miércoles, 18 de abril de 2018

LA CORRIDA NACIONAL DE RAJOY Y RIVERA



LA CORRIDA NACIONAL 
DE RAJOY Y RIVERA
FERNANDO LÓPEZ AGUDÍN

¿Que ocurre en España? Es la pregunta obligada cuando, como sucedió este lunes, el Tribunal Supremo, la Audiencia Nacional y la Fiscalía General del Estado no paran de procesar por rebelión, sedición, terrorismo a ciudadanos catalanes y navarros. Si a estos procesados se suman, además, alrededor de unos cuatrocientos sindicalistas investigados, raperos condenados, artistas censurados, esta primavera de 2018 recuerda la de 1976, en la que el Gobierno de Arias Navarro intentaba continuar el franquismo sin Franco. Llama la atención que en una España en paz, por vez primera en más de medio siglo, se procese ahora sistemáticamente por violencia y actividades terroristas cuando brillan por su ausencia en el escenario político español.


Probablemente, porque contra ETA vivía mejor, la derecha política, judicial y mediática española recrea hoy una realidad virtual donde la sociedad española está acosada por traidores, renegados y criminales. Así, los conflictos territoriales, que rechaza abordar políticamente, o los problemas sociales, que se niega a negociar con los trabajadores, son presentados por la Brunete Mediática como un campo de batalla repleto de enemigos del Estado de Derecho, que es preciso castigar jurídicamente mediante la Brigada Aranzadi. Todavía la Audiencia Nacional no es el TOP, pero sí cabe afirmar que hoy ninguno de estos procesados, como afirmaba uno de ellos, tiene posibilidad alguna de salir por la puerta grande y  todas de salir por la enfermería.

Este símil taurino, que refleja como la derecha monta la corrida nacional, es el que explica que en Barcelona y Pamplona se hayan celebrado este fin de semana dos multitudinarias manifestaciones contra la represión política. También que los ayuntamientos de ambas capitales se hayan sumado a esta importante acción de protesta contra la espiral represiva de la Moncloa. Porque puede, quizás, que en alguno de estos sumarios exista alguna actividad delictiva; pero no cabe duda alguna que ninguno de ellos merece los tipos penales que el Fiscal General, Julián García Melgar, el magistrado Pablo Llarena o la jueza Lamela suelen habitualmente aplicar. Con mucha razón, los dos ex-lehendakaris de Euskadi, Garaicochea e Iberretxe, han firmado un manifiesto vasco en defensa de la democracia.

Tras seis meses de 155, España se encuentra bajo un estado de excepción de facto, que a muy poco que se descuiden las fuerzas democráticas desembocará en uno de iure. La secuencia es muy clarificadora: comenzó en Cataluña, llegó a Navarra y amenaza extenderse por Euskadi, si los populares no logran doblar el pulso del PNV para que vote los Presupuestos de Montoro. Sobre todo, si esta dinámica represiva puede acabar en posteriores ilegalizaciones de asociaciones civiles catalanas o navarras, que son las que llevan el peso de las movilizaciones en defensa de las libertades democráticas y que pasa, irreversiblemente, por la rápida derogación del 155, que suspende el Estado de las Autonomías, y del 573 del Código Penal, que permite calificar como terrorista a cualquier demócrata.

La reacción brutal de la derecha carpetovetónica contra UGT y CCOO, que han retomado la bandera de la libertad en el conjunto de España, se explica por la necesidad de Rajoy y Rivera de limitar la protesta social creciente a los territorios catalanes y navarros, con la finalidad de enfrentar a los distintos pueblos del Estado español. Esta dialéctica de España-anti España, tan alentada por el primer Primo de Rivera, padre intelectual del actual Rivera, vuelve a estar presente en la sociedad española mediante la competencia electoral del Partido Popular con Ciudadanos. La inquietud de Rajoy y Rivera es que la actitud valiente de Pepe Alvarez, líder de UGT, y Unai Sordo, dirigente de CCOO, despierte a una izquierda política que vive ensimismada.

No es casual que Ciudadanos empiece la semana proponiendo al Partido Popular que el Senado intervenga TV3. Esta propuesta, controlar una televisión autonómica, es todo un aviso para navegantes de televisiones como EITB, y advierte a las fuerzas de izquierda sobre donde está dispuesta a llegar la derecha en esta gran corrida nacional que torean los espadas Rajoy y Rivera con la ayuda del banderillero Pedro Sánchez. O todas las ganaderías progresistas intentan sacar un miura como alternativa, o el toro ibérico volverá a ser descabezado por largo tiempo. Porque nunca ha sido cierto, hoy lo sería menos que nunca, que contra Franco la izquierda viva mejor.
 


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