martes, 29 de marzo de 2022

INVISIBLES

 

INVISIBLES

JOSU AIZPURUA

Si; los invisibles somos nosotros, los ancianos-as que horrorizados vemos el IPC acercándose al 10%, los precios en el Super inalcanzables y ya, ni velas podemos poner. Estamos al borde del mal. Encima tenemos que soportar que liberados de la bruja Fátima, el social-comunista Escrivá, nuestra teórica salvación, trabaja duramente para limarnos, ya nos sisó un 4%, y tiene el objetivo de acabar con las Pensiones, en una maniobra parecida a la de Sanidad, donde el Poder Financiero establecerá pensiones privadas, que como en la Sanidad, terminarán dopadas con fondos públicos.

¿Qué le hemos hecho?

Somos los que luchamos contra Franco y pusimos en marcha la Transición, pero lo han olvidado y nos maltratan. Cuando el C19 se cebó en nosotros, y en los Asilos nos encerraban y en la puerta de los Hospitales de IDA&MAR nos devolvían a nuestra casa, Margarita no acudió en nuestro auxilio y nos dejó morir como perros anónimos. Ni siquiera hubo una foto de nuestros ataúdes.

Nuestras viudas, quedan con una minipensión ¿Por qué?, si ellas fueron las que llevaron un hogar, lo administraron y cuidaron de sus miembros, y no trabajaron en la calle pues el franquismo no hizo hueco para ellas.

Y a nosotros los contributivos nos laminan año a año y nos cobran impuestos: vomitivo. Ya dimos todo lo que pudimos y nos impiden trabajar ¿Por qué ponernos impuestos y retenciones de lo que ellos mismos nos dan?

Por debajo de los mil €, los no-contributivos, bordean la mendicidad, es inhumano que haya dinero para guerras, realezas, y Falcon, pero no para los ancianos.

Como siempre con las mujeres; ellas se llevan lo peor. Y al no estar en los LGTBIXYZ: nadie se acuerda de ellas.

Es el momento de recordar a los ancianos y no el de esquilmarlos y olvidarlos ninguneados. Los estáis sometiendo a la miseria, a unas personas que siempre trabajaron y tuvieron un digno lugar en la sociedad de su época. Hoy se encuentran tristes, véanlos por la calle, y temerosos de caer en la indigencia. Les arrebataron su lugar social y los pocos, muy pocos que hicieron ahorros, se los están comiendo en ayudas a sus hijos parados. El resto sueña con cobrar la pensión para hacer un regalito a los nietos, cosa cada vez mas inviable.

Somos los bravos gudaris, los milicianos, los históricos futbolistas, las bravas mujeres, pero para la elite partidista; unos putos viejos.

Y seguimos viendo a coetáneos durmiendo entre cartones y los afortunados en cajeros, y comiendo a hurtadillas en el Super, ya nada de yogures o fruta; papa pura. Y hambre, poca aún, pero hambre. Líbrennos de Escrivá y de Antonio, que nos olvidaron y nos llevan a la tumba antes de tiempo.

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