EL GENIO DE LA NO POLÍTICA
Rajoy nunca va a sentarse a
dialogar, porque dialogar es un acto político y él no está aquí para esos líos,
sino para seguir flotando con elegancia de bailarín y eficacia de matador en el
área

Ningún
otro sería capaz de lograr tanto gestionando la no-política. Ningún otro es
capaz de dejar crecer los problemas para que estos lo hagan crecer a él. Lo
hemos visto hacer cosas increíbles que parecen sencillas pero, como lo de
Messi, no lo son. Lo hemos visto aumentando su apoyo, escondido mientras sus
rivales se desangraban discutiendo si el presidente era muy corrupto o corrupto
a secas como para volver a darle el Gobierno. Lo hemos visto disfrutando de una
sangría interna en el PSOE para hacerlo presidente e hipnotizando a un Albert
Rivera que presumía sonriente de un pacto anticorrupción que Rajoy no pensaba
cumplir ni por asomo. Aquella jugada debería haberla narrado el que narró el
gol de Maradona contra Inglaterra. Lo hemos visto salir airoso tras aparecer en
debates de candidatos en forma de Soraya, en teles de plasma o escapando de
periodistas que, claro, le hablaban de política, que no es su tema. Lo hemos
visto saltando sobre asuntos de Estado con una elegancia que ya la quisiera
para sí cualquier bailarín ruso. Ahora lo vemos convirtiendo un tema político
como Cataluña en una gran gestión de la nada, del vacío que él controla como
nadie. Una gestión que estirará todo lo posible, como Nuréyev estiraba las
piernas. Espectacular. Hay que ser muy bueno para encontrarte de frente un
problema que no tiene otra solución que la política y, tras negar que la
realidad sea real, llenar de hostias y banderas los balcones y los colegios
para luego acabar preguntando: ¿pero entonces, ha declarao usted la
independencia o no la ha declarao? Hay que ser muy bueno para hacer que Pedro
Sánchez, el hombre que lo llamaba indecente hace cuatro días, el mismo al que
mató quedándose quieto, salga hoy con la misma cara de felicidad de Rivera ante
la prensa, avisando de que Rajoy, el jefe del vacío, lo hará aparecer en la
foto del 155 a cambio de una promesa política –por tanto irrealizable por
Rajoy-- de reformar la Constitución algún día. Víctor Hugo Morales, aquel
periodista argentino que narró emocionado el eslalon de Maradona, debería,
desde ya, salir a las ruedas de prensa posteriores a los Consejos de Ministros
para, al ser preguntado por cómo van las cosas, responder: no hay otro como
este pibe, cómo baila en el vacío…
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