jueves, 21 de junio de 2018

ALIADOS Y EMPEÑOS DRAMÁTICOS


ALIADOS Y EMPEÑOS DRAMÁTICOS
CIRILO LEAL
Mi vinculación a la escritura dramática se inició en unas circunstancias que exigían acción porque enfrente había un enemigo común, claro, identificable: una sociedad en régimen dictatorial. Y por otra parte, la urgente demanda de recuperar y difundir la memoria social, reprimida, silenciada. El teatro fue la herramienta elegida para asumir este compromiso: romper el miedo al silencio y reivindicar una cultura anestesiada. Cada pieza teatral se planteaba como una experiencia de agitación, de improvisación, en la que el intérprete aportaba sus vivencias para la construcción y enriquecimiento de los personajes y tramas. La implicación del público, con sus sugerencias y comentarios, contribuía a la redefinición de situaciones y planteamientos. Un teatro espejo de la sociedad requería de un teatro comunitario y participativo. Un teatro de ideas.


Por otra parte, al transcurrir mi adolescencia en el ámbito portuario, el muelle de Santa Cruz de Tenerife, bar La Marquesina, donde conviví con estibadores, cambulloneros, revendedores, viejos contrabandistas, pescadores, marineros, polizones, antiguos presos de los salones de Fyffes y de la prisión flotante, vagabundos…, de los cuales recogía, grabada y difundía sus relatos existenciales. Espacio libre de memorias y vivencias donde las historias vivas y marginales alimentaban la creatividad y la imaginación: la emigración clandestina, la guerra civil, las desapariciones, el estraperlo, el contrabando de lanchas rápidas, el submundo de las ciudadelas… Testimonios, hechos, situaciones que constituyen la fuente de la mayoría de los textos agrupados en esta edición. Relatos dramáticos que parten de sucesos del pasado, para viajar hacia el presente y hacia territorios de lo irreal y fantasmagórico, donde lo trágico, lo melancólico y lo francamente cómico se entrecruzan y dan como resultado secuencias caricaturescas y grotescas.  Historias que están más próximas al carnaval, la parodia y el esperpento que a cualquier otro rito. Estampas costumbristas vistas desde una perspectiva grotesca y que partiendo de elementos localistas pretenden convertirse en comentarios de la condición humana universal. Una dramaturgia que pretende hacer de la memoria de las  experiencias vividas un objeto de creación artística desde una visión crítica y comprometida con lo social.


Estas aventuras teatrales, entre el realismo y la expresión grotesca, han sido realidades gracias al aliento de personas como Pascual Arroyo, Óscar Bacallado, Manuel Luis, José Manuel Vilar, Aníbal Suárez, Carlos de León, Juan Carmona, en la dirección y puesta en escena de algunos de los textos. Serafín Dopazo y Cristino Montesdeoca, en los orígenes del Teatro Cambullón; personas como Sabas Martín, Alberto Omar y Rafael Fernández Hernández, referencias siempre inolvidables. Feliciano Cachón y Enrique Castro, en idear y animar la experiencia de teatro solidario Bajo el mismo cielo, en la que pusieron todo su empeño Óscar Bacallado, Rafael Lutzardo, Manuel Rosado, Matilde Magdalena, Francis Mendoza, Juan Carmona, los personajes del Carnaval, don Ciruelo, doña Croqueta, Cantinflas, Fidel Castro, Chiquito, Vadita, así como Basilio Padrón. En el actual proyecto  de rescate de la memoria marginal, Historias de la viña del loro, destacar el aporte de Rafael Lutzardo, Julio Martín, Francis Mendoza, Mary Baute, Salvador Melián, Esther Chávez, Manuel Herrera, Juan Jesús Arteaga, Mercedes Fernández, Alfonso González, Israel Palmero, Gara Palacios y Carlos Leocadio. 

Sin olvidar el empeño de Ánghel Morales en materializar edición de estas piezas, a José Rivero, por sus ánimos y, especialmente, a las personas más importantes de mi vida, quienes han estado detrás y están apoyando estas aventuras de vida y arte, Nayra, Cirilo, José Carlos, Diego, Leire y Vicen, fuente madre de tanta vida.

 


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