martes, 27 de diciembre de 2016

SPLIT.




SPLIT.
L SORIANO


Me gustaría creer que de verdad estamos asistiendo a un "desdoble" real de los partidos mayoritarios. Tanta es la pinta del tema y tan fuerte es, que incluso afecta al último arribado a los pesebres del poder.
El partido mayoritario, quizás con la directiva mas nefasta que haya tenido nunca un partido, ha conseguido lo que parecía imposible. Arriola ha rizado el rizo y en el seguidismo salvaje a sus teorías y la poca intención de romper los canales de la corrupción estan desangrandose. Ha conseguido no representar a sus electores, ni a la derecha en general, ha perdido la mejor oportunidad que nunca ha habido para reorganizar este país seriamente, y lleva a sus votantes al abismo de lo desconocido. El comunicado de Aznar, presagia un Titanic, como el de UCD, que solo se evitaría si se desdoblara en un PP  que asumiera el discurso de la derecha moderada y dejara a otro PP,de la dirección actual, que representara a una social democracia de derechas, con nombre por inventar. Es una buena noticia aunque de consecuencias que pueden ser graves o muy graves.
El principal partido de la oposición aun, que no se sabe ya lo que es ni para donde navega, eso sí, desarbolado y sin brújula, se divide a todas luces. Entre los que les gusta Podemos, odian al PP como único norte o programa y les pone la revolución, el terrorismo y el separatismo. Eso sí, siempre hasta que consigan poder que entonces ya harán como Castro y no dejaran que se mueva ni el aire.
Por último el Batiburrillo que configuran las harcas Podemitas,como ocurrió en su día, son imposibles de aglutinar. Tanto anarquista, acrata,comunista, totalitario y populista junto a nacionalistas separatistas, proterroristas y revolucionarios champan, no pegan ni con cola forte. Es, será, una olla de grillos de personalismos y traiciones, que tendrá que renovarse permanentemente. Eso sí, siempre viviendo todos del presupuesto, ya que ellos consumen no aportan.
Así está este patio de monipodio y esto ha provocado el bipartidismo sin valores, sin principios, sin hombres de Estado y cortoplacista. Y a nosotros nos toca padecerlo, e intentar la monstruosa tarea de reconducirlo. Es lo que nos ha deparado el destino, merecido por otra parte,  por haber querido exprimir, hasta la gota, el buen vivir, el ignorar realidades, tendencias y predicciones cuasi proféticas. Bienvenidos los peligrosos Splits, y esperemos que de este revoltillo salga algo sensato, que si no el padecimiento será terrible.
 A reflexionar.

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