martes, 9 de mayo de 2017

CALMADA VELOCIDAD



CALMADA VELOCIDAD
CRISTINA COVO
Ayer por la tarde estuve en el huerto, terminando de plantar los tomates.

De pronto, en invernadero me encontré un caracol. La verdad es que me pasé un buen rato mirándole. Me llamaba la atención lo lentamente que se iba moviendo.  Usando mi reloj, calculé que, para avanzar un metro, necesitaría más o menos dos horas… sin embargo, no dejaba su objetivo, que en este caso era una lechuga.

El animalillo seguía avanzando lentamente. Yo le observaba, pero el caracol no se fijó ni un segundo en mí: toda su atención estaba en avanzar poco a poco.

Mirándole, me di cuenta de lo deprisa que vivimos: miles de tareas por hacer, compras, llegar a tiempo al colegio, tomar un café en la espera de una actividad… corremos y nos agobiamos por hacer todo lo que queremos, incluso anhelamos que los días tengan más horas para acabar aquello que tenemos entre manos.
Pero…

¡Para! Piensa…

Al mirar al caracol, sentía como si quisiera decirme al corazón: “Calma, calma, despacio se llega lejos, avanzar es lo importante”. O, como decía el  filósofo, “no llega antes el que va más rápido, sino el que sabe dónde va” (Séneca)

Hoy el reto del amor es tener calma, observar a tu alrededor quién necesita tomarse un café contigo porque su vida va más despacio que la tuya y necesita que estés a su lado un rato.

 

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