viernes, 21 de junio de 2019

TAPAR LA VIOLENCIA MACHISTA ES ASESINAR A LAS MUJERES UNA VEZ MÁS


TAPAR LA VIOLENCIA MACHISTA ES ASESINAR A LAS MUJERES UNA VEZ MÁS
POR FEMINISMO ANDALUZ
El Partido Popular y Ciudadanos se han arrodillado a las idea de Vox para vaciar el contenido del término “violencia de género”, ignorando el hecho de que existe una cultura machista que agrede y asesina a las mujeres cada día en Andalucía.

En nuestras casas la expresión “mujer, ¡tú que vas a saber!” siempre estuvo muy presente. Ana Orantes lo contaba un 4 de diciembre de 1997 en Canal Sur pero de otra manera. Su relato sobre la violencia machista que llevaba sufriendo durante más de 40 años se convirtió en VERDAD porque la granaína fue asesinada a sangre fría por su expareja. Fueron los hechos y no su palabra lo que más pesó y repercutió, ya que Ana Orantes había denunciado varias veces la violencia obteniendo silencio administrativo y violencia institucional.
“Yo no podía respirar, yo no podía hablar porque yo no sabía hablar, porque yo era una analfabeta, porque yo era un bulto, porque yo no valía un duro. Así han sido 40 años”. Mujer, tú que vas a saber…
A la sombra de la violencia de género se sumó en Andalucía otros estigmas que sufrieron las mujeres populares. Ana señaló muchos en su relato. El analfabetismo histórico de su familia, la dependencia económica y el servilismo al que la abocó la propia familia del agresor, que provenía de una clase alta. Lo primero que hizo la madre del asesino cuando Orantes fue a vivir con su familia, fue despedir a la trabajadora doméstica que entonces ejercía sus labores allí para que Ana Orantes asumiera ese rol. Una joven andaluza de orígenes pobres ocupaba ese lugar, aunque se convirtiera en su nuera. Ese era su sitio. En el relato de Ana sería absurdo obviar que el origen de la violencia que sufrió era su condición de mujer a la que se sumaba sus orígenes pobres y andaluces.
Debido al terrible desenlace que tuvo pero, sobre todo, gracias a su valentía, a la palabra y a su relato, Ana Orantes consiguió que lo ocurrido no cayera en saco roto. Todo el mundo sintió la pérdida como suya. La sociedad asumió su responsabilidad frente a lo ocurrido. Andalucía lloró su asesinato como un duelo propio. Todo el pueblo andaluz sintió vergüenza y pidió justicia. Se rompió un silencio histórico que se había ocultado bajo la alfombra del parricidio. Antes de Ana, los homicidios cometidos contra un familiar en primer grado se aglutinaban bajo este término, a pesar de que a Ana se le mandó a callar por ser mujer, se la dejó que no creyera en las instituciones por ser mujer y se la violentó y asesinó por ser mujer. Así, se reformó el Código Penal y en diciembre de 2004 salió a la luz la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medias de Protección Integral contra la Violencia de Género. La ley se votó por unanimidad por todos los partidos políticos, incluido el Partido Popular.
Antes de Ana Orantes, los homicidios cometidos contra un familiar en primer grado se aglutinaban bajo el término parricidio. Clic para tuitear
Hoy, quince años después de esa aprobación, la sensibilidad a la que parte de la sociedad se acerca a casos como los de Ana ha cambiado, pero las mismas dinámicas machistas de antaño se repiten en el imaginario y en la representación política llegando, actualmente, al Parlamento Andaluz con mayor fuerza. Al “tú que vas a saber mujer” ahora se le llama “denuncias falsas” y al término “parricidio”, “violencia intrafamiliar”.
parte de una fachada con la placa del nombre de la calle que pone Ana Orantes
A pesar de que -según los datos oficiales- son más de mil las mujeres asesinadas desde 2003 en el estado español, partidos como Vox y sus huestes: Ciudadanos y el Partido Popular; se ponen del lado del asesino de Ara Orantes. El PP deja atrás, por tanto, aquel compromiso que selló en en su día aprobando la Ley de violencia de género. Junto a Ciudadanos, la cara social de estos partidos queda, más sin cabe, en evidencia.  Arrodillándose a la petición “petición intrafamiliar” de Vox, tanto PP como Cs consiguen, con su nuevo planteamiento, trasladar a Ana al lugar al que su agresor la llevó: al silencio y a la mentira.
Eliminar el significado de la Ley de violencia de género y difuminarlo en un cajón de sastre en el que todo vale -incluso generar más violencia contra las mujeres- es hacerle el juego a las nuevas manadas que se están organizando y a los grupos de maltradores que se esconden tras el “dónde estás, papá” de las rotondas. Que el Gobierno andaluz no sólo no esté poniendo frente a esta violencia, sino que sucumba a las peticiones de asesinos y maltratadores que se esconden detrás de la ultraderecha con claras peticiones en mano, es una violación en toda regla de los derechos humanos.
Ana Orantes cuenta con una calle en Sevilla. La misma capital donde hoy se plantean acabar con ella y con su memoria. Tapar la violencia machista y desterrarla del lenguaje es asesinar a las mujeres más de una vez. Sin embargo, la calle y la sociedad ya no son la mismas gracias a mujeres valientes como Ana y a los relatos generados desde los feminismos. Vox vuelve a su intento de querer tapar el sol con un dedo pero gran parte de la sociedad está ya creyendo en palabras distintas.
Entre vecinas y comares buscamos las raíces del feminismo andaluz. ¡Como vaya yo y lo encuentre… Te va a enterá…! *Ojopatio en Pikara del proyecto de Feminismo Andaluz «Como vaya yo y lo encuentre», de Mar Gallego @margallegoes + en http://www.feminismoandaluz.com/ [feminismo.andaluz@gmail.com]

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