martes, 15 de diciembre de 2020

CANCION DE NAVIDAD EN “VILLA TRES PINOS”

 

CANCION DE NAVIDAD EN “VILLA

TRES PINOS”

QUICOPURIÑOS

Se acerca la Navidad. Y con la historia del Covi, los que creen que mandan, escriben normas cada día. Más de diez, o de seis, o  de ocho. Cada día. Cada día se les ocurre algo y lo escriben en el Boletín Oficial. Y hablan de convivientes o de allegados. De esos que se podrían reunir o no a celebrar. Y sí a las “personas”, a las que la norma dirigen, las que podrían ser sancionadas. Pues claro, “nulla pena sine lege”. Y asustan amenazándote con el no te reúnas. Y la gente dice, piensa, que quiero estar en familia y compartir, brindar, como siempre, la Nochebuena, la Navidad, en familia un año más, cómo no.

         Y entonces veo y leo la letra pequeña del Boe. Que va dirigida a “las personas” a las que les imponen restricciones de movimientos, de encuentros, a las que les quitan, a las que les limitan, compartir el espíritu navideño.

         Pero el legislador es torpe cuando manda a la “persona” a restringir sus movimientos, cuando se empeña en  imponer un toque de queda. Y no  se da cuenta que las personas tenemos espíritu y alma y si queremos compartimos ese, el espíritu navideño, lo haremos, por mucha norma dictada. Porque la Administración no puede sancionar a “un espíritu”. Porque “el espíritu”, ese que todos llevamos dentro, es libre, y a él no le puedes poner fronteras, ni límites. Libre nació y libre vivirá.

         Me da igual las normas dictadas porque espíritu libre soy, desde el infinito y más allá. Si las autoridades  admiten o no una cena de Nochebuena con un número determinado de comensales, de personas de carne y hueso, me da igual. Paso. Ya, eso sería incumplir la norma. ¿Pero y si nos reunimos los espíritus?

         En Las Gavias, en la “Villa Tres Pinos”, nos reuniremos almas, espíritus de la familia. Y no habrá toque de queda ni límite de comensales, porque volando iremos y volando volveremos a nuestra casa y así no incumpliremos el toque de queda. Sí, abuelos, hijos y nietos y un bisnieto recién llegado que conocerán mis padres en esa Nochebuena distinta y tan  especial.

         ¡Magia en ese día de Nochebuena! Nos juntaremos todos, los que están y los que se fueron, los que dijeron adiós aunque permanecen en nuestros corazones, en nuestro recuerdo diario. Qué feliz reencuentro. Noche donde Mamá volverá a cocinar su conejo en salmorejo de siempre y su  ensalada de zanahoria con mayonesa. Y ese postre, que tanto le gusta a mi goloso cuñado Alberto. Y alguien, alguno de los que en este año convertidos en espíritus, llevará langostinos a la cena, de los gordos, y también un caldito con una hojita de hierba huerto, claro que sí.

         Comeremos todos juntos. Y al terminar la cena, los restos, los pondremos en un plato, donde, Boliche, Yock, Nubi, Oskar y Hansel, disputen y disfruten de las sobras, moviendo alegremente sus rabos mientras el pato blanco nada, bajo la luz de la luna, en el pequeño estanque del jardín lagunero.

         Y finalizando la noche, con un abrazo colectivo, despediremos al 24 de diciembre, en Las Gavias todos esos espíritus. Todos esos Purris y allegados, dirigidos por Papá, que con su batuta nos hará cantar la canción, su canción, con esa canción que llevamos todos en el alma, la que nos unió desde siempre, esa que decía “era un rayito de Luna, que alumbraba el cementerio…“

         No es verdad que esta Nochebuena será diferente. Igual distinta sí, pero sí le pones magia, será inolvidable.

 

                                                                  quicopuriños, navidad 2020


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