domingo, 18 de julio de 2021

EL IMPERIO YANQUI PROVOCA EN CUBA ROSTROS DE CRIMINALES INÉDITOS

 

EL IMPERIO YANQUI PROVOCA EN CUBA ROSTROS DE CRIMINALES INÉDITOS

POR MAITÉ CAMPILLO

La palabra pánico, miedo intenso a lo desconocido, se dice que deriva del dios griego Pan, cuidador de pastores y rebaños entre otras artimañas del portento que impuso el ingenio creador de la mitología. Era un peludo con cuernos de expresión ruda algo altanera. No me he fijado en los miembros inferiores del macho cabrío nunca, pero dicen que se le parecían, preguntaré a alguno de ellos. Representa a la naturaleza más salvaje y se le atribuían ruidos de causa desconocida, que supongo propios de cuando andaba mal de los intestinos, los de más bulla eran truenos algo confusos pues sembraban el pánico asustando a los campesinos por asalto como si fuera una declaración de guerra. De allí la expresión panikón «miedo causado por Pan», también por Pin y por Pun Fuego, arrasando las cuevas de las tribus como arrasaron con el guanche; sobran razones para seguir luchando.

 

Rojo sobre negro:

Una rosa roja se cayó

sobre el asfalto

y después llovió.

 

Como parte del fuelle que oxigena el poder que restablece el equilibrio de su mandato transitan de un lado a otro la manada del pánico. Cuba, una vez más, es amenazada por el yanqui, se encarga de minar la piedra de toque que le descalabra por todo argumento utilizando para ello a lo más alienado del pueblo isleño. Peine sibilino el yanqui del rastreo tras las “pulgas subversivas”, pulgas molestas para el perro de la Casa Blanca, que tiene de humano lo que el amo de las guerras es para el mundo: un asesino. Lanza sus fieras y sus manadas del pánico, para unos, la lanza brota como una escalofriante melodía de muerte; mientras para los amos, y mandos de la bota apisonadora al acecho, con sus medios internacionales aliados y su coherencia de sonidos musicales, los justos para demoler la vida a diferentes alturas aplastando las voces acusativas de las “putas pulgas subversivas”, les suena a democracia. Cuba una vez más acorralada por las fieras de rostros inéditos. La pesadilla colectiva surge sobre la noche ciega de estrellas, unidad de un pueblo en tono impregnado de catástrofes históricas, que lanza una tras otra como un Goliat decadente; el acoso tildado de armonía social para los medios pro-capitalistas, de las democracias en movimientos siniestros, furtivos y ocultos se querellan a muerte contra el pensamiento antagónico. Y más allá de él, el control social, el mundo en sus manos. Los pasos siguen su tintineo incesante, el silencio sibilino mudo persiste, se huele, se siente y las grandes poblaciones del mundo sumisas duermen a pierna suelta acunadas en el olvido. La noche tintinea chispeante recorriendo camino al andar, muestra una parte interior y exterior del sueño que conforma la realidad de otros cuerpos sobre un cansancio meditabundo, donde la personalidad propia de cada una y uno se impone venciendo al agotamiento inquieto e insumiso, en otra dimensión, se encuentra el estímulo de protesta al calor de sus propias huellas.

 

Fui a recogerla:

El viento sopló

corrí detrás de ella

y desapareció.

 

Las zarpas furtivas no sacian su búsqueda ya en posesión de algunos de sus cuerpos que se agitan indefensos, haciendo temblar las baldosas del piso, empedrados y aceras de cemento a efectos contra el dominio enfrentadas a la hora del secuestro de su tiempo. Las hay que llegaron tarde a casa, aún duermen el sabor agridulce del aroma del descanso ganado a pulso, mientras que para otras, entre el espacio del oteo a la zaga y la casa, todo cambia en un instante al presentir las sombra de la garra irrumpiendo sobre el reloj que marca el tiempo, tu tiempo y espacio, tu vida y lucha, tu revolución pendiente… cuando ya los tuyos a la espera casi presienten tus pasos; los huelen, los esperan, eso involucra a toda tu familia, vecinos que te conocen y respetan. Es una persecución, forma parte del terror vivido años atrás por los que tantos murieron bajo la zarpa militar similar a otros uniformados, como empujados sobre el mismo abismo insondable, se lanzan a descuartizarte, sobre lo que somos, que nada tiene que ver sobre lo que “ellos” piensan o creen de nosotros, ¿acaso somos lo que creen y dicen sus medios que somos? Me pregunto a forma de equilibrio y reflexión de indignación. “Ellos”, el yanqui, su capitalismo internacional y su fascismo, tampoco son lo que dicen ser, esa parte del poder oculto del miedo sembrando movimientos de pánico, intimidando países, cada uno de tus pasos y, eso incluye a todo el que asesina al margen del rango que ocupe civil o uniformado; unos exterminan combatientes, otros como carnaza torturando y violando a uno o una mujer porque sí, en un parque, en un portal, en la propia casa, o en un cuartel militar o policial. El terror es el mismo, acorrala y maltrata por igual, entrega camaradas, o asesina a su propia compañera, o llamada ‘esposa’ (esposas sobre brazos, manos y gaznate) creen tener poder para ello, eso piensan.

 

Rojo sobre negro:

Tus labios en la oscuridad

llamas que se encienden

para iluminar.

 

Sobre un impulso heroico quise acercarme a la utopía y llevar en mis propias manos “sin esposas”, una rosa roja. Ella siguió desplazándose unos pasos más; viento y lluvia arrecian vía a la utopía, hay que seguir caminando sin dejar de pelear, de eso se trata. Observé sin comprender o quizá comprendiendo y eso a veces preocupa cuando una lo dice de esa forma tan real como natural, es como si no quisiéramos nada con lo que no queremos oír y nos complica la vida “conquistada”; posiblemente creemos, a nivel general digo, en el sosiego de la “paz” a nuestros bolsillos invertida, en ese sueño americano que las democracias internacionalizan del gran amo de los “beneficios”. Que nos venden repetidamente imponiéndose sobre nosotros dividiendo como queriendo ganar la partida unos contra otras. Pero solo gana el miedo, el yo mediático, contra las llamas que se encienden para iluminar, arrastrándonos sobre su yo dependiente de intereses insaciables. La noche previa a los asaltos en San Antonio de los Baños (Cuba), se prestaba de este lado de acá a la reflexión, me gusta hacerlo, pero al instante sentí un escalofrío en un cruce de calles como si la gran mayoría caminásemos alejados unos de otras con la cabeza diezmada, como parte de un fondo en ritmo y sonido de pasos, víctimas del propia simulacro de paz interna, de silencios y miedos, como si ser fuéramos hipotéticos posos de café mudos al margen de nuestro caminar, que se desechan forzados a dar forma al fondo profundo de la historia humana que se descompone en pedacitos fulminados, dispersados por diferentes calles y avenidas bajo la amenaza constante.

 

Me acerqué a besarlos:

Buscando el placer

maldije aquellos labios

cuando me quemé.

 

Miré alrededor por si fuera solo mi imaginación y como si me encontrara en un país que no reconozco, nuestras siluetas se esparcían de un lado a otro entre calles como zombis, hechas de mil raíces y color de ropa como un abanico imposible, sin unión en sí, sin nervio sin cartílagos sin… Sentí el esperpento golpeándome, golpeándonos, y la necesidad de salir del terror de la ciudad de la trampa se sobrepuso. Solo la resistencia en lucha enmarca el avance sobre las mil millas, desplegando alas, saliendo del culto a lo siniestro que nos domina. Fue cuando sentí como un golpe mudo en mi pecho, no soy consciente si fue un grito o lamento el que salió de mi, se que no me encontraba en un ensayo, eso si lo se. Me puse a matar canallas con mi cañón de futuro, pensé en Cuba en ese momento, y grité, peleé, respiré al sentir como si un velo -como una mordaza- se desvaneciera y me liberara de la pesadilla. Al entrar en casa pensé en Eduardo Aute autor del poema y su frase final ¡¡Cielos, cuánta mierda para sobrevivir!! Respiré más a gusto pensando en él. Tras trancar la puerta, abrí la ventana -me dije- deja pasar la luz no tengas miedo, que el aire y el sol lleguen a su hora, no los mutiles, deja que oxigene de estímulo las sombras para que la armonía de sus reflejos pinte las paredes, da paso al misterio de la vida sigue pa`lante, camina hacia la utopía, más allá del terror que has sentido está el perfume de su canto y al aroma de sus flores. Mata el miedo y asesinarás el pánico; que no te aminoren nunca, enfrenta a los idealistas de las derrotas y pesimistas del futuro e impón el rojo sobre lo tétrico, el presente es de lucha, agita tus células vivas.

 

El chantaje es denigrante, la amenaza e intimidación pública del yanqui en colaboración con sus democracias del mundo capitalista, esa forma de gobernar denigrante y patética de obligar e imponer el miedo ‘todo poderoso’ del autoritarismo se vista de fascista, demócrata, o sacrosanto. Ese mazo de ley y opresión permanentemente acosando, intimidando, diezmando todo derecho; ese estilo de los serviles en el poder de obligar a comulgar su política y aberrante ideología imponiendo tan “políticamente correcta”, el poner una y otra mejilla en ostias sagradas y leyes furtivas, desnaturalizando derechos de existencia y avances sociales, cuya base radica en el poder absoluto como política de coacción donde hasta la supervivencia como forma de vida se cuestiona, como en la época álgida del nazismo sobre el control social, ese engendro del terror, encaramando sobre la humanidad su herramienta de destrucción de vías alternativas antagónicas al poder de las armas, su principal dominio junto a su “turismo”. Esa forma de destruir toda la industria aborigen, de pretextar que toda lucha de resistencia es terrorismo y causa de la represión policial, es chantaje político y difamación del derecho de los pueblos, desacreditando su autonomía como vía lógica (la misma que se da o debiera dar a los hijos para que se independicen y no se eternicen dependientes de los padres). Por el contrario quien hace la ley hace la trampa. La represión no llega a los pueblos como consecuencia inevitable -en un marco previo de confrontación armada- lejos de ello, es la confrontación armada la que se produce en un marco represivo global como ha sucedido históricamente en toda América Latina, a lo que están empujando ahora a Cuba, como en el Estado español tras el golpe militar, política que llevó intrínseca el desarrollo en sí del fascismo sembrando el pánico a toda la población, forma de “prevenir” del capitalismo, desarrollado la intimidación, el miedo, el pánico, la inseguridad que da paso a la impotencia. Aplastando toda resistencia internacional, han ido imponiendo su dominación económica, política y control social. Las armas, cumplen su mandato; el miedo, la sumisión civil; las democracias, salvan el capitalismo amenazando con la llegada del fascismo: ¿acaso no es el capitalismo quien lo engendra?.

De diferentes maneras hemos sucumbido a su amenaza directa y enmascarada en muchos países de América Latina. Cada uno y una de nosotras a nivel internacional y en concreto en Europa, ya tiempo se es unos de otras, como un mundo aparte sin complicidad fragmentado, contrario a lo que fuimos cuando en verdad la vida solo a nosotrxs pertenecía, a nuestra lucha y riesgo. Siento la distancia de su ausencia, del sudor de los cuerpos liberados, de nuestras manos, puños y mente unidas sobre las que dependían nuestras decisiones. Ya pedacitos cortantes muchos hechos polvo como esas hierbas y tés falsamente mágicos que venden para tus sentidos, como si tal cosa fuera, pero ser no es sino engaño. Tan cierto como dolorosas muchas de las contradicciones que superan las intenciones generando la impotencia. Y, eso sí, eso sí que es malo, muy malo. La impotencia es como un cuchillo con ojos que te acosa en mercado libre con la ley en sus manos. Robar es muy fácil desde el poder impune de la corrupción; es un hecho palpable, tanto como insultante, como el fomentar miedo para sembrar espanto asociando a la empresa política del terror todos los poderes fácticos en la mentira como en el robo. Y mientras, tu, yo, ella o él, se nos amontonan los trazos de la miseria perdiendo toda identidad en ello. En el Estado español de Pedrito Sánchez y su engendro franquista de la democracia en transición “su partido socialista”, lo que llaman emigración no es siempre o casi nunca viniendo de sus bocas como lo que llaman turismo; sus bocas forma parte de la trampa, de la zancadilla, del engaño lo muestra la dimensión de los acontecimientos, y mucho menos un recurso para el pueblo trabajador su turismo cada vez más de botellón y tirados por las calles. El desempleo galopa gineteando con todos nosotrxs; lo que era un piso-casa o caserío como forma de vida y cultura, hoy es una pieza de veinticinco metros cuadrados, treinta, o treinta y cinco metros teniendo que malcomer para pagar los veinticinco metros cuadrados sin ventana que poder abrir -totalmente interior- infecto de partículas de la asfixia incrustándose como las medidas de gobierno, invadiendo el vacío hueco e insustancial que se desprende de su nefasto mandato sobre el contenido de sus calles, imponiéndose sobre la razón, donde los posos itinerantes se amplían sobre el antagonismo del paso forzoso bajo un túnel desnudo de la acción política, donde otros y otras llegaron a crecer doble, y a veces triple partida en salto mortal a la vida independiente, dependiente en desgarros y gritos y cientos de lamentos y muertes, nunca se acabó con ellos.

 

El grito está entre nosotrxs frente a la tempestad política y el espejo en pantalla internacional manipulado, sus medios imprescindibles, brotan de la propia ley que nos hacina enmudeciendo lo profundo que nace de abajo dando luz a los días.

 

Miré los ojos entre los transeúntes mordaza en boca como esperando complicidad y el silencio se imponía, las miradas se perdía entre calles. Pensé en los últimos sucesos de nuestra Cuba bella, en la dimensión del gringo cuando se empeña, y no pude controlar el arrebato de una especie de ira. El miedo como sistema de poder nos ha impuesto asumir como verdad la farsa: “en bien de nuestra salud y economía”, incrustando en nosotros como algo cotidiano la amenaza de la palabra crisis y reconversión a la que se unió la pandemia, con su covid 19, invadiendo al achatamiento sobre sus verdades y posibles, globalizando como natural la ley de la relatividad sobre los salarios, como arma de poder, generalizando la pobreza y una enseñanza y formación deficientes como la sanidad pública cada vez más precaria arrinconando en el fracaso la lucha de clases.

 

Sobre el fregadero los hubo que evacuaron pilares de su vidas básicos alejándose de la necesidad de seguir peleando, extorsionando sobre posibles luchas de poder obrero donde los parias sean gente y no considerados borregos. Tremenda contradicción sobre el resplandor en sonrisa del globo libertario de la militancia erguida sobre un sol por testigo en luna de futuro. Sigo creyendo en lo que duele arrodillarse sobre el piso, no es nada bueno si lleva implícito como un acto de fe el portazo a los grandes libertadores, de las revoluciones que dieron muestra de los grandes avances y grandes sacrificios, y aunque en el caso de Cuba, su final de vida me dolió entre maltrechos papas y otros no menos papas políticos: creo que Fidel, su gran trayectoria revolucionaria merece revindicar; su carisma, su cultura, su identidad. El capitalismo es malo, muy malo, peor que malo como su fascismo; no permite que dicha enseñanza como la del Movimiento 26 J, la alfabetización de todo un pueblo, al margen de su color se expandiera entre los pobres del mundo. La utilización política del miedo, necesita de la autoridad policial y militar, de la opresión y exclusión social, de la defenestración donde el derecho personal se esfuma; genera ansiedad e inseguridad, aislamiento social y pánico. El capitalismo de la globalización no difiere mucho su “democracia” de las estructuras feudales-religiosas-militares-monárquicas; siempre han estado justificadas imponiendo el terror sobre la población, miedo y pánico a través de sus estamentos basados en el antiguo régimen. La única experiencia a resaltar ante la sumisión, es que las mentes libres luchadoras firmes y decididas a imponer su derechos son mucho mas difíciles de manejar.

 

NOTA

 

Cambia, todo cambia, la forma de vida y el mundo; el capitalismo tiene una base social que jamás tuvo, incluida la mayoría de los representantes políticos y sindicales de la propia clase obrera que como bien dijo Bertolt Brecht: »Entonces, ¿de qué sirve decir la verdad sobre el fascismo que se condena si no se dice nada contra el capitalismo que lo origina?». Indudablemente la Cuba de hoy tampoco es la misma que soñamos, el mundo capitalista la acosa y la isla no es una burbuja aislada, para frustración de los ideales, no es la que forjaron los rebeldes del Movimiento 26 de Julio. Aunque haya habido varias generaciones que han sido educadas en esos valores como el estar alerta ante el enemigo, el mundo exterior con su incesante bombardeo, el atroz acoso internacional no logra impedirlo, pero si va minando, desquebrajando en algunos sectores su fortalecimiento y formación ideológica revolucionaria. El propio Fidel algunas veces ya avisó y alertó que el enemigo también está en casa y había que combatirlo. El largo embargo cada vez más sádico hacia la isla, por el imperio yanqui, es una constante; no es fácil soportar (no se trata solo de teorizar) si el militante dentro de la Asamblea Nacional del Poder Popular no tiene un amplio nivel de conciencia, compromiso y de cultura revolucionaria suficientemente sólida. Los CDR (Comités de Defensa de la Revolución) se fundaron el 28 de septiembre de 1960, en La Habana, con el papel de desempeñar tareas de vigilancia colectiva frente a la injerencia externa y los actos de desestabilización interna (terrorismo, vandalismo, etc). Se organizan por todas las cuadras entre calles, pueblos y ciudades de toda Cuba. Este organismo que nació revolucionario en el que participan tanto militantes como personas no organizadas, ha ido perdiendo su objetivo, prácticamente ha desaparecido, o lo han dejado obsoleto, ineficaz por su relajación. Los CDR tenían una función básica determinante de informar de cualquier movimiento contra la revolución y no solo de informar, sino también, de pararlo si era posible, de identificar, de detener a estos y otros elementos antes de perpetrar cualquier acto subversivo contrarrevolucionario. ¿Donde estaban los cederistas de cada cuadra frente a esas manadas ofensivas, y sobre todo, dónde los militantes comunistas, dónde los que se sienten revolucionarios los antiimperialistas, los orgullosos de su historia y fe en la revolución, que les han dejado pasearse por calles y plazas totalmente envalentonados y jadeados por muchos paseantes? Las manifestaciones aparecidas estos días por diversos pueblos y ciudades no han sido espontaneas, han sido organizadas por quien siempre organiza estos actos y sabotajes violentos contra un propio país, personas, guerrillas y organizaciones políticas, por la CIA, como pasó en Ucrania con su revolución de colores asesinando a miles de militantes para poder instaurar un régimen nazi acorde a su política. Se veía venir. Tras los levantamientos de estudiantes y trabajadores en Chile y en Colombia contra sus gobiernos fascistas, la CIA tenía que organizar y precisar (nuevamente) algo muy mediático en Cuba.

 

Los medios serviles del mundo capitalista han reaccionado a toque de corneta como si se tratase de la batalla final contra el comunismo y todo movimiento realmente libertario; las sandeces y mentiras son tan burdas que te hacen reír a carcajada, aunque no quieras, harta ya de tanta farsa. Desde poner fotografiás de la Ertzaintza apaleando por las calles de la isla (policía vasca, conocida como ‘cipayos’) hasta una fotografía de una manifestación de miles de personas en Egipto del 2011 como si fuera el malecón de La Habana (desbordante de contrarrevolucionarios) o de una gran manifestación de la Diada, en Barcelona, y todo, como si se tratara de Cuba. Ni se exculpan los periodistas de los medios reaccionarios, ni se les cae la cara ante la pantalla de vergüenza, ni se cortan un pelo en seguir gineteando, cabalgando junto a la descomposición capitalista mintiendo y engañando para el amo, ¿rectificar, para qué?. El impacto ya ha llegado a millones de personas que se creen todo lo que les dicen que vean, claro que yo no ubico mi vida entre ellos ni me esfuerzo en agradar, porque la historia de la revolución cubana es la del triunfo del pueblo, que dar se dio contra la tiranía, y ese es un ejemplo histórico ya imborrable. Un ejemplo a tener en cuenta y no confiar en la burguesía ni demócratas ni socialista de pacotilla nacidos para apagar el fuego y tender la tabla de salvación al absolutismo esclavista imperial, ni organizaciones mediáticas del capitalismo por mucho que se digan antifascistas o por mucho que lloren diciendo ser progresistas de izquierdas como si eso fuera una garantía. La revolución cubana fue y seguirá siendo un ejemplo contra el yugo imperial y todo aquél que le defiende sea de forma descarada o encubierta.

 

PD.

 

Espero y deseo que hoy las nuevas generaciones de nuestro mundo, que no es el de ellos, particularmente en este contexto de cubanos y cubanas, sepan tener en cuenta su ejemplo de lucha y estar al frente, combatiendo en los centros de estudio y trabajo, casa propia y comunidad de vecinos, calles y plazas, lomas, veredas y más allá de las montañas imponerse a quien quiere nuevamente su ocupación para mejor someter al pueblo. Y no olvidar jamás lo que fiel cumplió y agitó en voz alta Fidel: »Ser revolucionario es no arrastrarse a una conciencia comprada ni mucho menos tener la moral en el bolsillo”.

 

Maité Campillo (actriz y directora d` Teatro Indoamericano Hatuey)


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