martes, 10 de julio de 2018

LA HISTORIA FUE LA QUE FUE


LA HISTORIA FUE LA QUE FUE
ANGHEL MORALES
En este Blog respetamos todas las ideas y pensamientos, pero por supuesto no las compartimos todas, como estoy seguro que no todo el que me lee comparte las mías, pero no solo en este Blog sino en programas de radio y televisión, en revistas que tuve el honor di dirigir y donde siempre deje espacio para todas las opiniones, ya digo aunque a mi no me gustara. Lo digo cuando he sido perseguido por mis ideas, me he sentado por ellas ante los tribunales, he visto como invadían mi casa para secuestrar libros, violentando a mi joven esposa, cuyo delito era estar casada conmigo. Podía llenar el Blog con actos de censura hacia mi persona y hacia mis creaciones literarias. Hoy mismo comí con un amigo, todo un líder de audiencia y de creación, rescatador de la memoria de estas islas, con unas páginas en un periódico donde publicaba la vida de diferentes personas de esta tierra, Antonio García, El Maestro de Fayffe, José Rivero Vivas, Concha Mendoza, pues en cuanto anunció que iba a publicar mi biografía lo despidieron. Quiero decir con esto, que muchos por apoyarme, por darme visibilidad también fueron perseguidos y censurados.

130.000 muertos en las cunetas después de 40 años de democracia no es la mejor forma de construir un país de hermandad y sin rencores, son muchos los que se siguen cagando y meando sobre estos muertos. Lo primero que hay que decir es que no hubo Guerra Civil, lo que hubo realmente es un golpe de estado contra un gobierno legalmente constituido, que podría tener muchos defectos, pero era lo que había elegido el pueblo y a las fuerzas armas le correspondía respetarlo y defenderlo. Franco masacró mucha gente injustamente en Asturias y como castigo lo mandaron a Canarias en vez de meterlo en una prisión que es lo que correspondía en este caso. Franco se reorganizó en Tenerife, hoy mismo en el TEA se presentaba un libro sobre este tema, apoyado por fuerzas extranjeras dio un golpe de estado contra el gobierno legalmente constituido. Esta es la verdadera historia, lo que vino después es consecuencia de ese golpe de estado. En Canarias por cierto no hubo Guerra Civil, los muertos, los detenidos eran siempre del mismo lado, solamente en La Palma hubo una pequeña resistencia que fue duramente aplastada. Aquí hubieron campos de concentración, un ensayo para los campos de concentración nazis, miles de personas fueron eliminadas, entre ellas el último alcalde de Santa Cruz de Tenerife, cuyo paradero se ignora, cientos de personas fueron arrojadas al mar en sacos con piedras, como el desaparecido poeta, Domingo López Torres. Las persecuciones fueron duras, en Fayffe, en Gando, en Fuerteventura, en la Sima de Jinamar, todos caían del mismo lado, era la simple eliminación del adversario político, quienes cometieron esas tropelías no pueden tener calles y plazas o monumentos que los recuerden, no fueron héroes, fueron asesinos, sus actos son injustificables. No voy a extenderme por todo el estado, porque la historia fue la que fue, miles y miles de personas salieron huyendo para México, Francia, Argelia, donde fuera con tal de salvar la vida. Los que perseguían y mataban no pueden ser nunca héroes, a nadie se le ocurrirá llamar héroes a los nazis a los compinches de Mussolini, sus monumentos, sus calles fueron borradas automaticamente del mapa, la llegada de las democracias no permitió estos recuerdos era imposible tolerarlos. La represión, la eliminación del adversario político no acabó en el 39, siguió hasta la víspera de la muerte del dictador, aún agonizando se firmaban sentencias de muerte en su nombre, contra el rechazo de los países civilizados e incluso del Papa. Vivir en una isla como El Hierro con menos de 10.000 habitantes y ver como se trataban a los que pensaban de otra manera era una prueba palpable de un régimen que no merece ningún recuerdo. Manuel El Huido, cuya vida a parte de en un libro de su esposa, la recoge también el escritor Víctor Álamo en Terramores o el Señor Barbuzano, cuyo libro EL PRECIO DEL SILENCIO editado después de su muerte, pone los pelos de punta. Tío Anastasio, que por el mero hecho de negarse a confesarse fue enterrado como un perro en un huerto colindante al cementerio de Valverde o tío Cirilo Morales, que ya había estado unos años en Fayffe y que fue detenido múltiples veces por sus ideas, pues inauguró el cementerio de Erese, eso si en una huerta, al igual que tío Juan El Latonero, del que se decía era masón, pues este inauguró el cementerio de Guarasoca, también en un huerto. Estos tres casos fueron en los años sesenta, ya hacía tiempo que había acabado el conflicto pero la represión seguía.
Hace años se creó la Ley de Memoria Histórica para que todos estos muertos fueran dignificados y se quitaran los reconocimientos a sus verdugos. Las leyes se hacen para cumplirse y esta no se ha cumplido, la siguen toreando, no se le dota de presupuesto. Si queremos que haya una verdadera reconciliación hay que rescatar de las cunetas a esas 30.000 personas y que sus familiares los tengan en un lugar digno. Preguntenle a Italianos y alemanes como lo hicieron para dignificar su sociedad, ellos lo consiguieron, en España ni siquiera se ha intentado. La historia fue la que fue y si alguien merece ser dignificado y recordado son las víctimas no los verdugos.
 


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