lunes, 30 de noviembre de 2020

DURRUTI ‘EL DE LA SONRISA ETERNA’

 

DURRUTI ‘EL DE LA SONRISA ETERNA’

POR MAITÉ CAMPILLO

Desde mi más tierna edad, lo primero que vi a mi alrededor fue el sufrimiento, no sólo de nuestra familia, sino también de las de nuestros vecinos. Por intuición, yo ya era un rebelde. Creo que entonces se decidió mi destino (Durruti, 1927, carta a su hermana Rosa)

¿Sabes, Rosa? -conversación de madre a hija- sus tumbas están llenas de flores!!

Sobre la foto, arriba en el centro posa el inmortal Durruti al que dedico esta hoja de historia desde un angulo marcadamente diferente pero con todo amor y respeto a lo que en verdad fue un auténtico revolucionario. Está escrita, e inspirada, en la estela que dejó para la posteridad el escritor uruguayo Eduardo Galeano de cuando escribió marcando proceso a proceso nuestras vidas en sus palabras: “La Historia oficial roba la memoria y difunde la amnesia. El desprecio por nuestra memoria histórica nos hace seres miedosos e inseguros ante el futuro, la situación ideal para ser manipulados por el poder”. ¡Durruti! Te ubico como compañero entrañable despuntando en el arte de defensa antifascista y lucha sindical proletaria entre los más cultos de escuela, hoy ya sus aulas en siglo veintiuno desnudas sobre el frío mármol, la universidad, arrastras sobre el cemento se descompone en yeso y cal sobre la historia, que te concibió como estamento puro de formación y cultura popular hecha desde abajo como reflejo de vanguardia y conciencia de clase, ser frente al no ser, donde lo mediático oscuro de arriba hacia abajo prima impuesto por ley del engaño.

 

Nuestro personaje se entregaba y enseñaba con gran dedicación e interés todo lo que sabía, con paciente disposición, todo lo que de sabiduría cabía en él de conocimiento sobre y contra la miseria, explotación y alienación sumisa entre la acción directa reivindicativa; potencia humana en definitiva. Pero el trasfondo de la amenaza política subsistió y subsistirá siempre latente a partir que avanzaba el golpe militar, donde se manifiesta visceral la ideología burguesa arraigada que nos trastoca, otras lanza filtrando sus distorsionadores y hasta sus pistoleros en nuestras filas, para imponer y dar sentido a su instinto de clase antagónica, la que no deja nunca de acosar hasta imponer la marcha atrás; improvisa organizaciones en el seno de la clase obrera y capas favorables, filtra al mercenario donde la revolución puede darse, su degradación fomentando la división y denuncia, la entrega, con el fin de seguir sometiendo, explotando, sembrando la alienación absoluta. Pero el tren gira y gira hacia el futuro, no siembre sobre la vía originaria de clase, la bloquean desde dentro y fuera, la distorsionan atrapando a los que luchan sobre trampas y maniobras descabelladas intentando lo imposible bloqueando sus carriles, su parasitismo infeccioso y su servilismo imponiéndose a los intereses de los pueblos que luchan por su liberación.

 

Tarea compleja separar la paja del trigo en el seno de la lucha cuando la auténtica labor de clase obrera-campesina se reduce al monopolio capitalista de estado, desnuda la capa trabajadora más marginal hoy sin sindicato de clase ni partido. Pero el tren de la historia gira, tiene que girar, solo de nosotros depende hacerlo arrancar, tarea de ingeniería. Se trata de una brecha sin marcha atrás atraída por la fuerza del contexto que nos rodea de hartazgo contra un sistema metástasis. La política que predomina en el siglo no está tan alejada a la “guerra” desatada por el fascismo internacional contra la República, por igual, se interponen sus intereses en las filas revolucionarias desembocando como en el 36 indefectiblemente en tragedia. Ese fue el caso, súbito y precipitado, del asesinato de Durruti (al que llaman “accidente” la bala directa al corazón). Dramático final el del guerrillero y sindicalista no morir en trinchera contra el fascismo sino por una bala delatora cobarde ¿Cómo recobrar después de ésto la “inocencia”? Los peones del fascio siguen apedreando, rematando la historia que no les pertenece, asesinando, fomentando el odio y la calumnia contra sus principales guías estrategas de la revolución, de las directrices claras y contundentes, faro de futuro su estela, maestros de vida, vanguardia culta que se entrega insertando un contexto insumiso contra la ceguera impuesta, canto y respeto a las culturas originarias.

 

Optar con decisión por la revolución hace tambalear a los indecisos; se trata de que los ideales libertarios que liberan no cuajen aunque esta opción para los débiles tambaleantes signifique la muerte de sus líderes. Siguen imponiéndose las ramificaciones de clase burguesa en nuestras filas, durante siglos se sufre de la misma enfermedad, dominada por el fanatismo de poder y la ambición personal. Como la lengua de las mariposas exploro el nacimiento de su vida contra los horrores del golpe franquista encarnizado de muerte y destrucción, llevando a la absoluta miseria y oscurantismo millones de seres, impuso el analfabetismo que aún perdura en su esencia en todos los estamentos gubernamentales como molde social del horror franquista. Instituciones y estamentos entroncados en la sociedad del escarnio. Líderes obreros revolucionarios, poetas y docentes sometidos a sumarísimos consejos de guerra hasta la muerte del dictador y más allá de ella los asesinatos por calles, casas, defenestrando, hiriendo de bala, tortura salvaje y mazmorra. Sigue habiendo en 2020 presos políticos que llevan varias décadas secuestrados aguantando celdas de castigo continuo y desplazamientos; seguimos en sufriendo el reflejo que se filtra de su tortura. Espada permanente que acuchilla y pende en manos de la reacción mas retrógrada. Hablo de un siglo para nada marcado por el amor voluntario a la ciencia ni a la investigación infecta de pandemia. Hablo del educando y su futuro, del arte concebido como un don de superación y transformación social como un hito en la historia englobando en él, la riqueza del pasado y presente, creación humana entre campos de estrellas y faros entre la niebla.

Mucho se ha escrito y hablado de Buenaventura Durruti pero pocas veces haciéndole justicia. Creo poder dar fe del fruto de su coraje, esfuerzo y heroísmo digno de tener en cuenta como reflejó uno de los entierros más multitudinarios de un dirigente obrero. Y es que en verdad fue Durruti un personaje épico dentro del mundo internacional revolucionario del siglo XX. De él sabemos que empezó a luchar desde la auténtica miseria en el seno de una familia de un barrio obrero de León, tiempos en que los campesinos y obreros vivían en chabolas y otras viviendas por igual miserables sin agua corriente ni electricidad y sin que llevar a la boca muchos de los días más que un mendrugo de pan duro y poco más. También sabemos que fue uno de los líderes revolucionarios de 1936, que tras el golpe de estado, se convirtió en guerrillero histórico que perdurará eternamente en la memoria -no así sus detestables asesinos- por su íntegra trayectoria y aportación a la causa revolucionaria que marcó dos mundos antagónicos enfrentados.

Ya desde muy joven fue un rebelde, nace un 14 de julio de 1896, en el barrio de Santa Ana de León (barrio humilde derribado en los años 80 para hacer casitas cercanas a la ciudad a los nuevos pijos de la época). Era el segundo de ocho hermanos. El padre de origen vasco (de Lapurdi) era un curtidor que junto a su hermano Ignacio participan en la huelga que este gremio protagonizó en 1903 en León para reivindicar la jornada de 10 horas. Las condiciones en las que vivían ‘Los Durruti’ como la de muchos otros trabajadores de León eran deplorables por aquellos años, se siente impresionado por las condiciones de vida de aquellos hombres que recogían colillas del suelo para poder fumar (así lo relató su hermano Santiago al escritor leonés Julio Llamazares, autor entre otras obras maestras de “Luna de lobos” llevada al cine): Se puso a trabajar en una huerta de Santa Ana y vendió los melones con los que le pagaron para comprarles tabaco, les llevó las cajetillas, y en presencia del maestro proclamó: «Lo más triste de un hombre es trabajar toda la vida y llegar a viejo sin recursos y tener que ir a un asilo de mendicidad para vivir malamente. Yo, como soy chico, pido a mis maestros, que me eduquen como mejor sepan para poder ser útil a los trabajadores» (La entrevista es recogida en el libro ‘Los Durruti’; apuntes sobre una familia de vanguardia de José Antonio Martínez Reñones).

 

A los 14 años deja de ir a la escuela y empieza a trabajar en el taller de Melchor Martínez, iniciándose en la mecánica y en el socialismo de conciencia -su hermana Rosa contó que venía con un real a casa y decía: «Madre, mire lo que la traigo; mientras ellos se enriquecen mire usted lo que la traigo» (Relata Wenceslao Álvarez Oblanca en la Historia del anarquismo leonés). Cumplidos los 20, en 1916, ingresa en el Depósito de Máquinas del ferrocarril, el empleo le dura poco, fue despedido tras la huelga de 1917. Hubo 200 detenidos en toda la provincia. De los mil ferroviarios que se presentaron a trabajar tras terminar la huelga sólo fueron admitidos seiscientos. José Buenaventura Durruti se estrena por primera vez como preso en la cárcel de León. Esta experiencia refuerza su conciencia. No tardó mucho en comprender que las huelgas y manifestaciones pacíficas no son suficientes para hacer avanzar reivindicaciones, causa e historia de clase; que los banqueros, terratenientes y grandes empresarios de la industria y el Estado representan la explotación, la supeditación de una clase sobre otra. Tras su salida marcha a Asturies y al poco tiempo a Francia para no hacer el servicio militar. A partir de este momento su vida es un peregrinaje de país en país y de cárcel en cárcel. Regresa en 1919, vuelve una vez más a Asturies, empleado como mecánico en La Felguera, uno de los núcleos industriales más importantes de la época. Allí conoce a ‘El Toto’, el leonés Gregorio Martínez Garmón, de Santa María del Páramo que le informa de los progresos del sindicato en la provincia con Laurentino Tejerina a la cabeza, mientras otro leonés Ángel Pestaña impulsaba su expansión en Barcelona; así es como entra en contacto y afilia a la CNT.

 

Durante los primeros meses en que se desencadena el golpe fascista la tensión genera sus contradicciones internas en toda la izquierda acelerando continuos choques y enfrentamientos. La respuesta a la situación exige más conocimiento, compromiso, capacidad y entrega. Contradicciones que por igual se dan entre la dirección de la FAI, y el propio Durruti, que exigía que se enviaran todas las armas al frente; mientras que los “jefes faístas” preferían dejarlas en la retaguardia (Tanto la CNT como la FAI deciden al parecer considerar que sus principales cuadros no deben ir al frente sino que tienen que conservarse para pugnar con los restantes partidos políticos una vez vencido el golpe militar). Según el escritor leonés, de tendencia anarquista, Diego Abad de Santillán <<Primaba el propósito del reparto de la piel del oso, antes de darle caza>>. Posteriormente lo reconocerían en un informe del Comité Peninsular de la FAI en septiembre de 1937: <<Cara pagamos también la fidelidad a nuestras ideas mantenidas durante tanto tiempo ¿Acaso las huestes facciosas hubieran podido hacer su carrera desde Sevilla a Badajoz y desde Badajoz a las puertas de Madrid, si nosotros no nos hubiéramos opuesto durante tanto tiempo, tan encarnizadamente, a que se organizase el ejército que necesitábamos para la lucha contra el enemigo? Nuestras milicias desordenadas, que celebraban plenos y asambleas antes de hacer las operaciones, que discutían todas las órdenes y que muchas veces se negaban a cumplirlas, no podían hacer frente al formidable aparato militar que Alemania e Italia facilitaban a los rebeldes. Durruti fue el primero que comprendió esto, y el primero que dijo: Hay que organizar un ejército; la guerra la hacen los “soldados”, no los anarquistas>>

 

 

 

La vida de Durruti transcurre agitada de un lado a otro hasta el inicio del golpe, varias veces en la cárcel de donde se escapa acusado de varios atentados, viaja por latinoamérica, socializa dinero para ayudar a los presos anarquistas, es confinado en Canarias, detenido en Francia… Entre tanto y tanto se casa y tiene una hija. Según cuentan vivían en una casa de miseria que solo tenía una mesa, dos sillas y una cama sin colchón, a la que ponían una manta sobre el somier para dormir. Durruti tiene que enfrentar grandes apuros económicos, en aquella época nadie le da trabajo por estar en la lista negra; por fin su compañera logra trabajo en un cine, él queda al cuidado de las labores de casa, la niña… en esa situación le encuentran algunos compañeros que preguntan al respecto más de una vez al propio Durruti cuya respuesta fue extraordinariamente clara: “Cuando mi compañera va a trabajar, yo limpio la casa, hago las camas y preparo la comida. Además, baño a la niña y la visto. Si crees que un anarquista tiene que estar metido en un bar o un café mientras su mujer trabaja, es que no has comprendido nada”. Otra de las respuestas en que muestra su marcada clarividencia fue: “Los trabajadores saben perfectamente que los ladrones no se levantan a las seis de la mañana. Los verdaderos ladrones, aquellos que se lucran del robo de nuestro trabajo, son los hijos de puta burgueses”.

 

Al inicio de la contienda participa liderando la defensa de Barcelona hasta derrotar a los fascistas, una intervención decisiva la que jugó la columna de Durruti en la insurrección obrera de Barcelona contra el golpe fascista. Pasa al frente de Aragón para liberar Zaragoza; poco pudieron hacer allí sin artillería ni tanques, se cuenta que fueron colectivizando pueblos, pero la prioridad para Durruti era parar el fascismo y vencer el golpe militar. Fue llamado a la defensa de Madrid que estaba siendo asediada por tropas franquistas, de moros e italianos. El 14 de noviembre de 1936, llegan 3.000 milicianos de la ‘Columna Durruti’. Pocos días después. En la madrugada del día 20 de noviembre, en el mismo frente, una bala atraviesa el corazón de Buenaventura Durruti a la edad de 40 años. Su funeral será uno de los más masivos en la historia del movimiento obrero del Estado español. Ante este macabro hecho declara su sobrino: <<”Es el leonés más universalmente conocido”. Convencidos de que a Durruti le asesinaron, no fue un accidente dice, se sospecha de Manzana, un sargento que tenía como lugarteniente en su propia columna y de cuyo fusil salió el disparo que le rozó el corazón… tenía algo importante que ocultar para perderse en el exilio en México tras la guerra>>. Finalizada la contienda la madre va con una vecina a Barcelona a ver la tumba de Ascaso y Durruti; se encontraban llenas de flores.

 

 

 

PD.

 

Buenaventura Durruti (1896-1936)

 

Respuesta que dio al corresponsal del Toronto Star al inicio del golpe militar.

 

Pregunta: “Aún cuando ustedes ganaran, van a heredar montones de ruinas”

 

Respuesta: “Siempre hemos vivido en la miseria, y nos acomodaremos a ella por un tiempo. Pero no olvide que los obreros, son los únicos productores de riqueza. Somos nosotros los obreros, los que hacemos marchar las maquinas en las industrias, los que extraemos el carbón y los minerales de las minas, los que construimos las ciudades…. ¿por qué no vamos, pues, a construir y en mejores condiciones para reemplazar lo destruido? Las ruinas no nos dan miedo. Sabemos que no vamos a heredar más que ruinas, porque la burguesía trata de arruinar al mundo en la última fase de su historia. Pero te repito que no nos dan miedo las ruinas, porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones. Ese mundo está creciendo en este instante”

 

La última filmación de Durruti la hicieron unos reporteros soviéticos el 19 de noviembre de 1936 en las cercanías del frente de la Ciudad Universitaria. Se le ve tranquilo, resuelto con su eterna sonrisa e inseparable gorra y cazadora de cuero. Poco después resultaría alcanzado por una bala frente al Hospital Clínico, donde se libra un encarnizada defensa contra las tropas fascistas, legionarios y mercenarios rifeños al servicio de Franco.


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