domingo, 13 de noviembre de 2016

REVOLUCIÓN ECOLÓGICA

REVOLUCIÓN ECOLÓGICA
POR: EDUARDO SANGUINETTI,
FILÓSOFO
El extenso informe presentado a cancillerías de Argentina y Uruguay, con sobrados datos técnicos, denuncia la presencia de elementos contaminantes muy elevados, sobre los valores aceptables a nivel internacional, que confirman que las Plantas de Celulosa de Fray Bentos, contaminan a niveles extremos.
Este informe, lo ha pedido La Corte Internacional de La Haya en 2010 y es contundente: se detectaron registros de contaminación alarmantes en las aguas del Río Uruguay, tanto del lado de Fray Bentos, como de Gualeguaychú.
En el año 2005 he denunciado en Montevideo la construcción de las pasteras, lo mismo en Buenos Aires, pues no cabían dudas de que degradarían y contaminarían el ecosistema. He estado presente en ciudades de ambas márgenes del río Uruguay, cómo ecologista de la primera hora, lanzando mis denuncias, he sufrido dos atentados a mi vida, persecución furiosa y violenta de los sicarios enviados por quienes obtenían ganancias, a costa de la salud de los pueblos, tanto en Uruguay, como en Argentina.
Este medio se hizo eco de mis denuncias como también de los atropellos que he recibido por uniformados, enviados sin orden judicial alguna, que ampare dichos ilícitos, cometidos hacia mi persona… la causa que detalla los atroces sucesos del sábado 17 de setiembre de 2005, duerme el “sueño de los héroes” en Cancillería argentina.
A 11 años de aquellos nefastos días, en que he filmado un documental, censurado en ambos países, comprueban que estas pasteras contaminan. Temas que gobiernos de Uruguay- Argentina, no han tratado, deviene pensar que los intereses financieros privan sobre la vida de los hombres y mujeres de nuestras naciones.
La noticia es que en la instalación de las pasteras mintieron desde el minuto uno y los políticos, se replica, murmura y susurra, pareciera, cobraron desde el minuto dos.
La canciller argentina, Susana Malcorra recibió hace días, el informe con los resultados del monitoreo ambiental en la zona en la que está asentada la papelera Orión (ex Botnia), y que concluyó que la empresa sí tuvo un impacto en el Río Uruguay, pero reveló también contaminación en la desembocadura del río Gualeguaychú.
Según el informe, se registraron “apartamientos de la normativa” tanto en el río Gualeguaychú, en su desembocadura en el río Uruguay, como en el mismo río Uruguay, particularmente en la zona de influencia de la planta Orión.
Ambas cancillerías difundieron un resumen del documento -que tiene 400 páginas-, sin brindar precisiones sobre la magnitud de la contaminación.
Por ejemplo, según “los resultados obtenidos para el río Gualeguaychú en su desembocadura en el río Uruguay”, se superó el límite en la presencia de “aluminio, amonio, atrazina, berilio, cadmio, fenoles totales, hidrocarburos aromáticos policíclicos, hidrocarburos del petróleo, hierro, manganeso y níquel”.
La humanidad debe asimilar de una vez y por siempre, que la lógica de la ecología es la negación pura y simple de la lógica capitalista: no se puede jamás salvar la tierra en el marco del capitalismo y su modelo depredador.
La tan publicitada “toma de conciencia ecológica”, alardeada hipócritamente por los funcionales gobernantes del planeta, cumpliendo órdenes estrictas de sus jefes, macroempresarios y multinacionales en pleno uso y abuso de su poder omnívoro, en maniobras estratégicas, de doble moral y doble objetivo están en acto de eliminar y mutilar el origen.
El primero se logra al desarticular el accionar de los reales y verdaderos ecologistas al apropiarse de algunos de sus lemas y temas, utilizándolos de coartada para introducir la simulación y la mentira, apuntaladas por los medios corporativos de comunicación. Además de financiar campañas de “cuidado del medio ambiente”, cual estrategia de vender una realidad fraguada, que no forma parte de sus fines de lucro y explotación.
Ahora bien, si uno se pregunta qué medios se procurarán los ecólogos para cumplir los fines de llevar a cabo una revolución ecológica, nos encontraremos con un vacío alarmante, pues los pronunciamientos no llegan a cubrir las necesidades y las prisas de la emergencia ambiental que soportamos… esto explica el carácter “utopista”, “anticultural”, que revisten los movimientos ecológicos y los postulados científicos que los avalan y la imposibilidad de implementar la revolución ecológica en todo su sentido y esencia.
Aunque los planteos de las democracias fingidas de izquierdas neoliberales son caricaturas, desvíos o esquemas rudimentarios de la extraordinaria mutación precisa y necesaria para implementar un sistema ecológico en plena vigencia.
Como he manifestado en un ensayo acerca de la Ecología de la Mente, la historia del hombre, a través del alarido y del resentimiento, a través de la venganza y el error, es una historia presocial… y creo para arribar a la era social y ya no presocial, hace falta tanto un despliegue de movimientos profundos, conscientes e inconscientes, de la humanidad toda, en estado de conciencia plena de las primeras verdades y de los peligros mortales que implica seguir en este derrotero de decadencia y esclavitud impuesta por la dictadura ultraliberal que dicta y rige en el mundo.
Entonces, ¿por qué me ocupo de la ecología? Porque la violación de la Tierra es un aspecto esencial de la recontrarrevolución del capitalismo y sus vertientes, divorciado de la democracia y la ecología. El genocidio contra los pueblos y contra todos los seres es un “terricidio”, pues elimina los recursos de la vida misma… no basta ya terminar con las personas vivas, hay que impedir la existencia en este planeta de los que aún no han nacido envenenando la tierra.
En último análisis, la lucha por ampliar el universo de la belleza, de la no-violencia, de la armonía es una lucha política. La insistencia en estos valores, en cuidar la naturaleza como medio ambiente de todas las especies que la habitan es no solo una idea poética, romántica que concierne a unos pocos privilegiados, es hoy, cuestión de supervivencia… la lucha por un medio ambiente que asegure una vida más feliz podría fortalecer en los individuos mismos, hoy en estado de alienación y anestesia, en las raíces de un instintivo deseo de liberación y tal vez, llegar a conocer y experimentar la cualidad esencial de la libertad y de la dicha.

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