sábado, 18 de marzo de 2023

UN AYUNTAMIENTO A IMAGEN Y SEMEJANZA DEL DE ARIAS NAVARRO

 

UN AYUNTAMIENTO A IMAGEN Y SEMEJANZA 

DEL DE ARIAS NAVARRO

José Antonio Martín Pallín, / José Hernández Garcia

El Ayuntamiento de Madrid ha decidido dar luz verde a la construcción de dos infraestructuras que, si nada lo remedia, transformarán en buena medida la ciudad. Pasan hasta cierto punto inadvertidas porque son subterráneas y porque aparentemente están concebidas para “favorecer la movilidad”. Sin embargo, al situarse junto a la principal arteria, el paseo de la Castellana, tendrán una incidencia directa (para mal) en el tráfico de una parte muy importante de la ciudad. Hablamos, cómo no, de los macroaparcamientos del estadio Santiago Bernabéu, que aumentarán, junto al ya construido por el Real Madrid bajo el antiguo centro comercial de la Esquina del Bernabéu, en unos 2.000 coches la capacidad de atracción del estadio de cara al tráfico privado.

 

Más allá de la chapuza que ha sido su proceso administrativo, enfocado irrefutablemente a favorecer una iniciativa privada concreta sumamente lucrativa de un club deportivo privado, donde los intereses de los vecinos han sido convenientemente aplastados y tapados con una lluvia de mentiras por parte del alcalde y del concejal de movilidad en los medios de comunicación, y más allá de las irregularidades, que muy probablemente los jueces tendrán que valorar en los próximos meses, estas infraestructuras son indicativas de un modelo totalmente equivocado de ciudad.

 

Los intereses de los vecinos han sido convenientemente aplastados y tapados con una lluvia de mentiras por parte del alcalde

 

Si las ciudades con más calidad de vida del mundo apuestan por el transporte público, Madrid apuesta por el transporte privado. Si las ciudades con grandes estadios de fútbol en zonas residenciales cortan e imposibilitan el tráfico privado de no residentes en las inmediaciones, aquí vamos en sentido contrario. Si el Ayuntamiento de Madrid prevé en su propaganda Madrid 360 la construcción de 5.000 plazas de aparcamiento en rotación en todo el municipio de Madrid para los próximos años, de repente concentra en una zona muy reducida de la ciudad casi 2.000 plazas. Un poco desproporcionado, ¿no, señor Almeida? Si nos hablan de movilidad sostenible, luego nos imponen lo contrario, haciendo otro túnel más que ha soliviantado a los vecinos y que destroza dos calles, en un evidente proceso de “poligonización” de la zona en aras del irrenunciable y sacrosanto lucro de Florentino Pérez.

 

La clave, por lo tanto, de esta cuestión, es el modelo de ciudad por el que apuesta el Partido Popular: una ciudad en la que el peatón sólo importa en zonas acotadas que sirven al alcalde para hacer propaganda, donde el coche y el pelotazo urbanístico son los verdaderos protagonistas, donde la vivienda es un privilegio al alcance de pocos, donde la redistribución de la riqueza sólo es una expresión vacía, donde los intereses colectivos ceden ante las actitudes parasitarias de empresarios sin escrúpulos, y donde los servicios públicos tienen una calidad mínima buscada, sin llegar a desaparecer del todo porque no se pueden suprimir, pues la ley y hasta la Constitución lo impiden.

 

Yendo a lo concreto de esta muy lamentable actuación, parece que fuera del anillo 1 de Madrid 360 (Madrid central, para entendernos) ir en coche a todas partes y aparcar en la puerta de tu vecino es poco menos que un derecho fundamental para el PP. Parece que el impacto que tendrá la salida simultánea de unos 2.000 coches a la principal calle de nuestra ciudad da igual. ¿Para qué fijarnos en la baja calidad del aire que semejante concentración de vehículos va a provocar? ¡Si van a poner una “electrolinera”! Florentino así lo quiere y así lo manda. Y todo esto se repetirá, al parecer, varias veces a la semana, aunque el estadio Santiago Bernabéu únicamente tenga licencia para uso deportivo, porque ya sabemos que allí habrá todo tipo de eventos, aun sin tener autorización para ello. Muy bien, señor alcalde.

 

Se ha actuado sin transparencia y con evidente desprecio a las quejas de los vecinos, hartos de un club acostumbrado a imponer su real voluntad

 

Un buen gobernante, ante una actuación que va a transformar la ciudad, abre antes un debate con los vecinos a través de una exposición al público de las ideas recibidas y con un período de recepción de aportaciones de los ciudadanos y, sobre todo, no debe crearles problemas  agrediéndolos con infraestructuras que rompen el tejido urbano, suponen la tala de decenas de árboles y un más que probable estrechamiento de aceras en las zonas más pobladas del barrio. Todo esto aderezado con unas evidentes prisas para dejarlo todo atado y bien atado antes de las elecciones, no vaya a ser que los electores den un disgusto a nuestra corporación actual y Florentino se quede sin sus aparcamientos.

 

Si no se quiere abrir un debate, lo menos que se puede hacer es cumplir las normas urbanísticas municipales y elaborar un Plan Especial, que es un instrumento, como dice la ley autonómica del suelo, previo a la construcción de infraestructuras de este tipo “para legitimar su ejecución”.

 

¿Para qué vamos a entretenernos en veleidades democráticas pudiendo actuar como en la época de Arias Navarro?

 

Pero no. Aquí se ha actuado sin plan especial, sin estudio de tráfico, sin motivación del proyecto en su memoria, sin estudio de impacto ambiental, sin transparencia y con evidente desprecio a las quejas de los vecinos, hartos de un club acostumbrado a imponer su real voluntad y a abusar del barrio ante la sumisión y genuflexión de todos los alcaldes que han sido y serán, algo que el consistorio vende como el colmo de la modernidad.

 

Como dijo el NO-DO sobre el scalextric de Atocha, “su necesidad era evidente, ya que viene a facilitar la fluidez circulatoria en una de las encrucijadas madrileñas de mayor tránsito”. Pues algo parecido debe de resonar en la cabeza del alcalde Martínez Almeida: ¿para qué vamos a entretenernos en veleidades democráticas pudiendo actuar como en la época de Arias Navarro? ¿Para qué vamos a actualizar un modelo de ciudad si aquel modelo basado en la santificación del vehículo privado y el pelotazo es el que nos gusta? ¿Para qué vamos a escuchar a los vecinos que se oponen al advenimiento de la civilización y el progreso? ¡Viva el humo, vivan los atascos, viva el lucro de Florentino!

 

 

 

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