lunes, 6 de septiembre de 2021

EN BUSCA DE LO OCULTO. POR LA IGNORANCIA SE DESCIENDE A LA SERVIDUMBRE POR LA EDUCACIÓN A LA LIBERTAD

 

EN BUSCA DE LO OCULTO. POR LA IGNORANCIA SE DESCIENDE A LA SERVIDUMBRE POR LA EDUCACIÓN A LA LIBERTAD

POR MAITÉ CAMPILLO

Apostando por la verdad

“Sólo los catedráticos mediocres, y en particular los que no tienen sino un título convencional o hereditario, se inquietan tanto por la disciplina, suponiéndola una relación rigurosa y automática que establece inapelablemente la jerarquía material o escrita” (José Carlos Mariátegui también dijo “peruaricemos al Perú”, conocido por lo más culto como el `hamawt’a´, el maestro)

 

Desde Uruguay una eminencia brota a la luz, Leonardo Haberkorn, se va de la universidad “con mi música a otra parte”: <<Hoy di clase en la universidad por última vez. No dictaré clases allí el semestre que viene y no sé si volveré algún día a dictar clases en una licenciatura en comunicación. Me cansé de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook. Me ganaron. Me rindo. Tiro la toalla. Me cansé de estar hablando de asuntos que a mí me apasionan ante muchachos que no pueden despegar la vista de un teléfono que no cesa de recibir selfies. Claro, es cierto, no todos son así. Pero cada vez son más. Esta semana en clase salió el tema Venezuela. Solo una estudiante en 20 pudo decir lo básico del conflicto. Lo muy básico. El resto no tenía ni la más mínima idea. Les pregunté si sabían qué uruguayo estaba en medio de esa tormenta. Obviamente, ninguno sabía. ¿Qué es lo que pasa en Siria? Silencio… Conectar a gente tan desinformada con el periodismo es complicado. Es como enseñar botánica a alguien que viene de un planeta donde no existen los vegetales. En un ejercicio en el que debían salir a buscar una noticia a la calle, una estudiante regresó con esta noticia: “todavía existen kioscos que venden diarios y revistas”. En la Naranja Mecánica, al protagonista le mantenían los ojos abiertos con unas pinzas, para que viera una sucesión interminable de imágenes, veloces, rápidas, violentas. Con la nueva generación no se necesitan las pinzas. Una sucesión interminable de imágenes de amigos sonrientes les bombardea el cerebro>>. La experiencia del profesor uruguayo con sus alumnxs debe ser la normalidad en los tiempos que corren, en el que no se si corre el tiempo o nosotrxs corremos más que el tiempo, acorralando y sitiando el planeta. Otra eminencia brota a la luz en el Estado español, el leonés Enrique Díez Gutiérrez, un gran pedagogo antifascista como no podía ser de otra manera, que recorrió algunos pueblos de la comarca del Bierzo. En un aula de un instituto de Fabero, pueblo en otro tiempo de luchas mineras, preguntó a lxs alumnxs, si tenían algún conocimiento de lo que había ocurrido en el pueblo durante los años de la dictadura (cero patatero), ninguna respuesta. No sabían nada o casi nada. “Nadie les había informado” del campo de concentración que hubo en la localidad berciana de Fabero, donde 250 presos republicanos, trabajaron como esclavos en las minas. El mentado profesor de Educación en la Universidad de León, hace unos años participó en un documental, donde observaron que los jóvenes del municipio berciano apenas tenían conocimiento de los horrores acaecidos durante el franquismo. Esta realidad silenciada evidenció, a ojos del profesor Enrique, que la dictadura franquista había sido ocultada y blanqueada durante todos aquellos años. Ante esta reflexión en piedra de toque, se alarmó, e investigó numerosos libros de historia donde se alababa al dictador. Sigue investigando como contribución de la ciencia al conocimiento pensando como filósofo y enseñando a pensar como un gran pedagogo que es sobre la búsqueda de la verdad. Se entrevista con varios profesores que, reconocieron, no ahondar en aquel periodo histórico para evitar polémicas (¡Mamma mía cómo está el patio Obdulio!!!). La decisión tras estos sondeos fue llevar a los alumnos faberenses, al entorno donde otrora se ubicó el campo de concentración a fin de que conocieran de primera mano, los horrores sufridos por sus propios abuelos. Paralelo a estos hechos televisión española pública y privada, no deja de hablar del holocausto judío por los nazis alemanes, te machacan rematando sucesivamente con películas y documentales. Pero los hijos de la “santa cruzada”, intocables, no dicen ni pio del holocausto nazifranquista a la II República, aniquilando pueblo a pueblo casa a casa por todo el Estado español con el apoyo del fascismo internacional. En los libros de texto parece que la historia se detuvo con el Borbón huido, Alfonso XIII, y vuelve con el nieto Juan Carlos I, también huido en repetición por política de corrupción – o por ladrón – como dijera el eminente dramaturgo Ramón María del Valle-Inclán.

 

Explicar el genocidio en las aulas de lo que representó el holocausto franquista es fundamental, jamás se debe encubrir los hechos históricos tal y como sucedieron. No impedirá que la historia que te involucra se repita, pero al menos tener derecho a sacar la verdad a la luz y no se esfume en el aire, sin que nada ni nadie, pague por ello. [Uno de tantos y tantos días de los largos años que duró la persecución]: Un automóvil negro y sucio entró en la ciudad tras las columnas de civiles armados que empezaban a ocupar las calles de Palma. Su principal pasajero estaba en el asiento posterior del vehículo; tenía los ojos enrojecidos por el odio y la irritación urdiendo la respuesta a la pregunta que iba atemorizar a los palmeños. El coche se detuvo frente al Ayuntamiento de Palma; los ocupantes del vehículo se apearon y una airada maldición resonó en la plaza del Consistorio ¡Mis toros! ¡Han matado mis toros! ¡¡Mataré a diez palmeños por cada animal sacrificado!!” (El que amenaza es un cacique). Solamente en Palma del Río, en Sevilla, un 27 de agosto de 1936 el terrateniente fascista Félix Moreno Ardanuy ordenó detener a todos los hombres que aún quedaban en el pueblo, puerta a puerta Guardia Civil y falangistas fueron sacando a más de 350 jóvenes y mayores y llevados a la plaza donde fueron obligados a formar en filas. El terrateniente bastón en mano fue sacando algunos de ellos donde fueron llevados al ayuntamiento, creyendo éstos que los iban a encerrar o fusilar, pero no, a estos no, la maldad de este fascista (dejado vivo y coleando por la República) fue ordenar que llevaran al resto, o sea, casi a todos los detenidos, al corral de su cortijo donde los esperaban grupos de guardias Civiles con dos ametralladoras. Fueron ametrallados por grupos, 350 jornaleros, muchos de ellos trabajadores del cacique, asesinados, amontonados en una gran montaña humana que ese mal día, por orden de Félix Moreno, dejaron de existir.

 

Cuando la luz penetra en lo oscuro brota la indignación y la historia toma el cauce de los ríos de sangre vertidos (La fuga del Fuerte de Ezkaba): Este suceso se produjo el 22 de mayo de 1938, en Nafarroa. 2.487 personas se encontraban detenidas en su gran mayoría dirigentes políticos, sindicalistas, militantes revolucionarios y republicanos. El trato humano, era infrahumano, el maltrato era permanente entre torturas y vejaciones, hambre extrema, piojos e infecciones habiendo constancia de la muerte de 305 presos, contabilizadas del 1 de enero de 1937 al 6 de julio de 1945 fecha en que se cierra el penal. La fuga fue anhelada, la necesidad de salir de ese infierno deplorable se impuso, unos treinta presos pese al estado de penuria que les devora intentan organizarla. La operación se inicia a la hora de la cena momento en que había más dispersión de los guardianes. En distintos grupos fueron desarmando a varios de ellos y tras coger su armamento, se dirigieron a donde estaba cenando la compañía de soldados de guardia. En una media hora el fuerte fue tomado por los reclusos que iban saliendo de las instalaciones cuando un soldado que volvía de Iruña (Pamplona), percibe lo que esta ocurriendo y se lanza veloz hacia la ciudad a dar la alarma. Los camiones de los militares con reflectores se acercan al fuerte. Algunos de los presos sorprendidos desisten, a las 3.30 de la madrugada, fueron contabilizados 1.692. Se habían fugado 795 presos, mal calzados y vestidos, hambrientos y desnutridos con escasos fusiles en desbandada, sin poder llegar a organizar, un plan ejemplar de huida. Se inicia la caza de presos. Abatidos unos, detenidos otros, 300 de ellos fusilados.

 

En nota en luz de historia publicada por Eduardo Robaina leo: Era el día del padre, de 1937, cuando 14 hombres desaparecieron de sus hogares para no volver nunca más. Todos acabaron a más de 40 metros de profundidad en un pozo, el de Tenoya, en Gran Canaria, tras ser disparados a bocajarro. Los cuerpos fusilados continuaron en lo más hondo durante 82 años. Lo mismo ocurrió hace 10 años, cuando fueron rescatados de otro pozo de la isla, el de Llanos de las Brujas, los huesos de otras 24 personas asesinadas. La memoria llega hasta donde puede y resulta inevitable no chocar con el muro del tiempo. Igualmente incontrolable es el temor que aún habita, más de 40 años después, en muchas personas. “El miedo es real”, esboza Gregorio Arencibia, secretario de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Arucas, una de las más antigua del Estado español y pionera en Canarias. Cuando pronuncia esas palabras lo hace pensando en mayores que se acercan a los actos que organizan para confesar que no cuentan todo lo que saben por miedo a represalias hacia sus hijos y familiares. “No puede ser que Franco esté más vivo ahora que hace 44 años”, denuncia al otro lado del teléfono Arencibia. En otra de las notas de Robaina leo: “Eran tantos comunistas en el barrio que lo llamaban la pequeña Cuba” (Así recuerda un vecino, nos dice, la Jinámar de los 70, cuando el régimen franquista llegaba a su fin). Entre los municipios de Las Palmas de Gran Canaria y Telde se halla uno de los máximos exponentes de la represión que sufrieron las islas durante el golpe de estado y los años posteriores. Se trata de la Sima de Jinámar, un cono volcánico de casi 80 metros de profundidad que las brigadas fascistas empleaban como fosa natural: “Sobre todas las historias, hay una célebre y que muchos recuerdan de manera agridulce. José Santana Florido conocido como ‘Pollo Florido’, fue un ilustre deportista de lucha canaria y militante socialista que, igual que tantos otros, fue ejecutado por el fascismo”. El 1 de abril de 1937, los sublevados lo sacaron de su hogar y lo llevaron a la sima, cuando se disponían a lanzarlo, dada su corpulencia arrastró consigo a un falangista. Los dos cayeron al vacío, y muchos recuerdan aquel episodio como si fuera una pequeña victoria. Desde hace cierto tiempo, un cordón de alambre impide que cualquier persona despistada caiga por el mismo hueco, al que fueron arrojados quienes fieles a sus ideas, lucharon por la libertad y sus derechos. Ni investigadores ni historiadores son capaces de dar una cifra aproximada de cuántos cuerpos puede haber en su interior. Lo que sí se sabe es cómo acababan las víctimas en el fondo del agujero. Los fascistas los trasladaban hasta allí con vida. Unos, desde los campos de concentración. Otros, sacados en la madrugada de sus casas. En lo alto de la montaña los verdugos, les descerrajaban, a sangre fría un tiro en la cabeza o los arrojaban al vacío directamente desde los camiones.

 

Ojos y oídos se van sumando a la luz de la verdad: “Otro día les hablo de Marfea (nos dice en su nota Paco Vega), de los Pozos de Arucas y Tenoya, y otros lugares de exterminio fascista”. Seguimos en Gran Canarias en el ‘Agujero del horror’, en uno de los genocidios tétrico y salvaje. ‘El agujero’ oculta a cientos de antifascistas asesinadxs del crimen desatado sobre una clase trabajadora desprovista de maldad alguna que como dice Paco Vega en su nota “No sólo fue obra de militares, policías y fascistas”. Fue además de ellos, una horda de paramilitares, armados hasta los dientes y arribistas de todo sello y condición (pero también una pléyade de adinerados burgueses rabiosos y sedientos de venganza sobre todo aquel que se hubiese significado en la lucha sindical para sacar a los trabajadores de la miseria y esclavitud reinantes en el momento). Una alambrada delimita el agujero volcánico, situado a 5 km del centro de Jinámar. Un recorrido penosamente transitable nos cuenta, además de estremecedor, hasta llegar a la propia Sima y ver la vieja pintada, que se resiste a desaparecer: “Canarios asesinados por el fascismo. No les olvidamos”. La vegetación salvaje se encarga de ocultar a nuestros ojos la boca del infierno genocida, convertida en simbología que evidencia uno de los lugares, en los que se cometieron los crímenes más atroces de la dictadura, en el que hace ochenta y cinco años se fraguó una de las mayores tragedias oculta, impune, aún en siglo XXI. Donde una cercana planta de reciclaje de escombros favorece ocultar el huracán de la tragedia a pocos metros del llamado, por mentes cuanto menos retorcidas, BIC (Bien de Interés Cultural) en una amenaza por tragarse la Sima, favoreciendo al mayor de los crímenes franquistas “el del borrón y cuenta nueva” (Y es que todo sigue en manos de cachorros y pichones del fascio). Escalofriante episodio, esperpéntico por demás es el de la Sima de Jinámar, en Canarias: “Precisamente allí donde no hubo enfrentamiento bélico alguno, nos dice Paco Vega”. La violencia desmedida tomó la cara de la muerte que se fue fraguando desde julio de 1936, y continuó ininterrumpidamente, durante largos años en altas dosis de represión y sangría ocultas en las aulas y en los libros de texto, que deberían ser parte integrante de vida e historia en aulas abiertas a la educación científica, a la enseñanza y formación vinculante donde se deberían hallar libros como “Tormenta en la memoria”, “Semilla de memoria” o “El viento más rebelde” de Pako González, uno de los muchos canarios que se revela contra la historia oculta, la verdad oculta, de represión y muerte en el archipiélago canario. La elección de la Sima como punto de genocidio no fue fortuita ni aleatoria según el escritor canario Francisco González: “Los franquistas empezaron tirando gente en la Marfea y asesinando gente en la calle, pero eso llamaba demasiado la atención. Entonces decidieron que los asesinatos fueran lo más ocultos posible. ¿Y quiénes estaban detrás? Personalidades del falangismo y el fascismo como Francisco Julio Guerra, que era Jefe de Acción Social de Falange, Juan del Río Alaya, el Conde de la Vega Grande…”.

 

Ejemplos hay cientos en todos los territorios y pueblos del Estado como en el conjunto de islas dependientes de este atroz sistema de matanzas espantosas masivas como la que se dio en la plaza de toros de Badajoz; la escalofriante desbandá en la carretera de Málaga con miles de acribillados, cientos de familias padres e hijos masacrados protagonistas del mayor éxodo del golpe fascista; los presos del fuerte de Ezkaba en Nafarroa; el bombardeo de Gernika por los nazis y un interminable etc. Holocausto que nadie puede negar pues los hechos les delatan, al que hay que unir la escabechina que hicieron los ingleses al pueblo de Huelva en Las Minas de Río Tinto, o al intento de Revolución de octubre en Asturies. En Tribunales y Congreso, Ministerios y demás dependencias han seguido postrados y siguen infestos sus sillones de instituciones fascistas. Genocidio por lógica oculto por sus medios y su justicia, sobretodo por los responsables de la educación y muchos de los que reescriben la historia encubriendo el agujero del horror. No se puede hablar de libertad cuando ni siquiera se reconoce la historia propia más reciente, ni se puede ir hacia adelante si permites que los intereses ocultos te borren la memoria. La educación en España fue y sigue a grosso modo siendo fascista cuanto menos tendenciosa en su gran mayoría. El franquismo la llenó de incultos reconvertidos en maestros y profesores desde la enseñanza primaria, medias y “enteras”, es decir pasando por escuelas, institutos, universidades, academias privadas y un largo, largo etc. La educación antes y después de la muerte del genocida de lo que si estuvo llena es de iglesia opresora oscurantista con olor a sotana. No solo en la enseñanza privada también en la estatal llena de curas y monjas (como en los hospitales), reciclados para “curar” “salvar almas” “socorrer pobres”… e hijos de mujeres presas políticas que luego de parir fusilarían ¿En manos de quién están todos esos hijos, en manos de quién están todos los que la clase obrera parió en maternos a manos de la iglesia “como enfermera del hambre”? En educación como en el gobierno, sindicatos e iglesia de “base” estuvo llena de falsos obreros sindicalistas (falangistas) y peores economistas, tramposos filósofos y sospechosos científicos de tres al cuarto, de escritores que no escribían, como políticos, ni sus propios discursos. Aberrante adoctrinamiento ha seguido ejerciendo como ciencia marcando el presente por igual de aberrante. Hicieron de lo más que analfabeto, incultos de una democracia de charlestón carnavalesco basada en lo más oscuro, y traicionero, que arrasó con todo lo verdaderamente culto que prendió como hito de historia a nivel del mundo avanzado. A los que después de fusilados el fascismo de hoy en el poder, “rehabilita”, porque no tiene nada digno de su coto de enseñanza que ofrecer sobre el planeta: VERGUENZA de presidente, precursor de tal demencia (atroz ajuste como ejemplo codeándose de tal riqueza humana tanto en México como en Francia) y peor enseñanza totalmente en decadencia, imponiendo al mundo como propias figuras ilustres entrañables, que nunca tuvieron ni podrían jamás pertenecer a su sistema de corrupción y degradación humana, ocultos aún muchxs de ellxs, bajo fosas comunes entre el frío anonimato de tapias blanqueadas.

 

¿Cómo detener el vuelo de sus ideas? ¡¡Eso es imposible!! Todo ello tan lejos y tan cerca de nuestros sentimientos, su ternura, su solidaridad desplegada de eminente vanguardia revolucionaria ¡Nicolás Guillén aleteando denuncia internacional, Neruda fletando barcos, Cárdenas abriendo puertos, Cesar Vallejo firme y solidario parando marejadas… si dejamos que mutilen nuestra historia nunca tendremos dignidad ni verdadera libertad!!! Federico García Lorca poeta y dramaturgo sin parangón culto entre los más cultos, llenaron su cuerpo de plomo, asesinado y enterrado junto a otro no menos culto en época de la República, un maestro. El doble crimen quiso asentar sentencia contra la cultura y la enseñanza que emanaba del pueblo y para el pueblo. Esa que tanto teme y odia el fascismo, de la que hoy tan indignamente se lucran y alardean de ella como hipócritas sin dignidad alguna. Los mismos repeinados del orden cristiano y disciplina militar entre envalentonados pistoleros falangistas fueron protagonizando la agonía y entrega de otro de los poetas (que hoy alardean) Miguel Hernández en un impulso mortal de arrebatar en él la cultura popular asentando plomo contra la “manía de ser culto para ser libre”, como con Joan Peiró Belís, Ministro de Industria durante la República, obrero desde los ocho años en un horno de vidrio con jornadas de doce a catorce horas diarias. Llegó a pertenecer a la dirección de la CNT. Hecho prisionero por los alemanes en Francia (noviembre de 1940) entregado al gobierno del general fascista condenado a la pena de muerte ejecutada en julio de 1942 (en periodo de PAZ). Ocurrió con Lluís Companys, Ministro de Marina y presidente de la Generalitat de Catalunya capturado en Francia por la Gestapo en 1940 y entregado al general verdugo, torturado como Joan Peiró, tras un consejo de guerra es fusilado en el castillo de Montjuic. Lo mismo le ocurrió al periodista Julián Zugazagoitia (pero no fueron los únicos), hijo de un obrero metalúrgico, elegido varias veces diputado en las Cortes republicanas que ejerció como ministro de Gobernación en el gobierno presidido por Juan Negrín, igualmente capturado por la policía secreta nazi, todos ellos exiliados en Francia, también entregado a las autoridades franquistas juzgado en consejo de guerra, fusilado en Madrid el 9 de noviembre de 1940. Jamás podrán borrar la verdad ni justificar el genocidio cometido, ni perdonar nuestras memorias al país “vecino” el aporte tan generosamente ofrecido al franquismo, el trato dado a los exiliados encerrándolos en campos de exterminio ni la represión y explotación en ellos ejercida, ni la separación de familias haciéndose con muchos de sus hijos cuando sus padres no habían muerto y nadie como ellos podían quererles ni cuidarlos (su labor era ayudar no incriminar), ni el cierre de frontera podremos perdonar jamás ni la entrega de exiliados a manos del verdugo. Muchos fueron los fusilados después del 39, tras la derrota de la República por el fascismo internacional. Muchos los entregados desde el país de la “Liberté, Égalité, Fraternité” incluso después de la muerte del dictador ¡¡Había que lapidar la República que olía a revolución, abanderada potencia cultural desarrollando la nueva escuela, muchas escuelas y con los mejores maestros!!

 

Y, Santiago Carrillo, se ofreció como monaguillo mayor de la iglesia para mejor lapidar, junto al PSOE, y otros banderilleros entorno a sus togas y sotanas, la nueva escuela, e imponer la religión. Había que unirse en prevención de la endiablada nueva escuela nacida para combatir la ignorancia ¡¡Crear escuelas!! ¡¡Sembrarlas a voleo!! Porque cayeran donde cayeran germinarían: “En todas partes habrían de encontrar tierra preparada para fructificar y vivir plenamente”. Había que cuidar de ellas, a lo largo de su existencia, protegerlas, velar por ellas para que progresen y se perfeccionen. Maestros y maestras se convirtieron en luchadores incansables de su defensa ¡¡Arriba la escuela!! ¡¡Sin buenas y buenos maestros todo lo que se haga en beneficio de la ‘nueva escuela’ resultará estéril!! Había que preocuparse de todos ellos pero principalmente de los rurales: “Con una sinceridad que hubiésemos querido ver, en los demás sectores del país, confesaban que si no hacían más ni mejor era porque no tenían medios sabían que se podía hacer más y querían aprender”. La reforma de la escuela primaria no sería completa si no se lograba que el trabajo de la Inspección alcanzase su máxima eficacia ¡¡Había que llegar hasta la escuela del último pueblo y recoger información exacta de la realidad escolar!! La República estaba saliendo del agujero negro de unos tiempos en los que la Iglesia lo era todo. La escuela de niñas de El Saucejo (Sevilla) donde nació Dolores Velasco Torres era, en 1920, un caserón desconchado en el que aquella niña de tres años comenzó su andadura escolar junto a otras cuarenta compañeras. Ella tenía suerte; su abuelo era el maestro, uno de los 36 que la familia Velasco acumula en cuatro generaciones. De ellos Dolores aprendió la motivación del alumnado con preguntas constantes para que no se distraigan, el esfuerzo para despertar su curiosidad, el argumento imposible para centrar la atención de la clase, la dedicación específica e individual siempre que se pueda: “Siempre que me ha sido posible le he puesto a cada alumno un problema, como hacía mi tío Antonio, del que aprendí muchísimo; también de las actividades complementarias, así se lo ha hecho saber a los cientos de alumnos a los que invitaba a aficionarse ‘con algo’ porque el tiempo no admite tregua. Hay que hacer cosas “sea como sea” (Recordando en sus palabras a aquellas maestras y maestros de la República que vivían para la escuela haciendo de ella su opción de vida).

 

NOTA

 

La II República (14 de abril de 1931) topó con el analfabetismo más atroz, una unión de pueblos fundamentalmente campesinos dentro de una España desnutrida llena de miseria y piojos por doquier, pero también de una inquietud ansiosa por querer aprender, a los que se unió, los no menos inquietos ansiosos por enseñar y formar partiendo de la alfabetización, construyendo una nueva y revolucionaria sociedad en la que participaron escritores, poetas, pedagogos, intelectuales íntegros, gente del pueblo y para el pueblo de lo más diversa con la cultura ambulante por delante. A la espera de que se aprobara la Constitución, en diciembre, el gobierno tomó mediante decretos de urgencia las primeras medidas: se reconoce el Estado plural y las diferencias lingüísticas (se respeta la lengua materna de los alumnos), al frente del Consejo de Instrucción Pública que haría caminar las reformas se nombró a Unamuno. Se proyectó la creación paulatina de 27.000 escuelas (mientras tanto) los ayuntamientos se vuelcan a ejecutar la misión adecentando salas donde educar a niños y niñas por igual y también a los mayores: “Hubo incluso alguna escuelita en las salas de autopsia de los cementerios. Donde se podía. Entonces las maestras desempeñaron un papel primordial, enseñaban en sus casas con la subvención del ayuntamiento”. De todas las reformas que se emprendieron a partir de abril de 1931, la estrella fue la de la enseñanza: “Sin ninguna duda, la mejor tarjeta de presentación de la República fue su proyecto educativo”, asegura el catedrático Antonio Molero, de Historia de la Educación de la Universidad de Alcalá de Henares: “Fue la piedra angular de todas las reformas”. Había que implantar un Estado democrático y se necesitaba un pueblo alfabetizado. Era el Estado educador, ratifica Consuelo Domínguez doctora en Historia por la Universidad de Huelva. Niños y niñas se mezclaron en las mismas aulas donde se educaban en igualdad, salían al campo para estudiar ciencias naturales, se trataron de sustituir los monótonos coros infantiles recitando lecciones de memoria por el debate participativo y pedagógico, y se favoreció un tránsito sin sobresaltos desde el parvulario a la universidad. Fue una escuela en la que se educó a los niñxs atendiendo a su capacidad, su actitud y su vocación, no a su situación económica. La educación pública recibió financiación para ello, y eso era algo que la escuela privada miró con recelo: “Todo tenía el aroma pedagógico de la Institución Libre de Enseñanza que fue el soporte intelectual en el que se apoyó la República”.

 

Maité Campillo (actriz y directora d` Teatro Indoamericano Hatuey)

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