jueves, 23 de junio de 2016

FERNÁNDEZ DÍAZ Y EL PP A LO AL CAPONE

FERNÁNDEZ DÍAZ Y EL PP
 A LO AL CAPONE

LUIS GONZALO SEGURA

Jorge Fernández Díaz representa el fracaso de la Transición y de nuestra sociedad. Si alguno tenía todavía alguna duda sobre la verosimilitud de las historias que dibujan un postfranquismo ejemplar, en el que Juan Carlos I es el salvador y la democracia el sistema de gobierno, solo tiene que prestar atención al ministro del Interior. Un ministro que nos recuerda que el Franquismo 3.0 ha carcomido nuestra sociedad y que insiste, una y otra vez, en su irrefrenable y alocada carrera por convertirse en un Al Capone de tantos.

Como habría hecho Al Capone nombró director de la Guardia Civil a Arturo Fernández Mesa, más conocido como El Estirao o Cuco. El Estirao, como relata magníficamente Aníbal Malvar, formaba parte de “patrullas de inspiración paramilitar destinadas a amedrentar a sindicalistas y demócratas con palos, cadenas y pistolas. Los llamaban los cadeneros y se daban cita las noches del lunes en los patios del colegio Tirso de Molina antes de salir a patrullar”. De alguna forma había que premiar esas sudorosas noches en las que cuatro o cinco encapuchados asaltaban a un demócrata, le arrinconaban en un callejón y le molían a palos hasta que solo dejaban un cuerpo quebrado y un alma atemorizada. Igual que el ascenso de Al Capone suponía la promoción de sus matones, el éxito de Fernández Díaz significó el de Cuco.

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Como habría hecho Al Capone colocó a todos aquellos afines a su ideología en los puestos relevantes de la Policía Nacional y la Guardia Civil. Dado que Fernández Díaz es un ultraconservador, el requisito más importante para ascender era y es ser fiel asistente de la misa de los domingos y tener el alma tan corrompida como los secuaces de Al. El proceso fue tan sucio que hoy la justicia lo investiga.

Como habría hecho Al Capone conspiró con el jefe de la Oficina Antifraude catalana para destruir políticamente o de cualquier forma a los representantes de los partidos independentistas. Estas conversaciones, en magnífica exclusiva del diario Público, son las mismas que habría mantenido Al con sus secuaces para intentar eliminar a aquellos que se oponían a él. Y como aconteció con Al, que gran parte de los medios de comunicación, los periodistas y los políticos eran suyos de una forma u otra, hoy los que gobiernan callan y gran parte de los medios de comunicación y los periodistas no se sienten culpable de la propia existencia de Fernández Díaz como ministro del Interior. Fernández Díaz no habría sido posible sin muchos de ellos, porque la gran evolución de estos personajes es que ya no hace falta controlar a políticos, ahora la política es un territorio idílico para la delincuencia gracias en gran medida a los Cebrianes de turno.

Como habría hecho Al Capone y su organización, el PP se financió de forma ilegal, se espiaron entre ellos, destruyeron discos duros, influyeron en los jueces o fiscales, controlaron los cuerpos policiales, intimidaron a los sindicalistas (AUGC o SUP), periodistas o a aquellos contrarios a ellos. Si es innegable que Fernández Díaz y El Estirao habrían podido ser altos cargos de Franco, cada día es más evidente que si Al Capone hubiera nacido español y en nuestra época habría pertenecido al PP.

España es un entramado mafioso controlado por muchos Al Capones (tanto del PP como del PSOE), hasta el punto de tener un Estado que también ha organizado un grupo terrorista con el que asesinar ciudadanos. Lamentablemente, solo podemos presumir de una diferencia: ni Fernández Díaz ni todos los secuaces que han estado en el poder irán a la cárcel como Al Capone. Y si van, será para una breve y cómoda estancia. Ojalá me equivoque.

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