miércoles, 30 de enero de 2019

LA PUERTA NEGRA


LA PUERTA NEGRA
CRISTINA COVO
En el año 2002, un iniciado rodó una película llamada La puerta negra.
La historia cuenta la aventura de cuatro amigos que se reúnen para celebrar una misa negra. La desgracia se ceba poco a poco con cada uno de los celebrantes, incluso con aquellos que tratan de profundizar en las vidas de los que participaban en semejante ritual. La puerta es un umbral conectado a otra dimensión, la caída del ser humano en la más bestial de sus acepciones. Nada ocurre por azar, todo tiene una causa, un aspecto, una correspondencia que el ojo del espectador es capaz de percibir entre líneas.
El silencio insoportable de la muerte, la crueldad de sus escenas, nos recuerdan la tiranía de ciertas personas, que al igual que aquellas mentes satánicas, desfilan por el escenario funambulista de nuestro mundo. El zarpazo de éstos es brutal a la vez que in demostrable, siempre cebandose en los indefensos, en los crédulos e ignorantes que pisan terrenos sin imaginar siquiera lo que en ellos se está desarrollando.
Mi abuela decía “el demonio anda suelto por el mundo”. Me habría gustado no haberlo
tenido que comprobar personalmente y sin embargo la frase no se forja a humo de pajas. Mi mayor deseo ante todo es escapar del círculo, sentirme libre de los calumniadores , las mentes criminales, los que urden tejidos en las mismas entrañas de la noche, las almas turbias y emponzoñadas.
Escapar de la bestia no es nada fácil, teniendo en cuenta la natural inclinación que tienen ciertas personas de dañar y destruir, tal vez envenenados por su propia envidia, por la ira, desnaturalizadas todas ellas, dadas a existir y moverse en ambientes recargados y asfixiantes, como la sangre que baña este documental de cabo a rabo.
Escapar, escapar, escapar,... La palabra como un taladro perfora mis sienes, mientras los perros miserables siguen aullando en otra dimensión y otra realidad más allá de nuestro entendimiento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario