martes, 19 de junio de 2018

SOBRE LA ODISEA DE MI VIAJE


SOBRE LA ODISEA DE MI VIAJE
Rafael ZAMORA MÉNDEZ
Hoy en día  y tal vez mañana, totalmente de oscura noche, en un simple abrir y cerrar de ojos,( como es natural, algo no demasiado permitido a los simpáticos chinitos), uno tiene la fácil oportunidad  de poder permitirse el soberano lujo de acercarse  a un determinado rincón o lugar, inmediato o lejano, manejano al fácil alcance de la mano una infinidad de extraordinarios medios especiales, aunque no... al difícil alcance de todos lo bolsillos, para lograr alcanzar el deseado objetivo turístico propuesto.
Un servidor, merced a la familiar invitación del querido nieto TOM ZAMORA WATIER, por ir a acompañarle a realizar el religioso acto de su Primera COMUNIÓN, con inmenso placer, he podido  enormemente disfrutar de nuevo, volviendo a visitar a un vecino gran país,  concretamente a Francia, teniendo para ello que padecer en propias carnes,  las eventuales  peripecias ocasionadas por  cualquier cambio de costumbre inusual, siendo la primera de ellas, la triste económica pérdida de un pasaje de ida, por un inesperado repentino malestar físico, con equipaje ya en la puerta y en el  preciso fatídico momento  del esperado embarque que de  ninguna forma, ni con  extendido CERTIFICADO MÉDICO,  podrá RESCATARSE, ni mucho meos,  llevarse a  cabo.
Unos días más tarde, en el segundo y definitivo  intento, haciendo esforzado acto de presencia en el  amplio Terminal de Guaguas de Santa Cruz de  Tenerife, remodelándose en su Segunda Planta, me coloco en la asignada fila correspondiente al número 111, el indicado para realizar la aspirada ruta, introduzco la valija  en el amplio maletero- cargador y, cuando voy a pagarle al conductor, me pregunta
-.- ¿A DÓNDE VA?
-.- ¡AL AEROPUERTO DER SUR!
-.- ¡AMIGO, ESTE AUTOBÚS VA PARA ADEJE!
¡Madre mía: Volver a sacar los dichosos pesados bártulos, indicarle airado al chófer la falta de que no hayan señalado como es debido los iterinarios correspondientes y el coger un calentón del diablo, para tener la santa y obligada santa paciencia de  esperar media hora más al auténtico 111, constituyó todo un serio cabreo de muy padre y señor mío!
Uno, quizá por la avanzada edad, debe de estar convirtiéndose ya  en un apropiado imbécil que se arroja irreflexivo al peligroso abismo de los más sencillos asuntos cotidianos y al de  las regulares cuestiones costumbristas.
Hacía ya bastantes años que no moredeaba por el Reina Sofía, sorprendiéndome bastante el radical cambio efectuado en sus extensas instalaciones y la enorme cantidad  de elegantes y sostificados  Centros Comerciales, con unos muy altos precios a pagar, ubicados en el mismo.

Pasar el consabido Control, bandeja en mano con las prendas metálicas depositadas en ella; traspasar el encendido dintel de la chivata puerta delatora y no  escuchar el temibe zumbido de que algo prohibido se llevaba oculto y, sobre todo, no tener uno que verse obligado  a quitarse los enfundados  zapatos, resutó ser, bastante confortabe y altamente aliviador.
A la impaciente espera de la que Puerta de Embarque comenzara a circular, mostrar Tarjeta de Vuelo, DNI y empezar a caminar por el amplio túnel, hasta la misma puerta de un tremendo avión británico, para ya sentarme en mi perteneciente numerada butaca, resultó ser algo dulcemente confortable, recibiendo el bien ganado premio corporal de poder al fin secarme  los fatigosos  sudores ocasionados por las consabidos mareos de los tantos y tantos trafagos incontrolados llevados a cuestas.
Como curioso dato, por supuesto, casi  a denunciar, con un aparato que salía de SANTA CRUZ de TENERIFE totalmente abarrotado de pasajeros, por los altavoces, todas las normas e instrucciones a  seguir, fueron pronuncidas en muchos idiomas distintos, sin que, para nada en absoluto, apareciese el  nativo ESPAÑOL.
Cuando los elegantes azafatos se colocan en medio de los pasillos a explicar el buen manejo de los útiles a emplear en caso de emergencia, muy pocos son los que les prestan la obligada atención, apuntándome yo el primero de todos ellos, por no enteder ni papa frita lo que en su chau-chau, rápidamemte, dialogaban.
El feliz arribo a la  babilónica terminal  del  "CHARLES DE GAULLE", con la familia ya esperando, resutó ser la bendita culminación de una vivida odisea, bien merecedora de tan fructuosa compensación.
En una armoniosa y reconocida CATEDRAL, la de SAN SENLIS, floreciente localidad, especie de , a unos    kilómetros de París,  en donde hace años habita mi hijo AURELIO, con su esposa SOPHIE e HIJOS, QUE SON MIS NIETOS, se llevo a efecto el mencionado acto eucarístico, resultando ser muy llamativo, disciplinadamente ordenado  y enternecedor.
¡DE CÓMO son tan distintas las costumbres, leyes y modas,  empleadas en cada nación:ENTRE los centenares de devotos que, por ser domingo y efectuarse tal acontecimiento religioso, asistian a la atenta ceremonia sacramental, era yo uno de los pocos contados, casi el único visible,  que usaba la típica corbata  anudada al cuello!
Durante los días que por allí conviví, supe emplear la TABLET, complicándoseme un poco el asunto, ya que me exigía " BUSCASE AMIGOS, PARA PODER CONTACTAR CON LOS QUE YA TENÍA"
Por éso, han sido muchos los que se han extrañado de que volviese a a solicitar una AMISTAD que, desde hace años ya sosteníamos.
Desde NACIÓN CANARIA, ruego sepan disculparme y aboguemos para que, ya, desde ahora, continuemos al mismo titmo que siempre hemos sabido  sostener.
Por la ventanilla del avión, ya de regreso, al ver la propia cúspide de nuestro majestuoso PADRE TEIDE, una incontenible emoción sin fronteras, embargó mi alma, con la complaciente seguridad de que ya estoy de nuevo con todos ustedes, algo que no se paga con nada y que a todas horas, de corazón, agradezco.
YA ARRIBAMOS AL LUGAR,
CON DENONADO PLACER..
¡VOLVEREMOS A EMPEZAR,
SIN TENER QUE DESTROZAR,
LOS RECUERDOS  DEL AYER!

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