domingo, 27 de mayo de 2018

MIEDO Y ASCO EN LA PRENSA


MIEDO Y ASCO EN LA PRENSA
ANÍBAL MALVAR
Ya lo dice el periódico de Francisco Marhuenda muy clarito en su editorial: no está bien eso de presentarle mociones de censura al bueno de Mariano Rajoy, pues de todos es sabido que sin Mariano no hay estabilidad, se dispara la prima de riesgo, y se ponen nerviosos los mercados y los banqueros suizos. Para La Razón, la moción de censura, cuando viene de la izquierda –en este caso presunta–, no es un mecanismo democrático, sino un funambulismo personalista de Pedro Sánchez “para utilizar el Parlamento como una mera caja de resonancia”.

Continúa el periódico de Planeta reconociendo que “los partidos pueden elucubrar en sus tácticas palaciegas para alcanzar el Gobierno sin pasar por las urnas, pero no a costa de la estabilidad del país”. O sea, que la égida corrupta que relata la sentencia Gürtel en 1.600 folios no afecta a nuestra estabilidad, ni a la marca España, ni a la confianza que puedan tener los empresarios extranjeros a la hora de invertir en España sin traer el maletín con la mordida. La corrupción oncológica del Partido Popular es, para Marhuenda, un simpático pintoresquismo de la eficiente y muy capacitada derecha española, y enfrentarse a estos corruptos patológicos solo sirve para “crear confusión”.


ABC tampoco se muestra demasiado alegre con este maleducado desplante al presidente que mintió sobre la financiación de su partido tanto en sede judicial –cometiendo delito– como en cuna parlamentaria –tomándole el pelo a los representantes electos del atribulado pueblo español. “El PSOE responsable que apoyó al Gobierno para mantener el 155 ha dado paso al PSOE oportunista y hambriento de poder”, escriben los editorialistas del torcuatiano diario.

El País demanda ya elecciones anticipadas, coincidiendo una vez más con Ciudadanos. En busca de un imposible nuevo escenario parlamentario. Las encuestas últimas reflejan un empate técnico entre las cuatro grandes fuerzas. Y nada hace pensar que el voto nacionalista se debilite al punto de convertir en intrascendentes los escaños convergentes, republicanos y jeltzales. Los españoles nos pasamos 40 años de nuestra historia reciente pidiendo ir a votar, y ya dijo Truman Capote que no hay peor regalo para el ser humano que ver sus plegarias atendidas. Las urnas ya han hablado sobradamente. Es tiempo de parlamentarismo, ese deporte tan poco popular entre nuestros electos.


En El Mundo no se andan con rodeos. Ya el titular de portada califica “la moción temeraria de Sánchez” que “conduce a España al bloqueo”. En el editorial, os lo aclaran por si no habíais entendido el mensaje: “La decisión del secretario general del PSOE ha sido precipitada e irresponsable y solo responde a las irrefrenables ambiciones de poder”. Por eso le piden que retire la moción para permitir a Rajoy convocar elecciones generales. Curioso como califica el diario de Prisa al presidente corrupto y mentiroso, arrogándole “la necesaria visión de Estado que se requiere de un líder político de talla europea”. Y asegura el ilustre periódico que “unas elecciones anticipadas pueden devolver la legitimidad al gobierno y a su presidente”.

Es la vieja teoría, tan pepera, que sostiene que los delitos políticos se lavan en las urnas, y sale uno del centrifugado como si cualquier cosa.

De todo esto deduce uno que los viejos periódicos tienen miedo, y no es de extrañar cuando viven una situación económica que, traducida a cualquier otra empresa, hubiera ya abocado a todos, hace años, a la bancarrota. Los gobiernos de PP y PSOE han sido siempre muy generosos con las prebendas y publicidades que han permitido a los cadáveres de papel continuar en la UCI, cuando hace ya tiempo que tienen cuerpo y aroma de depósito, de crepúsculo putrefacto, de adiós.


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