viernes, 3 de agosto de 2018

¿ES EL TAXI UN MONOPOLIO?


¿ES EL TAXI UN MONOPOLIO?
POR TAXISTA DE MADRID
La falacia de que el taxi es un monopolio (cuando lo que hace es evitar la monopolización) es de los mismos vendemotos que siempre están engañando a las mayorías en beneficio de la minoría oligárquica.

No. El taxi es precisamente la manera de evitar el monopolio. Si no existiera el taxi, ¿qué autónomo o qué PyME podría competir contra los monopolios de Uber o Cabify?

Antes de nada, hay que puntualizar que determinados sectores económicos, por su naturaleza (infraestructuras y servicios de interés público, recursos escasos…), tienden a la monopolización. Para explicarlo voy a poner el ejemplo más simple: no sería lógico construir tantas autopistas Madrid-Burgos como empresas que quieran dar ese servicio.


En los Estados sociales y democráticos, esos sectores son regulados y/o gestionados por los poderes públicos para evitar los monopolios y sus abusos. Un logro conseguido gracias a las luchas sociales, por cierto. Como todos los derechos y libertades que disfrutamos.

Pero también tenemos el ejemplo de las eléctricas. Un ejemplo con el que podemos ver cómo se puede involucionar: desde que fueron privatizadas (por PP y PSOE) no dejaron de crecer los abusos por parte del monopolio a trabajadores y consumidores. Después, Aznar y Felipe González han sido consejeros de Endesa y de Gas Natural. Por sus reconocidos conocimientos de electricidad, no vayáis a pensar mal.

Pues bien, el transporte público es un sector que tiende al monopolio o, al menos, a un oligopolio cartelizado (que a efectos prácticos funcionan de la misma manera). Y el taxi es la manera de evitar ese monopolio. La regulación de la figura del taxi, permite que haya autónomos en el sector.

Si se desregularizara el sector y Uber o Cabify consiguieran monopolizarlo, serían los reyes del mambo y repercutiría en falta de derechos para los trabajadores (no tendrían una estabilidad laboral que les permita hacer un proyecto de vida a futuro), para los consumidores (además de que podrían abusar con las tarifas, el taxi cumple una normativa y paga un seguro de responsabilidad civil) y para los ciudadanos (los taxistas pagan impuestos. Y no tienen su dinero en paraísos fiscales).

Pero esto va más allá del sector taxi. Encima de la mesa está un proceso que algunos llaman “uberización”. Un proceso de retroceso social y laboral brutal, de incertidumbre vital absoluta que va a sufrir la clase trabajadora. Un proceso de debilitamiento de los servicios públicos y de debilitamiento de un modelo de la Europa social que tan buenos frutos ha dado en cuanto a paz social y a condiciones de vida dignas entendidas como un derecho.

Lo que sí que hay que hacer es regular en contra de la especulación y la acumulación con las licencias. Una especulación que, como la especulación con la vivienda, ha sido alimentada precisamente con las políticas liberalizadoras y desreguladoras que se han aplicado invariablemente desde la época de Aznar. Un modelo económico que tuvo como gurú a Rodrigo Rato y que se basa en una economía extractiva y especulativa.

La falacia de que el taxi es un monopolio (cuando lo que hace es evitar la monopolización) es de los mismos vendemotos que siempre están engañando a las mayorías en beneficio de la minoría oligárquica. Y encima son tan caraduras que llaman populistas y demagogos a quienes suben el nivel del debate político en la sociedad. Creo que no hace falta que especifique quiénes son unos y otros.

Texto escrito por un taxista de Madrid en Telegram
 


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