domingo, 5 de marzo de 2017

CULTURA DE LO DEGRADABLE



CULTURA DE LO DEGRADABLE
POR: EDUARDO SANGUINETTI,
 FILÓSOFO

La ideología simulada, travestida en dogma de ninguna creencia, solo niega y denigra a los que afirmamos nuestra “pasión de vivir” en este mundo en conocimiento y renuncia a tendencias degradantes de consumo de basura. Resistiendo siempre al poder de las bestias, a la justicia criminal, a la mentira oficializada por corporaciones económico mediáticas mercenarias, a la cobardía de los pueblos, a la humillación de presidente empresario arrodillado ante rey ridículo, a la patología de sujetos consumiendo “producto aspiracional” como el iPod Apple, al que les asignan el milagro de pertenecer al círculo social de cultura chatarra, a la inflexión de los intelectuales… Restos humanos respirando la atmósfera podrida de este tiempo.

Bastan unos minutos para individualizar las características del nuevo “sistema” que se ha venido soldando, esto es, demarcar la negligente autocomplacencia de los recién llegados de Paraísos Fiscales, financistas de activos incorpóreos offshore, faranduleros ignorantes, haciendo uso de un calculado provecho comercial y mercantil de “maneras” y “manías” que resultan “simpáticas”, de una desmesurada avidez y de alabanzas sistemáticas de los que conforman el espectáculo insano y mediocre de la degradada cultura y educación, hoy exiliadas de la República Argentina.

El ejemplo concreto lo tenemos en impresos panfletos laminados y cuanto medio de comunicar el espectáculo existe, donde se instala el paraíso prostibulario de gobernantes incapaces e ignorantes que habilitan a la fauna de la cultura por contacto, habilitando a personajes sin trayectoria ni aportes concretos a la creación y la investigación, pero con ansias de ofrecerlo todo en pos de un futuro inexistente… artistas de la nada, locutores devenidos en escritores de marquesinas de cadena de librerías “patisserie”, asesor marketinero presidencial entusiasmado, modelos de pasarela y habitación 5 estrellas, actores y actrices back-stage, políticos oficialistas y de los otros, prostitutas por tendencia mostrando sus crías, jugadores del deporte de los pueblos lobotomizados: “el fútbol”, posando con la “chica” recién sacada del horno, portada de magazine amarillo cadmio, calentita para el juego del sexo con banderita, chupándole entre otras cosas el salario y el sudor, modelos veteranas devenidas en ¿periodistas new age?, luciendo su nueva cara, esculpida por cirujano de matadero, cocineros a fuego lento, pontificando sobre de como el lobo se comió a la oveja y, de ese modo se acomoda el ajedrez, ya sin piezas, contrarreloj que marca el tiempo por venir.

Una irritada malevolencia de los mercaderes de la cultura, ajenos a todo lo que desde el origen ha construido la historia de la cultura y el riesgo que implica hacerlo. Mercaderes que bajo la máscara de fundaciones, ONG y demás artilugios, saben hacer buenos dividendos en el degradado mundo de la cultura y educación de nuestros días, con la enorme hueste de mediocres operadores a sueldo, siempre al servicio de la causa del lavado y de arrodillarse ante el altar del “papel moneda”.

Ante el estado de la educación, como está planteada desde hace décadas por los burócratas del pensamiento y los delincuentes referentes del sistema neoliberal, que decidieron crear un sistema “anti-educativo-anestésico”, accionemos ya, nosotros los ciudadanos disidentes, pues deviene en la urgente necesidad hoy, de formar a los educandos, capacitándolos para la incertidumbre que plantea este milenio y no deja de ser una simulación de una historia, de la que somos espectadores sumisos ante la degradación y caída de la educación, en términos de relación y conocimiento.

Se eleva a categoría de deidad y ni siquiera se discute lo vano y fútil, lo degradante y engañoso, lo perverso y pervertido, en fin, los excrementos de lo que se pensaba superado. Un orden monótono y totalizante, instaurado por una lógica indigente a la mirada de la cual todo se iguala.

Podemos contraponernos a todo eso con la educación. Esa es la razón que me ha guiado al desarrollar mis últimos textos y escritos a pesar de la sistemática censura para ser distribuidos e incluso la orden de no ser editados, pues propongo un giro de 180º grados donde manifiesto entre otras cosas: “que lo esencial no ha sido hecho, lo esencial no ha sido dicho…”. En la trilogía de mi libro “Pedagogía de Unidad en Síntesis”, el segundo ensayo está dedicado a la educación, y en el tercero desarrollo mi propuesta ética de resistencia a la crueldad del mundo bestial por el que transitan nuestras existencias.

Se trata de preparar nuestras mentes para el combate vital por la lucidez, y eso significa que hay que estar siempre buscando cómo conocer el propio acto de conocer. Hacer de lado privilegios para quienes somos herederos legítimos de una tradición en la que el conocimiento implicaba responsabilidad y el pensamiento tenía un sitio de honor en la vida de nuestra comunidad.

Hoy estamos capacitados para asumir esa responsabilidad, enfrentando al sistema imperante, dotando a nuestros maestros y profesores con vocación y en servicio, de un sueldo acorde a la magnitud de su entrega, es decir asimilando el sueldo de un docente al del legislador, pues simplemente es ético y se impone; creo que la mayoría de la comunidad estará de acuerdo con esta propuesta que desea una formación de excelencia para nuestros hijos, que no son un trámite, son la vida misma… la proyección al futuro de nuestra especie, que debe ser superada.

El núcleo sustancial y esencial de este “drama” es construir desde la educación una cultura de excelencia, desde la universidad, los colegios públicos y centros culturales, reflejados en un profesorado que garantice idoneidad, capacidad y rigurosidad, ante la emergencia del instante, a un estudiantado dinámico y con ánimos de sentar las bases de una política de autodeterminación y emancipación cultural.

Enseñar la condición humana debería ser el objeto esencial de cualquier sistema de enseñanza, y eso pasa por tomar en consideración conocimientos que se encuentran dispersos entre varias disciplinas, como las ciencias naturales, las ciencias humanas, la literatura y la filosofía.

Hay que aprender a navegar en el océano de las incertidumbres a través de los archipiélagos de las certezas.

Debemos salvaguardar a profesores y maestros para que puedan instruir a nuestros hijos, anteponiendo la grandeza, que creo, aún tenemos. Con la educación de nuestros niños no se juega ni especula, pareciera ser la norma, puesta en acto del espectáculo que gobiernos de todos los colores, año tras año, que, con excusas y justificaciones cobardes y oportunistas hicieron colapsar el sistema educativo.

El pensamiento complejo es una unión entre simplicidad y complejidad, lo que implica procesos como seleccionar, jerarquizar, separar, reducir y globalizar. Se trata de articular lo que está disociado.

Espero que esta columna inspire al lector a seguir viviendo, educando, transmitiendo desde el sitio que ocupa hoy en esta pobre sociedad: “poéticamente y con sabiduría”.

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