lunes, 1 de enero de 2024

ADIÓS 2023, BIENVENIDO 2024

 

ADIÓS 2023, BIENVENIDO 2024

ADALBERTO SANTANA

2023 como todos los años a lo largo de la historia inmediata del siglo XXI, presenta un escenario político de nuestra América y el mundo con  avances significativos en el progreso humano. Pero también figuran evidentes acontecimientos que muestran grandes retrocesos en contra de la marcha de la humanidad. En nuestro criterio identificamos  una valoración más positiva en términos generales que apuntan a mostrar un mejor desarrollo en el desenvolvimiento del año de  2024.

Uno de los temas capitales globales en 2023, ha sido el fenómeno creciente de la migración del sur global al norte imperial. Situación recurrente y masiva en las fronteras del sur de Europa como en el cruce fronterizo entre México y los EU.

Un avance significativo para los pueblos de la región latinoamericana y caribeña en el plano político electoral, fue el triunfo en Guatemala de Bernardo Arévalo. Pese a los obstáculos que las fuerzas de la ultraderecha de ese hermano país centroamericano, han ido sembrando en el camino, sus esfuerzos fueron truncados. La madurez adquirida por el pueblo guatemalteco retomó el pensamiento emancipador de sus grandes intelectuales como Miguel Ángel Asturias (Premio Nobel de Literatura); el crítico de la cultura y el arte como Luis Cardoza y Aragón; la gran poeta y profesora feminista Alaíde Foppa; el filósofo José Luis Balcárcel y la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, entre otros. Sin duda ese pueblo chapín seguirá mostrando su madurez y voluntad de transformación política y social con la toma de posesión de Arévalo el próximo 14 de enero de 2024. Tiempo del nuevo año donde llegará una nueva primavera que seguirá  irradiando al  Istmo centroamericano y hará más fuerte a la Nicaragua sandinista, a la Honduras y El Salvador de Francisco Morazán y a la herencia de Omar Torrijos en Panamá.

 

El contraste es el arribo del ultraderechista Javier Milei a la presidencia de Argentina, en buena medida condicionada por las divisiones del peronismo y de las izquierdas de la nación austral.  El camino parece difícil al querer librar los escollos recientemente implantados por el neoliberalismo argentino y por las políticas represivas de la ultraderecha. Sin embargo, lo paradójico de las recetas privatizadoras de Milei, lo que han hecho es acelerar las condiciones objetivas y subjetivas y crear las condiciones de la necesidad de una real transformación de la sociedad. En otras palabras, la acumulación de fuerzas se conjuntará en el polo de las izquierdas y a corto y mediano plazo harán madurar la necesidad de un proceso insurreccional por la vía de la gran movilización de masas en todo el país. Seguramente el régimen de Milei y su “casta” dorada van a caer como simples naipes por la fuerza de las masas insurrectas. Se ha reconocido con mucha claridad que hay años que se viven por días y días que se viven por años. Ese  tiempo por la maduración de las condiciones objetivas y el arribo conjuntamente de las condiciones subjetivas, podría estar pronto a suceder. Incluso a pesar de los decretos de privatización, el endurecimiento de las políticas represivas ante las protestas sociales del pueblo argentino (trabajadores industriales, del campo y servicios, desempleados, estudiantes, amas de casa, pequeños comerciantes, jóvenes y marginados) los llevarán a madurar las condiciones de la necesidad del cambio revolucionario. Se puede inferir que más temprano que tarde el régimen neoliberal de Milei y su timonel (Mauricio Macri) tendrán que caer estrepitosamente si es que el curso de los acontecimientos sigue acumulando fuerzas para un estallido social con carácter insurreccional.

 

Otros dos escenarios que son capitales en el desarrollo de la coyuntura internacional en 2023, han sido los conflictos bélicos expresados en las dos guerras que fomenta y auspicia el imperialismo estadounidense y sus aliados europeos en Ucrania y Palestina. En el país eslavo, sin duda la política de la Operación Militar Especial de Rusia, ha frenado la ofensiva de la OTAN de establecer sus fronteras e implementar una política de seguridad nacional en las fronteras de Ucrania con Rusia y Bielorusia. El régimen filofascista de Volodymir Zelenski vive fundamentalmente del apoyo externo de los miembros de la OTAN y de EU. En 2023 el gobierno anti-ruso de Ucrania contó con el apoyo externo de la Casa Blanca. Hasta el 24 de noviembre se estimaba que el régimen ucraniano recibió 42 mil millones de dólares en ayuda internacional. Sus perspectivas no son nada positivas cuando la anunció que su último paquete será de 250 millones de dólares en armas y municiones sin la aprobación del Congreso. Paralelamente Washington prefiere ante esa guerra perdida, apoyar al régimen sionista de Israel en su guerra de exterminio y genocidio contra el pueblo palestino. Los jázaros (adoptados al judaísmo, en el gabinete Joe Biden suman 10 de sus miembros comprometidos con la política nazi de Benjamín Netanyahu como lo catalogó el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan y de matar “a más de 20 mil gazatíes”). Así, los miembros del gobierno de la Casa Blanca prefieren estratégicamente respaldar al sionismo israelí para no perder su influencia estratégica en Medio Oriente, cueste lo que cueste. Así como el Reino Unido amenaza a Venezuela con el arribo a las costas de Guyana del buque de guerra HMS Trent.

 

Por último uno de los temas capitales globales en 2023, ha sido el fenómeno creciente de la migración del sur global al norte imperial. Situación recurrente y masiva en las fronteras del sur de Europa como en el cruce fronterizo entre México y los EU. La preocupación de Washington en 2023 es la “invasión hispana o latina” y de otras regiones del planeta que  generó un flujo migratorio “sin precedentes” de más de 2 millones 300 mil migrantes que cruzaron el umbral de la frontera estadounidense en 2023.  Asunto que se vuelve capital para 2024, cuando se elija un nuevo mandatario donde puede ganar el candidato que menos votos acumule (tal como aconteció con el triunfó de Trump en 2017), ya que así funciona la llamada democracia electoral estadounidense. 

 

Culmina el año 2023 con dramáticas guerras donde la ONU demostró su incapacidad real para frenarlas. Es de esperar que los pueblos del mundo y sus auténticos liderazgos, ejerzan en 2024, una real fuerza que frene los genocidios de Israel y Washington.

 

Así, también se desea que el mundo sea más sano y justo y democráticamente menos vulnerable frente a las cruzadas de la propaganda de la ultraderecha mundial (fake news: noticias falsas).

 

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