miércoles, 1 de julio de 2020

PALESTINA: AD PORTAS DE CRÍMENES


PALESTINA: AD PORTAS DE CRÍMENES
 PABLO JOFRE LEAL
La región de Asia Occidental, el Levante Mediterráneo, allí donde se ubica el milenario territorio de Palestina, está a pocos días de estallar en un enfrentamiento absolutamente desigual en materia de comparación en poder militar, que enfrentará nuevamente al pueblo palestino contra las tropas de ocupación y colonos extranjeros sionistas.


Lo mencionado, se da en una lucha por la sobrevivencia, el derecho a la autodeterminación y la resistencia palestina, frente a 72 años de ocupación y colonización de su tierra. Una agresión donde el sionismo, hace oídos sordos a los llamados de gobiernos, organismos internacionales, líderes políticos, para detener su política de usurpación. Prepara sus tropas de ocupación, pues bien sabe que el pueblo palestino, sus hombres y mujeres no aceptaran una nueva anexión de su territorio, a esta entidad nacida en forma falsaria, que esgrime una historia ficticia y que pretende en esta construcción de mitos, hacer aparecer a la víctima como victimario y al agresor como agredido. Israel es agresor, victimario, racista, alejado de toda esa imagen de aparecer como aquel modelito democrático que pretende vender.


Israel ya no es la víctima de una ideología ya extinta, que le ha servido para usufructuar durante siete décadas de beneficios económicos, políticos y de una crisis de conciencia de países como Alemania, que ha entregado ya 120 mil millones de dólares (al igual que Suiza) para reparar los crímenes del nacionalsocialismo, que según datos proporcionados por la investigación del analista Norman Finkelstein (cuyo padre y madre, de creencia judía, fueron prisioneros den campos de concentración del Tercer Reich) en su libro “La Industria del Holocausto” en un 80% destinó esos fondos de reparación, para fortalecer instituciones sionistas y no para las víctimas.

Los medios israelíes intensifican su campaña, minimizando falsamente los alcances de la decisión del régimen cívico-militar sionista de anexionar los territorios palestinos de Cisjordania, en específico los asentamientos que rodean Al Quds, tras la nunca respetada línea verde surgida tras la guerra del año 1967 y el territorio del Valle del Jordán. El objetivo está destinado a apaciguar las denuncias internacionales, que incluyen incluso a sectores que habitualmente habían guardado obsequioso silencio frente a los continuos atropellos a los derechos humanos del pueblo palestino y el proceso de ocupación y colonización llevado a cabo por el sionismo desde mayo del año 1948 a la fecha.

Incluyo en esos sectores mencionados, a la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos Michelle Bachelet quien declaró que “La anexión es ilegal. Punto final. La idea de la anexión es ilegal así se trate del 30 % o del 5 % de Cisjordania”. Bachelet solicitó a israel que escuche las voces que reclaman detener este plan violatorio de las leyes internacionales, incluso desde sus propios ex funcionarios y generales “así como a numerosas voces en el mundo de no seguir por esta vía peligrosa”

Medios televisivos como el canal 12 de la televisión israelí consignan, que el Ministro de Defensa Benny Gantz sólo llevará la anexión al punto de acuerdo establecido con su socio y primer ministro Benjamín Netanyahu, si se cuenta con el respaldo y coordinación internacional, en forma especial con el régimen egipcio y la Monarquía jordana. Si ello no es así, Gantz solicitará frenar esta etapa de anexión del 305 y limitarse sólo a concretar la con un par de asentamientos en Al Quds.

Por ello por lo que se le encargó al jefe del Mossad, Yossi Cohen, visitar a algunos países árabes para tratar de conocer cuál sería su reacción frente a la idea de concretar la anexión de una parte importante de Cisjordania. Hace unos días estuvo en Jordania, en su capital Amman donde se entrevistó con autoridades de esta monarquía árabe, a quienes entregó un mensaje de Netanyahu, signando que la anexión se limitaría a algunos asentamientos, posiblemente los enclaves sionistas en Maale Adumim, Gush Etzion; Neve Yaakov, Gilo, entre otros y que rodean la palestina Al Quds (Jerusalén), Jordania, ha advertido que suspenderá los acuerdos establecidos en el tratado de paz del año 1994 “Si Israel anexiona partes de Cisjordania, conduciría a un gran conflicto con el Reino Hachemita de Jordania".

En septiembre del año 2019, en la campaña a la primera magistratura de un acorralado Benjamín Netanyahu (acusado por fraude, abuso de confianza y corrupción) el líder ultraderechista consiguió apoyo a su objetivo declarado de anexar tanto el Valle del Jordán como los territorios palestinos ubicados al norte del Mar Muerto. Sólo mencionó esas dos zonas. Tras comprobar que su idea no despertó mucho ruido en el ámbito internacional, comenzó a hablar de anexar los asentamientos, principalmente aquellos que rodean Al Quds. Su ambición creció al mismo nivel que su patrimonio personal por hechos de corrupción.

En un artículo publicado por Tovah Lazaroff en Jerusalen Post, esta analista sostiene que “sólo tras la promesa de Trump y su yerno Jared Kushner de apoyar la intensificación del dominio sionista en Cisjordania, al amparo del llamado “Acuerdo del siglo” (N.A que en verdad debe ser denominada La imposición del siglo) Benjamín Netanyahu comenzó a hablar de usurpar el 30% de Cisjordania en lo que se conoce como la zona C, surgida de los acuerdos de Oslo, y que representa en esencia el 50% de ella. Medida que incluso ha generado cierto reparo en algunos sectores opositores a la coalición de gobierno y en medios como Haaretz, que ven con temor un alzamiento palestino, que cuente con la solidaridad de las sociedades del mundo, permitiendo iniciar una verdadera política de sanciones contra una entidad violatoria del derecho internacional.

Para los sectores extremistas de Israel, acérrimos defensores del control total de palestina la manera de luchar contra las opiniones críticas a este proceso usurpador pasa por seguir con su narrativa falsaria. Así lo expresa, por ejemplo, Alex Traitman director gerente y jefe de la oficina de Jerusalén del Jewish News Syndicate para quien “muchos de los críticos de hoy día específicamente denominan como “anexión” implica falsamente que Israel cruzará un punto de no retorno y se hará cargo de una propiedad a la que no posee derechos y que actualmente no controla. Sin embargo, lo que Israel está a punto de realizar es alterar su propia estructura de gobierno y aplicar formalmente la ley israelí a los 400.000 ciudadanos judíos que ya habitan en las tierras estratégicas que el propio estado judío ha controlado durante décadas” A confesión de parte relevo de pruebas se suele argumentar jurídicamente y no sólo son 650 mil judíos en tierras palestinas, sino que Traitman además reconoce que se trata de tierras estratégicas, bajo el concepto de tierras controladas, lo que implica dominio, ocupación, colonización.

El gobierno israelí ha continuado a marcha forzada el plan de anexión trazado, desoyendo todas las voces que alertan de una nueva intifada, un levantamiento legítimo y necesario del pueblo palestino frente a estas acciones definidas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como violatorias del derecho internacional. Michael Lynk, Relator especial de la ONU para los derechos humanos en Palestina, hizo un llamado a la UE a utilizar su "peso económico, la experiencia y asistencia diplomática, su comercio e inversiones para impedir los planes israelíes. Esto, porque la anexión prevista para julio causará un notable empeoramiento de la situación con los DDHH en el territorio palestino ocupado y en la vida cotidiana de millones de palestinos. La comunidad internacional, y, en particular, la Unión Europea, deben tomar medidas conjuntas, para garantizar que se castigue una violación tan grave del derecho internacional”

Según afirmaciones de Lynk, dada a medios de prensa “Las Naciones Unidas han declarado que los asentamientos israelíes son la fuente de profundas violaciones de los derechos humanos y del derecho humanitario contra la población palestina protegida en Cisjordania (…) Actualmente, Israel ha anexado de facto partes significativas de Cisjordania, y las consecuencias adversas para los derechos humanos son evidentes”. Lynk, un profundo conocedor de la ocupación y colonización sionista de Palestina ha detallado que el plan de anexión de Israel “significará la confiscación y enajenación de tierras, la violencia generada por los colonos israelíes, la implementación de leyes discriminatorias, apropiación de los recursos naturales y la demolición de viviendas. Todo ello causará la explotación laboral, los desalojos forzosos, el desplazamiento de la población palestina y, sobre todo, la negación del derecho a la autodeterminación”.

Resuena con fuerza, igualmente, la advertencia del coordinador especial de las Naciones Unidas para el proceso de paz en Oriente Medio, Nickolay Mladenov quien afirmó que “la anexión podría enfrentarse con ira, radicalización y violencia, enviando un mensaje peligroso con respecto a la inutilidad de las negociaciones en la búsqueda de la paz. Nunca el riesgo de escalada había estado acompañado de un horizonte político tan distante, una situación económica tan frágil y una región tan volátil”

Resulta evidente, que estas acciones israelíes traerán la lógica y esperable reacción de resistencia de la población palestina, lo que incrementa la alerta al conjunto de países de la región. La activación de las milicias, movimientos y organizaciones de lucha palestinas, tanto en gaza como en Cisjordania. Las ambiciones de la ocupación israelí sobre palestina no detendrán su paso, ni sus acciones en Cisjordania, sino que afectan al conjunto de la región, considerando la ocupación de los Altos del Golán Sirio, la tensión existente con El Líbano y el Movimiento de Resistencia Islámica de ese país (Hezbola) con las fuerzas al Hashad al Shabi de Irak y en general con el Eje de la Resistencia, que se sitúa ya en las fronteras de la Palestina histórica y con miles de misiles apuntando al corazón de los territorios de la Palestina histórica.

Estamos a pocas horas para constatar si el sionismo seguirá con su decisión de robar más territorio palestino. Usurpar lo que no le pertenece, continuar con su expansión del supremacista concepto de Erezt Israel, aunque su Hasbara, sus medios, su maquinaria propagandística trate de desvirtuar sus proyectos de expansión a costa de los derechos y la vida de millones de palestinos. Estamos a pocas horas para dimensionar si algo de cierto hay en las posturas de denuncia e indignación de la Liga árabe, de la Unión Europea y la Organización de las Naciones Unidas ¿se atreverán a sancionar a un Israel que comete estos ilícitos enmarcados como crímenes de guerra y de lesa humanidad? ¿Será posible unir los esfuerzos internacionales para castigar al mayor criminal del siglo XXI como es el régimen nacionalsionista de Israel?

Israel con este proyecto de usurpación encenderá al chispazo para una explosión de proporciones, todo ello en un marco mundial afectado por la pandemia del Covid 19, las tensiones sociales en Estados Unidos, principal aliado de Israel, la crisis económica internacional y la decisión transversal del pueblo palestino de enfrentar unidos esta nueva amenaza. Aquellos que creemos en la justicia, en la autodeterminación de los pueblos, en el respeto del derecho internacional esperamos con ansias, que si esta agresión sionista llega a concretarse, exista una respuesta, en todos los frentes, de tal intensidad que obligue al régimen falsario israelí buscar a viva voz la intervención de la ONU, tal como sucedió en la guerra de los 33 días en el año 2006 contra Hezbola. Esto, teniendo en cuenta que el único idioma que entiende el sionismo es el de la fuerza.

La esperanza es que una derrota del sionismo en el campo militar, su aislamiento internacional, una política de sanciones al amparo del capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, sea una realidad y podamos pensar en un siglo XXI con la eliminación del régimen y el juicio de aquellos que profesan esta ideología criminal y han cometido crímenes de lesa humanidad. Una idea y una necesidad, para bien de Palestina, Asia occidental y el mundo en general.

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