domingo, 4 de septiembre de 2016

MIRANDO A CUENCA (Y A SORIA)

MIRANDO A CUENCA
 (Y A SORIA)

ANÍBAL MALVAR
Ya que Mariano Rajoy no ha logrado seguir gobernando desde sus gúrteles, sus sorias, sus púnicas, sus martillos informáticos, sus fondos buitre y tal y tal los españoles nos vemos abocados a seguir votando una y otra vez hasta que salga Mariano. Así nos lo plantea hoy Bieito Rubido en ABC, fiel infantería: “Vayamos a una tercera vuelta para tratar de reordenar el panorama, visto el espectro de irresponsabilidad, simpleza política y falta absoluta de sentido de Estado y de la Historia”. Se comprende la desazón del periodista gallego. Sabe que su compatriota pontevedrés, único presidente en casi 40 años de democracia que no ha logrado ser reelegido, puede pasar a esa Historia que tanto mayusculizan como Maranico El Corto.

En las mismas páginas, el epidural Salvador Sostres se pone machadiano (de derechas) e intenta articular unos versos con vocación de inmortalidad: “España sangrará como siempre que la izquierda mitad nos acribilla, mitad nos dice que la culpa es nuestra porque somos tan malos”. La primera persona que utiliza el vocinglero periodista catalán deja clara su independencia e imparcialidad: hay una España de ‘nosotros’ y otra España de ‘ellos’, no una España que muere y otra que bosteza. Creo que su periódico debería pagarle una semanita en un spa de Colliure, por lo de inspirarse.
Ni una palabra para recordar que, mientras el Congreso ponía a Rajoy mirando hacia Cuenca, el presidente en funciones miraba hacia Soria, y colocaba al ministro mentiroso en el Banco Mundial. Ni siquiera la crónica parlamentaria de Curri Valenzuela se digna a relatar cómo sentó en plena investidura el notición del ascenso del canario-panameño a los cielos de Columbia. Pero sí consigue meterse en el pensamiento alado de los parlamentarios socialistas, que “salieron corriendo del hemiciclo sin pararse a saludar a los mismos periodistas a los que muchos de ellos han contado en la cafetería que preferían que Rajoy gobierne otra vez”. Este nuevo mito de los socialistas con vocación mariana está calando muy bien entre los auríspides de la derecha mediática. Pero son como los gamusinos: ¿realmente existen?

La Razón también invoca a la historia con mayúsculas en su editorial, pintándonos a Rajoy cual Boabdil cristiano que llora como alcachofa lo que no pudo defender como “mucho español”: “Hay momentos en los que las naciones dan pequeños pasos que suponen saltos dentro de su propia historia”, escriben los de Planeta. “El presidente en funciones ha realizado un ejercicio parlamentario de primer nivel, con buen tono, ánimo de concordia, evitando que la Cámara se convirtiese en una tribuna para la demagogia y la insustancialidad –lo que, por desgracia, no logró– y abriendo la puerta a una experiencia política inédita en nuestra historia: que Gobierno y oposición indaguen fórmulas de colaboración más allá de las que requieren los asuntos de Estado en un momento en el que la sociedad lo está pidiendo. No ha sido posible”.
Ya en clave estupefaciente, el periódico que dirige Francisco Marhuenda interpreta lo de ayer como derrota del líder socialista. Toma ya: “Sánchez debe saber que su estrategia ha fracasado, que ha vuelto a perder la investidura, pero esta vez proyectando su nefasta estrategia en la figura de Rajoy”. ¿No se estará pasando un poco nuestro querido Paco?

El Mundo centra su análisis en insistir en el mantra de Mariano o la Nada, sin dejar espacio a la esperanza de una solución de manos de Pedro Sánchez: “Una boutade, un globo sonda, una huida hacia adelante”. Optimista no suena.
Ya en clave estupefaciente, el periódico que dirige Francisco Marhuenda interpreta lo de ayer como derrota del líder socialista. Toma ya: “Sánchez debe saber que su estrategia ha fracasado, que ha vuelto a perder la investidura, pero esta vez proyectando su nefasta estrategia en la figura de Rajoy”. ¿No se estará pasando un poco nuestro querido Paco?

El Mundo centra su análisis en insistir en el mantra de Mariano o la Nada, sin dejar espacio a la esperanza de una solución de manos de Pedro Sánchez: “Una boutade, un globo sonda, una huida hacia adelante”. Optimista no suena.

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