martes, 3 de julio de 2018

DIOSES


DIOSES
JM AIZPURUA
Eolo, Neptuno y Helios, suspiran resignados:

- ¿Para qué bendecimos a la tierra canaria con nuestros dones si los actuales gestores los ignoran? –
Y ciertamente, Clavijo, Alonso y Bermúdez, trabajan en contra de la naturaleza de Canarias, despreciando el viento, la mar y el sol, que son las virtudes canarias con las que enfrentarse a la necesidad de energía isleña. Como si fueran beduinos del desierto adoran al petróleo, y llenan sus costas de estructuras petrolíferas con lo que los sauditas prosperan, pero los canarios se empobrecen.
Son crueles con sus costas y Valleseco es un ejemplo claro de genocidio ecológico, rodeada de los monstruosos recipientes de un poder petrolero que vigila amenazante su territorio conquistado. Nada en la isla progresa con esa aberración ecológica, salvo comisionistas y extraños, y ese enfoque petrolero va en contra del sentido común, del sentido turístico, del sentido ecológico, y del sentido nacional canario, plegado al autonomismo dictado por Madrid que mantiene la perenne situación colista colonial e impide un desarrollo canario para ocupar las plazas punteras de la UE que Canarias, bien dotada, bien dirigida y bien enfocada podría ocupar.
El Guion Colonial Autonomista, no sirve para desarrollar Canarias.
Tampoco sirven sus gestores, pero ese es un mal irremediable que el “siglismo” trae consigo y hace que solo los de las listas acceden al poder mientras que muchos ciudadanos destacados quedan marginados y silenciados. El remedio es la unión de ciudadanos libres para plantear alternativas y desde la calle abrir los ojos de sus conciudadanos. Los llorones no sirven de nada.

Hace tiempo que Canarias debió estar implicada en la producción de energías que son autóctonas, tanto como el gofio o más. Viento, mar y sol, son sus fortalezas en medio del Atlántico, los medios que la naturaleza le dio para su subsistencia, lo mismo que a los árabes les dio el petróleo. Los cables y cisternas con los que convive la civilización canaria rentan en territorios ajenos y se colocan con visiones lejanas, normalmente mercantilistas y antipopulares, y para siempre anticanarias.
Le repetición peninsular de su lógica vial, es una visión colonial. ¿Qué prisa hay en circular por islitas? El turista canario necesita lentitud vial para observar y por desconocimiento del medio para circular prudentemente. La tranquilidad vial debiera ser un objetivo canario, antípoda de la necesidad peninsular de correr en trayectos lejanos. Bilbao acaba de limitar a 30 km su circulación, ¿qué les parece?
Los vehículos canarios debieran ya ser eléctricos, limpios, silenciosos y entre tráfico tranquilo, pero su energía debiera estar en el camino de sus potencias eólicas, solares y marítimas.   Y al mirar por la ventanilla de los coches debiéramos ver el mar y las costas libres de estructuras, que en el caso de ser necesarias serían ubicadas en zonas alejadas de poblaciones para no constituir la polución visual que hoy día caracteriza Tenerife cuando uno atraca en su capital que aparenta un emporio industrial petrolífero y naval, absolutamente falso, y lesivo para su carácter turístico y habitacional. Los caciques hosteleros, que en las vacas gordas han vivido silenciosos deben comenzar a plantear alternativas pues son muchos los que auguran que las vacas flacas están al llegar; ya se les ven los cuernos.
En Canarias no se salió de la “crisis”, ni hubo tal “crisis”. Artificialmente se practicaron recortes que provocaron una crisis y se dio un golpe de mano contra el estado del bienestar. Una crisis real, con un turismo canario en bancarrota sería una tragedia de dimensiones bíblicas en las islas y ya sin la posibilidad del pasado de las migraciones venezolanas o cubanas.
El pensamiento canario, la lógica canaria, nada tiene que ver con la autonomía peninsular, y la docilidad debe ser cosa del pasado si Canarias quiere un futuro digno. Dirigir esta tierra con mentes del XIX en el XXI, es hacer carreras a los Scran-Jet desde las carretas romeras.
Se va el jefe petrolero que ya uso la isla y la deja tirada guardando sus beneficios en otro lado; ¡la vieja historia colonial canaria!

  




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