martes, 26 de febrero de 2019

A UNA MODÉLICA SUEGRA


A UNA MODÉLICA SUEGRA
Rafael ZAMORA MÉNDEZ.-*
MATILDE FERNÁNDEZ CANO,
una herreña  singular,
con EL PINAR en la mano,
se inició  muy de temprano,
en el duro trabajar.
De DON ÁNGEL compañera,
fue una esposa peculiar,
a todas horas primera,
repartiendo las faenas,
ente sus flores de hogar.
Tenía un "patio- vergel",
con auténtica  atracción.
¡Helechos por doquier,
daban una validez,
que llamaban la atención.
Anduvo como gacela,
con pasmoso caminar,
resolviendo a la primera,
la  más deprisa vereda
que tener por alcanzar.
Unas manos operarias,
en sus quesos extendía.
¡El sabor de las Canarias,
empleando ilustres mañas,
que nadie en El Hierro sabía!
Experta hacía torrijas,
de excelente calidad.
¡Todo aquel que las comía,
goloso las repetía,
consagrando al paladar!
En los tiempos de sequía,
sedienta moró llorando,
y el pueblo firme entendía,
lo que MATILDE  valía,
en su casa trabajando.
Acicalaba al esposo,
en las tardes de Luchada,
y era inmenso su gozo,
cuando después del reposo,
las “barridas “, le contaba.
Fue una hormiga del hogar,
ahorrando tiempo y dinero,
asimilando habituar,
a una Familia ejemplar,
con acierto verdadero.
La MORAL era su  lema,
con pagadas jerarquías,
su más poderoso tema,
que de contento le llena,
hasta el final de sus días.
OCHENTA Y CINCO AÑOS ESTUVO,
con su presencia carnal
¡La ternura la retuvo,
por lo bueno que ella tuvo,
de atenciones sin parar!

A UNA PERLA ME OTORGÓ,
QUE A MI ENTRAÑAS ALEGRA.
¡ALZO PLEGARIAS A DIOS,
POR EL INMENSO FAVOR,
DE HABER TENIDO  A ESTA SUEGRA!

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