miércoles, 6 de septiembre de 2023

TÚ A BRUSELAS Y YO A BARCELONA


Tú a Bruselas y yo a Barcelona

ANA PARDO DE VERA

La imagen de apertura y/o portada ha sido idéntica en casi todas partes: Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda en funciones y líder de Sumar, ha ido a reunirse a Bruselas con Carles Puigdemont, líder de facto de Junts, y ha traspasado todas las líneas rojas. Primero, por sonreír al expresidente de la Generalitat de Catalunya; segundo, por no cortarse un pelo en hacer público este encuentro, y tercero, por concluir la reunión en perfecta armonía con el de Junts diciendo que se van a "explorar todas la soluciones democráticas para desbloquear el conflicto político y encontrar soluciones basadas en el diálogo"Huele a herejía como poco, desde luego.

A quién se le ocurre reunirse con el líder de Junts cuando el Gobierno en funciones necesita a Junts para poder reeditarse, no encuentro una incoherencia mayor desde que Felipe González dijo que aunque "le costó", acabó votando al PSOE el 23-J; y mira que el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, candidato primero a la investidura, estaba dispuesto a intentar una reunión con el independentismo -no sabemos si antes o después de detener a Puigdemont o antes o después de ilegalizar a su partido para contentar a Vox-, pero al ver la buena sintonía de Díaz con el de Junts -y tras reunirse alegremente con Santiago Abascal-, decidió que no, que para qué: el mes de septiembre está casi intacto y bastante tiene el gallego con sobrevivir a estos días mejor de lo que le fue en agosto, intentar investirse el 26 y el 27 de septiembre, fracasar y recomponerse de la mejor manera posible en la oposición a un Pedro Sánchez exultante de optimismo. De momento, el PP no contempla otro liderazgo que el de Feijóo, insisten, pero ya saben que, en los últimos años, subyace algo de siniestro en la consolidación de los presidentes del Partido Popular.

Todo lo que narro, con la retranca que nos salva a los/as gallegas de la desidia, es la realidad del preciso momento en que escribo: rasgados de vestiduras, lamentos apocalípticos, insultos llegados del averno, portadas ardiendo de dolor patrio ... Yolanda Díaz se ha reunido con Carles Puigdemont, éste ha puesto las condiciones que ya conocíamos, y a España ya no la salva ni José María Aznar vestido de Cid Campeador (esa foto existe, como saben, y está por aquí) La vicepresidenta y ministra de Trabajo en funciones ha sido y será, hasta nueva foto, la diana de nacionalistas españoles, conservadores del bon vivant, socialistas del PSOE del Medievo (o así), gatopardistas hispánicos, neoliberales de capitalismo monárquico y castellano estricto o fascistas sin remedio.

Mientras tanto, mientras la derecha hierve en angustia contra Díaz, el PSOE prosigue tranquilamente con sus negociaciones discretas y secretas siempre que interese a las partes, mostrándose muy digno (pero anónimo) por que la líder de Sumar les avisara con tan poco tiempo de su viaje a la sede del Parlamento Europeo en Bruselas. Saben, no obstante (por supuesto que es inseparable el cargo institucional de Díaz del orgánico ...), que todo ha salido según lo previsto: desviar el foco hacia Díaz y pelillos a la mar (de Barcelona), o sea, armar bien la amnistía o como la llamen, lograr investir a Sánchez dos semanas después de que fracase Feijóo y seguir gobernando con una (ultra)derecha dada la vuelta como un calcetín y tratando de encontrar su sitio. Le llaman "audacia".

 

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