miércoles, 31 de agosto de 2022

VARIEDADES

VARIEDADES

JOSU AIZPURUA

Anghel; a seguir en la brecha, el Papa no me nombró Cardenal. Si este Papa no me nombró; ya desisto de ello.

Se acaba el Mundo del Capitalismo, donde ya se prostituyó con arrebatar propiedad privada de oligarcas rusos, y con usar al togado como fuente de Derecho cuando es un simple interpretador de las Leyes. Mal asunto. La casta se quitó su careta y puede salir por cualquier lado.

Si yo hubiera sido elegido Cardenal, quizás habría una opción, pero estos Jesuitas nunca fueron mis amigos.

Mi receta es sencilla y por todos comprensible. Primero aprender, luego pensar y por último decidir entre votos o revolución.

Porque ya llegó el fin de ciclo; el neoliberalismo no sirve, la oligarquía se revuelve, y el futuro capitalista ya no vive de la explotación obrera. El miedo al obrero lo ha hecho prescindible, la producción ya no lo necesita y lo social-estadístico  lo fragmentó en clases medias.

Millones de humanos sin Sistema, ante un futuro donde ya su fuerza de trabajo no es la garantía de progreso y amenazados por robots, más listos, más fuertes y más guapos.

¿Qué pretenden las Oligarquías, la Casta Divina y Peremne?

Lo de siempre; avasallar a los demás y reinar en Imperio.

Pero hoy es más difícil para ellos, en lo intelectual donde las respuestas les son adversas, pero en la sumisión encuentran apoyos. Sus medidas represivas y de control secreto les da mucha ventaja. Ya no es fácil la Revolución.

La inoperancia de la ONU nos pone al borde del precipicio. Las oligarquías dominan a los Estados y nada puede controlarlas. Voto a voto vemos pasar un Mundo por nosotros no querido y comprendemos que no son las urnas nuestro camino mientras no limpiemos la “política” de los siervos de la Casta omnipresentes en las siglas.

Ya no sirven Reyes y Papas para conducir las masas, pero aún no surgió el relevo.

La fuerza, la guerra, vuelve a ser razón de Ley, y el Mundo de la Razón ha sido arrancado de este siglo XXI pues su razón no era la conveniente a los oligarcas.

Drama social del Humano siglo XXI, que observa atónico que su larga lucha de progreso queda interrumpida en una “normalidad” de muy pobres y muy ricos. Gentes durmiendo por las calles y gentes con aviones privados. Es la nueva normalidad de la que nadie habla y de la que todos huyen para que no les coja debajo.

Ridículos, Gandhi, Jesucristo, Buda. Ya unos Zelenski, Trump o Guaidó, son la actual Luz de la Humanidad.

¿Quién nos hace arrastrarnos por el 2022?

        

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