martes, 7 de marzo de 2017

MIRANDO HACIA OTROLADO




MIRANDO HACIA OTROLADO
NAVARRO SAN LUIS
Hace un tiempo asistí a un espectáculo que podría calificar de lamentable. Un cordón de policías cercaba la calle Castillo esperando que un “señor” se bajara de su limusina sin sufrir ataques en su persona. La imagen del ladrón custodiado que necesita la protección de las fuerzas del orden se está convirtiendo en algo habitual en este país. Esa imagen me hace reflexionar sobre dos cosas 1) los chorizos se previenen del pueblo cuando debería ser justamente al revés 2) el acompañamiento y la seguridad de estos personajes se costea con los impuestos y el dinero de los ciudadanos.

Cuando Zapatero abandonó el país todo el mundo lo criticaba. Ahora estamos cuatro veces peor y nadie abre la boca. ¿A que viene tanto conformismo? ¿Por qué este silencio? ¿Es que la gente siente vergüenza en reconocer que ha votado por un ladrón?
Recuerdo otros tiempos en que las personas se unían ante la injusticia, coincidente con el nacimiento del sindicato, del verdadero sindicato, no esto de ahora, una figura de brazos caídos.

Me conmueve la indiferencia de los jueces y del Gobierno, todos ellos echados de barriga y a verlas venir, y esta población amorfa que no reacciona ante lo que está pasando.

La corrupción es nada menos que el cáncer de la sociedad y desgraciadamente nos estamos acostumbrando a esta enfermedad. Mientras no salgamos de este pozo de podredumbre el país no marchará como nosotros queremos.

   Vaya la indignación por delante, si es que esto tiene algún arreglo.

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