viernes, 28 de abril de 2017

MOCION DE CENSURA DE PODEMOS



MOCION DE CENSURA DE
 PODEMOS
ANGHEL MORALES

Lo llaman un postureo
y a mi me parece bien
que los votantes se enteren
en España quien es quien.

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Esto de la corrupción
es una cosa muy mala
que no nos venda el PP
que estos son cosas pasadas.

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Ciudadanos y el PSOE
deben de dar su opinión
que nos enteremos todos
¿por qué apoyan a Rajoy?

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Lo de presentar moción
perfectamente legal
el pueblo debe saber
lo que piensa cada cual.

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Los títeres de la prensa
criticaran a Podemos
inventaran una trama
y aquí todos nos jodemos.

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PP partido corrupto
licencia para robar
aunque lo oculte la prensa
dejen de jodernos ya.

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La corrupción es legal
en esa España de mierda
con los políticos ricos
con el pueblo en la miseria.

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Presidente del Gobierno
es llamado a declarar
no tapemos sus vergüenzas
que se manden a mudar.

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El partido del gobierno
financiación ilegal
dopados en elecciones
ya mucho asco me da.

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Ese voto de censura
Podemos lo perderá
pueblo que vota a corruptos
retratado quedará.

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El PSOE y Ciudadanos
viven en la ambigüedad
sosteniendo a los corruptos
con un apoyo total.
La corrupción va muy lejos
nadie la puede parar
a Rajoy llaman ladrón
allá por el Uruguay.

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Ya con esta me despido
con un profundo dolor
quienes votan al PP
apoyan la corrupción.


G 21: MUJERES EN LA NARRATIVA CANARIA ACTUAL



G 21: MUJERES EN LA NARRATIVA
 CANARIA ACTUAL
POR SINESIO DOMÍNGUEZ SURIA

No me gusta hablar de una narrativa adjetivada como femenina. Me gusta hablar de narrativa escrita por mujeres. Porque, ¿qué es narrativa femenina? ¿Por qué calificamos así a la narrativa? ¿Es una narrativa que habla sobre la condición de la mujer, o es una narrativa en la que las protagonistas son mujeres, o es una narrativa dirigida a las mujeres? Porque, si es así, tengo que confesar que cuando leí Anna Karenina o Madame Bovary o La Regenta, lo que me condicionó es que esas novelas fueran una crítica de una sociedad decadente, de la hipocresía de una aristocracia trasnochada, de las perversas costumbres sociales de ciudades provincianas y no me condicionó que fuera una trilogía del adulterio escrita por hombres de nacionalidades dispares, coetáneos, que parecía se hubieran puesto de acuerdo o se hubieran copiado los unos de los otros. Porque cuando leí, por ejemplo,  Divisa de las hojas de Maite de Vega, o El sepulcro vacío de Cecilia Domínguez, no distinguí en los textos –debo ser muy torpe– que sus autoras fueran mujeres, aún sabiendo de antemano que lo eran.  De modo que quiero hablar solo de narrativa escrita por mujeres.
A la mujer, sin duda por el predominio del sexo masculino, se le había tenido no solo socialmente postergada sino literariamente apartada. Únicamente se les había dejado el campo de la poesía. Las actuales protestas tenían que haber empezado mucho tiempo atrás. ¡Qué tiempo precioso se perdió cuando las sabinas, que primero se erigieron en gobernantas de sus casas ante sus raptores romanos, flojearon en su voluntad y perdieron la oportunidad de conseguir entonces la igualdad! Hasta finales del siglo XIX, salvo algún caso aislado, no existió una narrativa escrita por mujeres. Limitándonos a la narrativa española fueron escasos intentos, incipientes en cuanto al número de autoras, que son más conocidas por sus vidas que por sus obras: Fernán Caballero (Suiza, 1796—Sevilla 1877, La gaviota), Gertrudis Gómez de Avellaneda (Camagüey 1814—Madrid 1873, Sab y Dos mujeres) y Emilia Pardo Bazán (La Coruña 1851—Madrid, 1921, Los pazos de Ulloa). Y muy poco más.
Ya en el siglo XX se produce un importante progreso en cuanto a narrativa escrita por mujeres, en número y en tendencias literarias. Hasta 1944, como consecuencia de la Guerra Civil, no empieza una narrativa escrita por mujeres que despunta y crece: Carmen Laforet gana el Premio Nadal de novela con Nada. Pareció entonces que la mujer invadió el mundo de la narrativa y se inauguró una primera generación de mujeres escritoras: Elena Quiroga en 1950 gana el Nadal (Viento del Norte); en 1952, lo obtiene Dolores Medio (Nosotros los Rivero); en 1953 lo gana Luisa Forellat (Siempre en capilla); en 1957 Carmen Martín Gaite se alza con el premio (Entre visillos) y en 1959 Ana María Matute se hace con él (Primera memoria).
La crítica saluda esta explosión de narrativa escrita por mujeres como un fenómeno atípico que empieza a ocupar un lugar en las enciclopedias y un sitio preminente en las estanterías de las librerías. La segunda generación, en la que se habla ya de una novela que expresa la condición de la mujer y su problemática y no por eso se la califica de femenina, la componen Carmen Riera, Nuria Amat, Ana Mª Moix y Monserrat Roig.
Poco más tarde  y con una novela de tinte social, irrumpe con una fuerza inusitada la tercera generación con autoras como Soledad Puértolas, Cristina Fdez. Cubas, Lourdes Ortiz, Rosa Montero y Marina Mayoral.
Luego, llegan Lucía Etxebarría, Flavia Compañy y Belén Gopegui, que forman la cuarta generación y que escriben sobre personajes problemáticos, con temas oscuros y llenos de confusiones en lo que se llamó la novela sicológica.
Finalmente, y conformando una novela de temática heterogénea, llegan Espido Freire, Almudena Grandes, Pilar Adón, Irene Jiménez, Matilde Asensi, Ángeles Caso, Luisa Castro o Mari Pau Jener que, por ahora, componen la quinta generación y que están absolutamente consolidadas.
No quiero dejar sin mencionar la narrativa de bestseller escritos por mujeres, como, por ejemplo, los de María Dueñas, Carmen Posadas, Luz Gabás, Marta Robles, etc.
Y tampoco quiero dejar pasar, no sin ciertas reservas, la narrativa escrita por mujeres que se dedicaron y dedican a una rama llamada, creo que falsamente, romántica de la novelas de Corín Tellado, Carmen Rico Godoy y alguna otra autora. A estas alturas del siglo XX el campo de la narrativa escrita por mujeres era amplio y reconocido.
Mientras, ¿qué había ocurrido con la narrativa escrita por mujeres en Canarias? Durante esas décadas de los 50 y de los 60 e, incluso, de los 70, no se produce prácticamente nada. Hasta la aparición de Él (1926), de Mercedes Pinto (La Laguna, 1883—Ciudad de México, 1976), no se inicia una corriente narrativa escrita por mujeres en Canarias. Existen dos mujeres más que son exponentes de esa narrativa: María Rosa Alonso (Tacoronte, 1909—Puerto de la Cruz, 2011), que en 1951 publica Otra vez, y Nivaria Tejera (Camagüey, 1930—París, 2016), que publica El barranco en 1958. Pero estos casos, aunque importantes, son aislados y pocas mujeres siguen, en esos años, el ejemplo de estas pioneras.
Las mujeres narradoras se contagian del dinamismo de los años 80. En 1978, Esperanza Cifuentes, nacida en Madrid pero afincada en Tenerife, queda finalista en el Premio de Novela ‘Benito Pérez Armas’ con Buscando a B y en 1980 lo gana con Perverso ríe el ángel. Más tarde gana el Premio ‘Felipe Trigo’ con su novela La travesía.
Dolores de la Fe (Las Palmas, 1921—Las Palmas ), obtiene el Premio de Novela ‘Ángel Guerra’ en 1988 con Tiempo en sepia.
Dolores Campos Herrero (Arona, 1954—Las Palmas, 2007), que aunque poeta, publicó relatos y lo que ella llamaba breverías. En 1989 publica Daiquiri y otros cuentos y más tarde Basora.
Por acabar con la lista de ganadoras de premios de novela, citaré a Silvia García (1970), escritora argentina radicada en Las Palmas, que gana el ‘Benito Pérez Armas’ en 2012 con El reino de los cielos.
Otras autoras de novelas son: Ángeles Sánchez (Santa Cruz de Tenerife 1959) que en 1995 publica su primer libro –y creo que único–, Sucedió en Antares, novela de Fantasía y Ciencia Ficción. Paula Nogales (Las Palmas, 1966) y Elena Morales (La Laguna, 1972), narradora, autora de Malgache (2004) y sobre todo, animadora del espacio editorial de Tenerife. En este sentido, merece mención especial Elsa López, nacida en Fernando Poo en 1943, poeta, editora, novelista, Medalla de Oro de Canarias, autora de El corazón de los pájaros (2001), publicada por Planeta, Las brujas de la isla del viento (2006) y La gasa delante de mis ojos ((2011).
Y, después de este rápido repaso por el mundo de las mujeres escritoras de los siglos XIX y XX y, después de pedir excusas por algún error o alguna omisión, entramos en el campo de las mujeres escritoras pertenecientes a G—21. Ya sabemos que en 2011, Ánghel Morales publica su antología Generación 21: Nuevos novelistas canarios y sabemos también que presenta los relatos de 12 hombres y ninguna mujer. La intención de Ánghel Morales queda clara en la Introducción de la antología cuando dice que pretende dar a conocer --algunos de los autores ya son suficientemente conocidos—una eclosión de la narrativa canaria del siglo XXI comparable con la que supuso el boom de la narrativa canaria de los 70. Más tarde crea la colección de novelas y relatos G21 y en ella corrige aquella ausencia de escritoras y publica las obras de 7 mujeres.

María Teresa de Vega, nacida en La Laguna en 1948 pero “engendrada en el ‘año de la seca’ en El Hierro, isla a la que su madre fue destinada como maestra”. Su padre es Isaac de Vega, así que dispuso siempre de libros de calidad. Las grandes obras de la literatura universal estaban en las estanterías de su casa, y también las clásicas del pensamiento contemporáneo. Vivió en París y en Madrid donde ejerció su labor docente en Arganda del Rey.
Novela
Niebla Solar,  Baile del Sol, Santa Cruz de Tenerife, 2010.
Merodeadores de orilla, Ediciones Aguere –Ediciones Idea, Santa Cruz de Tenerife, 2012.
Divisa de las hojas, Ediciones Aguere–Ediciones Idea, Santa Cruz de Tenerife, 2014.
 

Relato:

Perdidos en las redes, Editorial Benchomo, Santa Cruz de Tenerife, 2000.
Sociedad sapiens : Baile del Sol, Santa Cruz de Tenerife, 2005.


Cecilia Domínguez Luis, (La Orotava, 1948), es una fuerza de la naturaleza. Trabaja constantemente, no se detiene. Es muy conocida y muy reconocida como poeta. Fue Presidenta del Ateneo de La Laguna, es miembro del Instituto de Estudios Canario y pertenece a la Academia Canaria de Las Letras. Ha obtenido el Premio Canarias de Literatura, 2015.

         Novela
El viento en contra, Santa Cruz de Tenerife, Ed. Resma, 2002.
Los niños de la lata de tomate, Alfaguara, 2012.
Si hubieras estado aquí, Santa Cruz de Tenerife, Ediciones Idea-Aguere, 2013.
El sepulcro vacío, Las Palmas de Gran Canaria, Nace (Nueva Asociación Canaria de Editores), 2015.
La muchacha del ajenjo, Diego Pun Ediciones, Santa Cruz de Tenerife, 2016.
        Relato:

Futuro imperfecto, Ed. La Palma, 1994, [cuentos].
Entre tejados, Islas Canarias, Septem, 2003, [literatura infantil].
Fompi, Islas Canarias, Interseven, 2007 [literatura infantil].
Días de abril, Islas Canarias, Interseven, 2007 [literatura juvenil].
Mientras maduran las naranjas (CAMPDS, 2009)

Pilar Escalona, nacida en Logroño en 1960, y radicada en Tenerife desde los años 90, creadora del personaje del Capitán Perdomo, investigador en sus novelas.

Novela:
El envío turco, Ediciones Aguere-Ediciones Idea, Santa Cruz de Tenerife, 2013.
El secreto de Taganana, Ediciones Aguere-Ediciones Idea, Santa Cruz de Tenerife, 2014.
El tesoro de la isla encubierta, Ediciones Aguere-Ediciones Idea, Santa Cruz de Tenerife, 2015.
Souvenir peligroso, Ediciones Aguere-Ediciones Idea, Santa Cruz de Tenerife, 2016.


Ana Joyanes, nacida en Jaén, que vive en Tenerife donde ha realizado su carrera literaria.
Novela:
Lágrimas mágicas (Idea, 2008)
Sangre y fuego (Idea, 2011)
Oscurece en Edimburgo (colectivo) (7 plumas, 2011)
Noa y los dioses del tiempo (Idea-Aguere, 2012)
La pensión Padrón (colectivo) (2013)


Maca Martinón nacida en La Laguna, cuyas calles y plaza recorre convirtiéndose en observadora de sus gentes y de la vida de la ciudad.     
Novela:
La Laguna es ella (Idea-Aguere, 2014)
Relato:
Relatos del Blues Bar
Corriendo cual cerdos
Fricciones e hilvanes (Asoc. Beecham)

Cristi Cruz Reyes nacida en La Laguna en 1962.
Novela:
En el centro del viento (Idea-Aguere, 2015)

María Candelaria Pérez Galván
Novela:
El cazador de la inocencia (Idea-Aguere, 2015)


         Concluye aquí la relación de G-21 de narrativa canaria escrita por mujeres. Mi misión no es la crítica de sus novelas sino dar fe de ellas. A las autoras les corresponde seguir trabajando en este terreno tan difícil pero tan edificante.  

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