martes, 21 de febrero de 2017

SE HA IDO...



SE HA IDO...
DUNIA SÁNCHEZ
Ya me he ido. No intentes buscarme más por esos lugares donde la cima es grito del silencio. Sí, ido. No más llantos. No más del querer lejano. Estoy cansada, alas negras pesan en mi espalda. Esculpo hogueras en lo gélido de tu mirada y se pierde, se eclipsa bajo los techos ahogados de la sin razón ¿Para qué sacrificarse? Todo es baile de púas rondando a ras de mis pisadas, ahora, lejos. Muy lejos, donde el tic-tac de las horas desaparece a la vez que balanceo mi cuerpo al viento, al viento.
Se fue. Escucho su mirada en mi pecho con celeridad. Solo me queda su despedida llana y pacífica en mi derredor. La casa vacía. Observo desde su ventana su marcha, lenta, segura. No mira atrás, es definitivo, es infinito sus pasos ausentes entre estas paredes teñidas de llantos. No iré a por ella, la dejaré. Libre…sí, libre. Libros y más libros. No más que hacía leer, crearse un mundo invisible, paralelo a sus sueños. A por ellos va. Yo ya no soy nada. Comienza a llover, hace frío, jornada oscura se aposenta frente a mí. No, no intentaré buscarla. Me quedaré aquí sentado, presto a la vida difuminada por unos instantes. Espero que la eternidad no me ampare, no me aprese en sin sentido ante su ausencia. Libre y libre, ya está.
Una cierta luz me atrapa aunque llueve. Gotas frescas en mis huellas, ya lejanas, ya inexistentes para el vuelo de él. Lo imagino sumiso en sus pensamientos ¡Qué habré hecho¡ se dirá. Sí, has hecho mucho daño. Tu dejadez, tu hastío ante mis ojos, ante el aroma perenne de esa casa, nuestra casa. Libre. Si soy libre, tan libre que el reverder de mis manos aspiran a la melodía de la serenidad. Libre. Si soy libre, tan libre que el eco insonoro de mi dicha me asciende hasta las cumbres más altas.

Ojeo sus notas. Tal vez debería romperlas, hacer cenizas de una relación desembocada en la nada. Solo habla de una soledad cimbreante, de una soledad  aunque mis caricias surgieran en pequeños instantes. No. No había amor, solo posesión de los cuerpos flotantes entre sábanas ¡Qué más da¡ Todo ha acabado. Se ha ido.

 

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