lunes, 17 de junio de 2019

AUTONOSUYA, SEÑORITO.


AUTONOSUYA, SEÑORITO.
JM AIZPURUA
Pues para ser mía, yo debí haber dicho algo y entre lo que me presentaran para votar debían contar nuestra verdadera historia, pero ni siquiera me dieron la oportunidad de rechazar ese papel que, a usted, señorito, le sirve para seguir manteniendo sus negocios, pero a mí; ni me va ni me viene.
¿Autonomía Canaria; sin mares, puertos ni aeropuertos? No cuela.
No importa el color del gato; pero el nuestro no caza ratones.
El Estado democrático de derecho en este siglo XXI debe ser posnacional, o fracasará en su destino. Los ciudadanos de otra nacionalidad diferente a la pretendida españolista por el Sistema78, ya sean ibéricos, coloniales o migrantes, no pueden ver sus raíces despreciadas y limitadas por un Estado excluyente y monolítico.
Una humillación nacional, un origen de perdedor, una historia excluyente; no son bases para un Estado democrático de derecho. Y los mitos deben tener base científica y respetuosa por lo que la invasión, genocidio y colonización de las islas canarias, deben ser revisadas, compensadas, y adaptadas a un siglo XXI. El destino del Estado no puede ser ya la exclusión, si no la inclusión respetuosa.
El miserable supremacismo nacionalista español que deja en el limbo a vascos, catalanes, gallegos y canarios que se sienten ajenos a esa “nación inventada” que celebra el día de la raza, que se enorgullece del esclavismo americano, que levanta la mano en señal de fascismo, que aboga por expulsar al migrante, que cree en Franco como benefactor olvidando su golpe de Estado, su dictadura, su millón de muertos, es hoy material de desecho para construir un Estado de la UE.
¿Dónde está el problema para reconocer la verdad histórica? ¿Quién se siente mal por aceptar la realidad colonial de Canarias? Solo aquellos que quieren mantenerla pues en ello obtienen sus metropolitanos negocios tutelados, son los renuentes.
Porque no está en el pasado la problemática canaria, que es la que es, sino en ese futuro que nos aleja cada vez mas de Baviera por muy R.U.P. que la UE nos defina, pues montados en el tren de las Comunidades Autónomas en el furgón de cola; llegamos tarde y mal a todas las estaciones.
Se rescatan los bancos, se rescatan las autopistas, ¿y por qué no se rescata Canarias? No hay duda de su estancamiento social y su distancia europea ¿Por qué no se la rescata? Nunca se le dio un Plan Marshall y por ello se resiente de su sobrexplotación y abandono propios de los regímenes coloniales. Hay generaciones de familias marginadas a través de los tiempos, que nunca salen de la pobreza y la supervivencia, faltos de toda posibilidad distinta de la migración. No es justo ni merecido.
¿No encuentran diferencia de “colonización” entre el gibraltareño y el guanche? pues allá ustedes y que Muiños los asista.
Dejemos ya las monsergas, los falsos relatos y los perros de la bandera, Canarias es algo vivo, con pasado y con futuro, y es la responsabilidad del señorito soltar sus amarras y que la institucionalidad del siglo XXI, en sus términos insulares, estatales y europeos, le ofrezcan la mejor versión para que sus habitantes puedan aspirar a la dignidad vital y laboral a la que su posición les acredita. No es pedir demasiado

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