viernes, 14 de febrero de 2020

LA ILUSIÓN DE LA REALIDAD


LA ILUSIÓN DE LA REALIDAD
(Piedra del camino)
POR J.J. LAFORET
Para comentar un poco la figura y obra del escritor VR, no es preciso aguardar una nueva novela, un nuevo artículo o una conferencia. Víctor es un hombre de prosa sosesaga, sin urgencias, del que podemos hablar a diario, a cada intante.

Su creación, pienso, no se efectúa en un momento dado de plena inspiración, de alta lucidez, sino en el cotidiano devenir de sus relaciones sociales, del trato con sus más allegados amigos y familiares.
La obra publicada de VR no es extensa, pero sí suficiente para trazar un camino tan firme como su propia personalidad literaria. Ya, con CADA CUAL ARRASTRA SU SOMBRA, se primer libro, anunciaba los pasos de lo que sería una parte importante de la narrativa canaria en los años setenta.

En 1977 aparacen, bajo el título de CUENTOS COBARDES, todos sus anteriores relatos ya publicados y uno inédito.
A principio del año 79 publica ADEMÁS LO PRIMERO, trabajo que había realizado algunos años antes.
Ahora, hace ya unos meses, nos ha sorprendido con un interesante relato, LA PIEDRA DEL CAMINO, que señala, una vez más, su peculiar poder creativo.
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La historia de LA PIEDRA DEL CAMINO es la historia de la represión. De esa realidad de la represión ejercida desde todo ángulo de nuestra comunidad.
Desde la ejercida por cualquier poder instituido, con toda su ridícula pompa, hasta la que nos impone a cada instante, con férrea dictadura, nuestro subconsciente sobre todos los actos que nuestra espontaneidad natural nos lleva a realizar.
La autorrepresión, en un contexto de inseguridad jurídica, miedo y violencia sicológica, pero que creemos correcto en su seudodemocracia, es la más terrible versión del neofascismo que quieren ejercer, sobre el hombre actual, para arrebatarle todo lo que le resta de dignidad humana.
Uno de los elementos más destacables de la obra de VR quizás sea la sugerencia que deja entrever tras cada una de sus páginas. En LA PIEDRA DEL CAMINO, con una corta y escueta historia, pero rica en significados y detalles connotativos –que muchos tomarán ya como cosa normal-, se nos sugiere la reflexión en torno al cotidiano desgaste que sufre nuestra personalidad y dignidad, azotados por el continuo devenir de la represión, instituida en los más íntimos elementos de la sociedad del espectáculo.
El hombre deja de ser un ente en sí para diluirse en una masa amorfa y anodina. En el relato el protagonista no es nadie en concreto, deja de ser un ser esencial; es sólo una especie de posibilidad, pero siempre truncada.
Como al propio vR le gustaría decir, sus personajes suelen ser seres truncados, que quedan en una especie de muñón andante y que morirán siendo muñones andantes. Es la realidad misma, ni triste ni alegre, sólo la verdad.
El mensaje no intenta ser ni moral ni antimoral, sólo, como mucho, amoral. Pero esta realidad descrita no busca presentarnos una exacta y trivial fotografía de la vida, sino una visión de ella más plena, aguda y convincente que la realidad misma.
A pesar de todo, como nos diría Maupassant, “es pueril creer en la realida cuando cada uno de nosotros lleva su propia realidad. Los grandes artistas son los que imponen su ilusión a la Humanidad”.
El Hombre Joven –protagonista de la PIEDRA DEL CAMINO- es la ilusión que el narrador extrae de su realidad y, más que imponérsela al lector, se la propone como pequeño toque de conciencia, como mero ente de gusto intelectual, no a nivel de placer, sino de masoquismo.
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 VR no ha ido aquí a la literatura por la literatura. El mensaje está claro y la forma se ajust, de modo valioso, a él. El lenguaje popular, las expresiones más corrientes, están recogidas con la suficiente corrección que le permite al autor hablamos de lo que a él le dé la gana.
La literatura es para VR como un lujo que se tomó con toda la independencia posible, con toda la libertad que él se sabe atribuir en cada una de sus narraciones. En la obra está presente pun mensaje, mas no la intención manfieista de hacer ningún bien social.
La literatura sule tener un efecto contrario a lo que quiere el escritor; en lugare de ser un acicate para la lucha por la dignidad que se pierde, resulta ser una puert abiert hacia un mundo de incomprension. Así, VR prefiere que su libro sea piedra de escándalo, a qe sea asidero de los que pisan a las personas, para seguir pisando.

VR es hoy una de las primeras voces de la narrativa insular. Su palabra, elaborada en el donde madura todo eldolor y la injusticia ejercida sobre él ser humano, sobre el pueblo, sólo estalla muy de vez en cuando, pero con una intensidad suficiente para rellenar el dilatado espacio dedicado a su contidiano quehacer.
Sus ideas no pretenden ser justas ni injustas, sólo honestas, como lo itenta ser en la literatura y en su actividad profesional que es la docencia.
Ahora sólo quiero añadir, como punto final de estas notas, que in hombre que es capaz de presentarse en su libro: fotografiado con su pequeña hija en los brazos es un hombre que no ha perdido su dignidad.

(*) LA PIEDRA DEL CAMINO, Ed Benchomo, Canarias 1980, 47 pg, 125 ptas.

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EL PUNTAL (revista de Canarias)nº14, 30Enero/6Febrero’81


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