BLANQUEO DE IGNORANCIAS (CRÓNICA
FICTICIA DE SUCESOS)
AGUSTIN GAJATE
Imagen de
furgones policiales captada por Fermín Grodira
de difusión libre a través de flickr.com
La policía ha desarticulado estos últimos días una compleja organización criminal dedicada al blanqueo de ignorancias. La operación se ha coordinado entre los diferentes cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, bajo la supervisión del poder judicial, y se ha desarrollado en diferentes capitales de distintas comunidades autónomas de la geografía nacional.
Según fuentes policiales, la operación ha sido un completo éxito, que se ha saldado con varios millares de detenidos, sin que se hayan podido escapar ni los artífices de la trama, ni los colaboradores necesarios para que se pudieran concretar en acciones sus fines delictivos, aunque no se descarta que esta red tenga también conexiones internacionales, circunstancia que se está investigando, para proceder, en caso de acreditarse esa vinculación con otras estructuras similares de otros países, a emitir las correspondientes órdenes de detención a través de la Interpol.
El 'modus
operandi' de la organización desarticulada consistía en montar canales de
televisión, para luego seleccionar a individuos de ambos sexos y de otros de
difícil adscripción a un género concreto, para que empatizaran con la audiencia
o para que fueran tan polémicos que captaran irremediablemente su atención, a
quienes ponían sobrenombres como 'la princiesa del gentío', 'el torero
ilustrado', 'la folclórica enciclopédica', 'el aristócrata solidario', 'la
pobre tonadillera arruinada' (pero multimillonaria), 'el poeta del
estercolero', 'la bella a la que nadie ama', 'el matón al que todas adoran' y
otros personajes variopintos, sin oficio ni beneficio, a los que convertían en
famosos para que contaran sus intrascendentes vidas o las de otros también de
escaso interés.
Después de
encumbrar a estas personas y alabar en ellas cualidades inexistentes, se
procedía a publicar libros como si fueran sus autores, que por la notoriedad
adquirida se convertían en los más vendidos entre las diferentes editoriales, o
a presentar algunos de esos textos a concursos literarios para que fueran
galardonados con suculentos premios y, de esta forma, presentarse ante la
sociedad civil como modelos a seguir e ilustres personalidades de la cultura
nacional, regional o local, sin tener que haber cursado ningún tipo de
formación académica universitaria para obtener los conocimientos necesarios
para defender con criterio una opinión fundamentada sobre cuestiones de interés
o de cierta trascendencia.
A través de
este conjunto de farsantes engreídos y a la vez inconscientes de su incapacidad
e ineptitud, la organización criminal conseguía manipular a la opinión pública,
con la finalidad de potenciar el consumo inconsciente de productos
innecesarios, fomentar conductas caprichosas e irracionales, facilitar la toma
de decisiones erróneas o perjudiciales para uno mismo y la sociedad, dar
lecciones sobre como echar la culpa a otros y enseñar a amplias capas de la
población a no asumir sus propias responsabilidades cívicas.
La detención
de los integrantes de esta compleja red ha provocado un apagón generalizado de
los canales televisivos afectados, por falta de personal que los mantenga
activos, lo que ha traído como consecuencia que miles de personas en todo el
país, al no saber que hacer ni que ver por la televisión, hayan salido a la
calle para manifestarse en favor de la libertad de los detenidos, pero no para
ayudarles directamente, ya que estas multitudes lo que piden es que se respeten
sus derechos individuales y colectivos a consumir cuanta telebasura se les
ofrezca, aunque ello les perjudique tanto a título personal como al conjunto
del país.
Diferentes
grupos de manifestantes se han organizado y presentado ante los juzgados
demandas colectivas contra las detenciones masivas, que han sido admitidas a
trámite por el procedimiento de urgencia por alarma social, e incluso un juez
de una circunscripción ajena a los hechos ha dictado una orden en la que exige
la libertad inmediata sin cargos ni fianzas para todos los detenidos en la
operación policial.
Otros grupos
de telespectadores afectados han ido más lejos y han denunciado a la policía y
a los jueces que dirigían la operación por limitar sus derechos
constitucionales a consumir libremente bulos, noticias falsas o medias
verdades, y a creer las mentiras que consideren más originales, divertidas u
ocurrentes ofrecidas por cualquier proveedor de servicios de comunicación. En
sus alegaciones, afirman que tanto 'influencers' como 'youtubers' hacen lo
mismo a través de otras plataformas en internet y redes sociales, sin que nadie
actúe contra ellos. Un grupo de radicales también ha justificado en su petición
que las diferentes religiones llevan haciendo lo mismo a lo largo de la
historia, provocando odios, guerras y desastres sociales sin consecuencias
jurídicas para sus dirigentes, algunos de los cuales fueron ascendidos a los
altares o esperan a sus feligreses en los paraísos prometidos.
Los expertos
disponibles consultados también carecen de cualificación o criterios mínimos
para formular una opinión coherente y fundamentada sobre la situación actual
del conflicto, pese a lo cual no dudan en expresar sus pronósticos, como si un
partido de fútbol se tratara, y apuestan por un resultado determinado como si
echaran una quiniela. Así, mientras unos prevén una larga y traumática batalla
legal, otros creen que los detenidos van a poder reincorporarse con normalidad
en breve a sus puestos para seguir desarrollando la actividad que tenían
encomendada en los canales televisivos afectados por la operación policial y
que el asunto quedará en una mera anécdota que se olvidará en pocos días,
porque la gente pierde la memoria cada día con mayor facilidad.
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