martes, 27 de junio de 2023

LA VENGANZA DE LAS DERECHAS

 

LA VENGANZA DE LAS DERECHAS

CRISTINA FALLARÁS

Últimamente aparece mucho José Luis Rodríguez Zapatero en los medios de comunicación y se multiplica en las redes como si sembraran de fuentes un erial, o la Puerta del Sol. Da esa sensación, de agüita clara y fresca. Quién nos iba a decir que Zapatero se convertiría en un referente de la "izquierda radical" y el "feminismo radical" y lo radical en general, tal y como ahora se entiende. Hasta ese punto se ha corrido todo el mundo hacia la derecha.

Con su presencia en los medios y las novedades de Yolanda Díaz y Sumar, las desgraciadas declaraciones de Pedro Sánchez sobre el feminismo y los medios entregados al festival ultra, he tenido la impresión de que hay un continuo desde el Gobierno de Zapatero con Bibiana Aído en Igualdad hasta hoy. Mariano Rajoy, convengámoslo, para la derecha pata negra resultó un traidorcillo desleído sin mayor fuerza que lo que pudieron llevarse crudo.

 

Creo que la derecha ultra, que es Vox y también es ese PP –el de ahora– del que Vox salió para poder decir lo que ellos deben callar y luego pactar, como así está sucediendo, esa derecha feroz, voraz, ignorante y encanallada vive en la misma sensación que yo, la de la continuidad desde hace muchos, demasiados años para ellos. Han decidido ponerle fin. La aparición de Zapatero dota de un sentido concreto a todo lo que está sucediendo. Sienten que llevan desde 2004 en un bucle feminista en el que los derechos sociales y de "las minorías" han ido avanzando sin freno, mientras la España rancia de pecho legionario, banderita y benemérita, esa España suya, no ha hecho más que perder. Así lo sienten, y quizás tengan razón, afortunadamente para nosotras, para nosotros.

 

 

Este sábado he estado en la última actuación de Deforme Semanal de la temporada en Madrid. Lucía Lijtmaer e Isa Calderón  han hablado del odio. También de la venganza, claro. Odio y venganza son pareja de baile. Oyendo a Lijtmaer celebrar la victoria de la activista Yolanda Domínguez y la abogada Laia Serra sobre el infeliz que se hace llamar Un Tío Blanco Hetero, he pensado en lo anterior. Se refería la escritora y periodista al odio contra las mujeres en las redes, en lo digital, esa violencia constante y dura que habitualmente queda impune. A veces, como en este caso, no. El odio es la gasolina de las redes sociales, eso las alimenta y las mueve más que ninguna otra cosa. El odio.

 

Mucho hemos hablado del odio, de los haters (odiadores), de la misoginia, de los delitos relacionados con ello. Seguimos y seguiremos con ese tema, porque empapa todo el discurso de las derechas que ya han empezado a ocupar el poder en España. Da igual quién gane las próximas elecciones, la ultraderecha ya está en los gobiernos del Estado. Seguiremos, claro, pero ahora llega el siguiente paso, el que sigue al odio, el que se planea y se perpetra con minuciosidad. La venganza.

 

Son aquellos que sienten que llevan nada menos que dos décadas –las que van del primer Zapatero a este Pedro Sanchez de 2023– siendo pisoteados por el avance de los derechos de lo que consideran escoria y en público llaman "minorías". Son quienes se sienten insultados por el feminismo, quienes creen (y son legión) que los avances de las mujeres amenazan su vida, su trabajo, su familia y sus costumbres. Son quienes ven en la comunidad LGTBI una ofensa contra la moral, su moral prostibularia de rosario y silencios de espino. Son quienes gozan explotando y humillando a quien viene de fuera. Son los que todavía dicen "minusválido", van a los toros a oler la sangre después de dos gin tonics, pillan la última farlopa en el burdel de extranjeras, hacen trampas a Hacienda y, en sobremesas agrias, comparten chanzas sobre los maricones y las marimachos. Son los que no han cambiado.

 

Todos ellos creen que ha llegado la hora de vengarse. Les parecen demasiados años ya "de mariconadas". Han construido su odio año a año, solos o en manada. Eso lo conocemos, lo vemos cada día desde hace ya tiempo. Ahora tienen sed de venganza. Es un paso más. Para eso están pactando en ayuntamientos y comunidades autónomas. Tienen prisa y ya han empezado. Es la venganza de las derechas. Repasemos la historia.

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