domingo, 17 de junio de 2018

“Y LA PELOTA COMENZÓ A RODAR”


“Y LA PELOTA COMENZÓ A RODAR”
ESCRITO POR EDUARDO SANGUINETTI,
 FILÓSOFO
El futuro de Argentina, pareciera ya está trazado de manera concreta, espantosa y real, por el FMI, aliado incondicional del gobierno del “veleidoso” Mauricio Macri, “mercader del invierno polar”… Macri, quien ve apuntalada su horrible gestión por una infernal caterva de periodistuchos ridículos, que desde los hegemónicos medios de información fabulada, elevan a deidad la imagen del “Midas argento”… aprovechando, sin dudas, hasta cansar, la tan promocionada corrupción de gobiernos populares, donde abrevó la Alianza PRO y supo hacerse de un caudal de votos sin pertenencia a ideología alguna, de la infecta y tilinga burguesía fascista a la “carte” argentina, el “medio pelo” en acto de consumir tendencias de cambio, sin cambiar nada… los “sin tierra”… y la pelota comenzó a rodar en el Mundial de Rusia 2018.


El destino de una humanidad esclava, temerosa y sojuzgada, anestesiada y paralizada, fue anunciada hace décadas por visionarios como: Orwell, Huxley, Nietzsche, Benjamin, Antonioni, Bioy Casares, Welles, Scott, entre otros, que desde la literatura, la filosofía y el cine, han anticipado este tiempo de realidades obstinadas.

En el siglo pasado en Argentina el proyecto de nación indicaba el futuro. Ese proyecto se apoyaba en algunas instituciones y algunos principios basados en una Constitución (hoy en decadencia y olvido) respetada y legitimado ese respeto en el cumplimiento fiel a lo por ella manifestado: las bases que conforman la estructura de una nación.

Como sea, había nación. Los argentinos se identificaban con una serie de proposiciones que tenían mucho de mitológico pero también eficacia aglutinadora. Este era el país de la abundancia, el país de la clase obrera industrial, de las capas medias cultas, del consumo más alto de diarios y libros, de la plena alfabetización y el pleno empleo.

A mediados del siglo pasado comenzó el deterioro de este paquete de creencias. Dejamos de ser el país más industrializado de América Latina, las dictaduras militares carcomieron los derechos de ciudadanía con el aval de políticos, empresarios, intelectuales y periodistas, hoy en plena vigencia, cómplices en silencio de muertes, desapariciones, torturas y exilios de toda una generación. El vaho neoliberal de los noventa remató a la Argentina.


He aquí, el instante culminante, en el que debo advertir “la sumisión de lo evidente”, con una sonrisa dibujada. Sumisión, que deviene en un “pensamiento libre”, al que no le interesa mucho influir en las masas cobardes, hipnotizadas y prostituidas, que no se atreven a ser pueblo… y la pelota comenzó a rodar en el Mundial de Rusia 2018.

Sumisión en estado de rebeldía, ante toda la basura no biodegradable, que accionan en las redes sociales y medios de publicidad corporacionistas, que hacen nido en el inconsciente colectivo, que se disparó en un instante y por siempre, hacia un porvenir difuso, ahistórico, como el poder político fascistoide neoliberal, lo imaginó e hizo efectivo… una realidad anunciada, cual relato alucinógeno, hace unos años… una lástima, no hayan caído en la cuenta que los neoinvasores estaban llegando a nuestro nuevo-viejo mundo, para instalar la matrix tan mentada… ¿o no es así?… y la pelota comenzó a rodar en el Mundial de Rusia 2018, el mundo congela su devenir por unas semanas, nada por debajo del éxtasis de una humanidad sensibilizada hasta el hueso, esperando el gol de su selección de gladiadores rentados del tercer milenio.

La vida se ha asimilado a una proyección de secuencias en eterno retorno, pareciera nada se modificará en el derrotero de rutina espectral de la existencia del pueblo argentino… incluso se profundizará el modelo de explotación, que deviene en hambre, indigencia, represión, censura y eliminación de las libertades individuales de quienes pueden ser referentes de libertad y verdad, de conocimiento y pluralismo, hoy dados a la fuga en este país… cultura fugitiva en clave metafísica, eliminada de academias y centros de estudio… metafísica la primera filosofía, se pregunta, ¿Qué es ser?, ¿Qué es lo que hay?, ¿Por qué hay algo, y no más bien nada?, les parece que algún político, empresariucho, farandulero, hoy se plantea estos interrogantes, que transitan más allá de las prácticas bidimensionales de estos simios involucionados… recuerden siempre, que la metafísica trata nociones esenciales de nuestro ser y estar en este mundo: ser, entidad, objeto, relación, causalidad, tiempo y espacio, los interrogantes… y la pelota comenzó a rodar en el Mundial de Rusia 2018.

Promocionados y publicitados, ridículos politicastros de izquierda, derecha, peronistas y demás fauna, ignoran que “vivir bien” significa, para los éticos, estar asimilados a la tierra y no depender de la explotación, de la dominación ni de la especulación. La historia del presente registra cómo cientos de miles de pueblos han sobrevivido y se auto-replican, se autodeterminan, sin necesidad de democracias procedimentales… y la pelota comenzó a rodar en el Mundial de Rusia 2018.

Transitamos un tiempo, que marca un punto de inflexión en una Argentina fracturada, donde la incertidumbre creció y la impostura se ha enriquecido… una situación de bajas defensas, perfecta, para que termine de instalarse el autoritarismo, la obsesión de diferencia… la puerta abierta a fundamentalismos, racismos y mesianismos, camuflados de color amarillo, cual rutina en una existencia degradada de un ejército de sonámbulos, sin una digna oposición que desde su función de supervisora del atroz gobierno de Macri, pueda resistir tanto atropello a la Constitución de la Nación Argentina… aprovechando esta instancia, donde el rencor y resentimiento hacia ideas e ideales, poesía y arte, hoy exiliados de Argentina… instancia explotada por un astuto especulador el marketinero Durán Barba, el ‘gurú’ de Macri, que con globitos de colores, embaucó a millones de enajenados útiles, invitándolos a soñar un sueño pesadillesco, en su primer acto para llegar a dominar… el segundo acto del drama argentino, se cristalizará en una confrontación sin precedentes, con los disidentes, los libres , los verdaderos que abogan por una tierra para todos, los que no adhieren a la estafa y la mentira… el choque entre argentinos, se avecina, nada se hizo a destiempo… Macri la precisa con urgencia, para sellar pactos efectivizados en las sombras con sus jefes imperiales, los que blindan su accionar impune y artero… y dejar bien sentado en la pobre historia de este tiempo “el canto de cisne” de la libertad en tiempo de brutalidad y de ignorancia: “La mediocridad no tiene secretos” diría Jorge Luis Borges.

En el escenario de la sociedad del espectáculo de la Argentina, en que se debaten las diferentes representaciones de la “realidad”, ya es poco probable reconocerse en la misma como actor pues uno se convirtió en espectador del drama de esta tierra, que presenta la apertura de un abismo entre quienes piensan que viven, sobreviviendo y quienes dictan sobre el mundo, o piensan actuar sobre él.

Todo lo que deba ser hecho será efectivizado, sin espacio para la comprobación cierta de nada… incluso, como lo he anticipado hace cuatro años Tinelli, el “Rey de la culocracia” podría ser presidente, cumple con el requisito indispensable en Argentina para verse coronado como primer magistrado: es “Popular” y tiene apuntalamiento de la “Corpo” política excluyente, los sponsors de la Caída… y la pelota comenzó a rodar en el Mundial de Rusia 2018.

Hoy en plena era, donde la tecnología sentó reales al servicio de intereses del poder, tiempo en donde las corporaciones que marcan el rumbo del deber ser de un mundo, donde un Mundial acapara la atención de una población en estado de gradación a cero. Un mundo donde se negocia en forma desenfrenada con todo lo que tenga que ver con una pelota que se echó a rodar y donde se amalgaman desde sticker, remeras, marcas de primera línea de lo que sea, desde condones hasta fastfood ecológico, sin olvidar el comercio sexual con la camiseta que más venda según se avance en las fechas que lleven a la final, ansiada por todos pero a contrapelo de lo que fue un deporte.

Queda bastante poco de lo que Argentina fue como nación. Las instituciones que producían nacionalidad han perdido todo sentido.

Pasan a primer plano otras formas de nacionalidad, por cierto provisorias, que hoy cubren todos los vacíos de creencia. En el estallido de este mundo del espectáculo mediático, el fútbol opera como aglutinante: es fácil, universal y televisivo. No es la nación pero sí su supervivencia pulsátil. O quizá, la forma en que la nación incluye hoy a quienes de otro modo abandona.
 


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