domingo, 30 de mayo de 2021

FINAL DEL VIAJE

 

FINAL DEL VIAJE

Eduardo Sanguinetti, filósofo y poeta.

Ya no hace falta que se discutan en centros internacionales de exterminio una Ley de Eutanasia, el coronavirus llegó para ahorrarles la molestia de tomar decisiones un tanto antipáticas para los, aún, dueños del mundo y sus acólitos.

Siempre podemos negar lo que está vivo, basta esperar algunos siglos para tener razón, pues como pocos ignoran, mi pensamiento devenido en actos de vida, desafía al Poder oculto, es inevitablemente silenciado e ignorado por los medios corporativistas, asesinos de la verdad como valor supremo.

 

Sobre todo, si este pensamiento, proviene de una persona que, como yo, que siempre ha operado con pasión, humanidad, mostrando amor y empatía hacia todos los seres que he visto sufrir… detestando al mundo donde reina el “destripe”, en todos los tonos, mundo, donde es peligroso dar prueba de amor o simplemente de dignidad o de valor.

 

Por el contrario, parece que, para salvar la piel, hay que mentir, reptar, engañar y ser cobardes: consigna de una humanidad mansa y obediente.

 

Tampoco he dejado de denunciar jamás, el avasallamiento de las libertades civiles de los pueblos, ni las guerras que se vienen sucediendo sin pausa ni espera en el mundo, la contaminación atroz del medio ambiente en diversas latitudes, ante la indiferencia feroz del sistema genocida y “terricida”... al terrorismo del estado privatizado, una guerra paralela que hace estragos en las relaciones de las comunidades, exiliadas y parias en este mundo, violentamente afectivo.

 

Me he manifestado de manera clara y sin dobleces, entre otros conceptos, acerca de la incapacidad de los gobiernos excluyentes y tibios (de todos los colores) a la hora de luchar por la igualdad, la libertad, la solidaridad y de "liderar la lucha contra la corrupción endémica", que está asimilada al derrotero de nuestras naciones, tan pobres en sus fines y sumo a mi crítica, el no poder ir más allá del modelo de explotación de materias primas.

 

Estos puntos son relevantes a la hora de hacer un (re)planteo de hacia dónde vamos, de qué manera y cómo salimos de esta encrucijada neoliberal infiltrada en todos los repertorios de la vida bajo el estupro democrático-procedimental.

 

Como militante de los derechos civiles y humanos, en un mundo que se debate entre el pánico y la furia, en plena pandemia de Covid-19 y sus mutaciones diversas, que están provocando estragos en el mundo todo, hago extensivas mis demandas a los estados centrales sobre la vacunación en el planeta.

 

El riesgo para el mundo es que cuanto más grande sea el grupo de infecciones a nivel mundial, mayor será el riesgo de que las mutaciones produzcan variantes más contagiosas o resistentes a las vacunas.

 

Sobre esto, advierto de que un proceso de solidaridad total y absoluta, debe producirse en un tiempo perentorio, a modo de evitar “el fin de la vida humana”. Lo importante es que se puede hacer y es perfectamente realizable, si los intereses del mercado que dicta y rige en el planeta son dejados de lado de inmediato.

 

He alertado en este año y medio, desde los más diversos medios que tuve a mi alcance, que debe internalizarse en todos los ámbitos que, a menos que haya una vacunación rápida de miles de millones de personas en los países pobres, va a ser un desastre jamás experimentado, el que se gesta, por avidez de los poderes de laboratorios y negociados de gobiernos de países centrales europeos, que olvidan que el centro del mundo, fue, es y será el hombre.

 

Siempre es importante prestar atención a las estructuras de poder actuales y a las resistencias, a los cambios que tienen dichas estructuras para utilizar la mejor estrategia para desmantelarlas en el caso de que no se justifiquen y remplazarlas por algo más libre y justo.

 

Saber esto significa ser lo suficientemente audaz y buen estratega para combatir toda la propaganda que el poder utiliza para perpetuar situaciones injustas. Las experiencias personales que he vivido lo confirman. Lo que a veces parece imposible, se convierte en realidad. Las victorias son posibles porque el verdadero poder lo tienen los gobernados, si estos tienen la voluntad y el coraje de asumirlo.

 

Y así, con la 'lógica' de los justos, la benevolencia impasible de 'caritativos', la seriedad adusta de los 'virtuosos', los obscenos teóricos de salón e informantes de medios mercenarios, se provoca la indigencia de millones de seres humanos y se perpetra el despojo de derechos, la expoliación de la vida, la degradación de la salud, las horas vacías, la vida atroz de multitudes, abandonadas al margen de la existencia...

 

Enfrentar sin temor todo lo que de siniestro nos ofrece este sistema, sería la orden del día, sin dejar amedrentarse por el inmediato argumento que imponen los señores del fraude y la mentira, como leyes de competencia, la competitividad, la adecuación a las normas internacionales de desregulación, mientras se cantan himnos a la flexibilización laboral y la inclusión jamás implementada: “sarcasmo en estado impuro”, al que hay que responder con “sarcasmo en estado puro”, hacia la “porquería” meditada, de un mundo en el que no hemos pedido vivir.

 

Una desesperanza ilimitada, una ternura a la deriva, un sufrimiento ininterrumpido, un estilo de nómade del tercer milenio, dorado al fuego de humor denso como el argot pujante controlado de un intelectual comprometido con este tiempo, mi obra encarna una de las crisis de la cultura sociopolítica y cultural de este milenio de boatos fúnebres.


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