas y de izquierdas, aunque he de reconocer que la verdad, últimamente, nunca suele ser ambidiestra. El precio que pago en Twitter es que me paso el día bloqueando marcas comerciales a las que nunca he seguido y que no me vienen por retuiteos de mis seguidores y seguidos, sino por esa magia neocomercial que las marcas saben imponer tan bien. Pero aun así sigo siendo un fan de las redes sociales. Por ellas me entero de esas historias marginales y a veces excéntricas que son las que calculan el verdadero pulso de la sociedad (por supuesto, casi siempre con enlaces a los periódicos y a las fuentes oficiales).






