miércoles, 5 de julio de 2017

LA VENGANZA DEL YONKI DE LOS PARAÍSOS FISCALES

LA VENGANZA DEL YONKI DE LOS
 PARAÍSOS FISCALES

JUAN CARLOS ESCUDIER
Lo último que se sabía de José Manuel Soria -ese ministro de Rajoy que montaba sonámbulo empresas en paraísos fiscales y al despertar no recordaba nada y decía que le falsificaban la firma- era que había decidido ganarse la vida profesionalmente con las influencias y no en plan amateur como cuando estaba en el Gobierno. Hay novedades. En estos días se ha conocido que Soria, undécima reencarnación del Dalai Aznar, también tiene una manta de la que tirar y amenaza con servirse en plato tibio su venganza contra sus íntimos enemigos en el Ejecutivo, el reprobado Cristóbal Montoro y la vicepresidenta nacionalizada catalana Soraya Sáenz de Santamaría.

El desquite de Soria, como todo en este hombre, es un sainete de campeonato, del que ha informado el diario El Mundo en su edición de este lunes. El exministro estaría preparando un libro, que la suya es una manta de imprenta, del que lleva escritas 150 páginas a doble espacio y que aún no sabe si publicará. En él daría cuenta, entre otras cuestiones, de los manejos que le llevaron a dimitir del cargo, de los que responsabiliza a Montoro y a la vicepresidenta.

El de Hacienda habría detectado una cuenta en Suiza a nombre de la madre de Soria, lo que demostraría que esa adición del canario a los territorios offshore no es un vicio privado sino algo que le venía de familia. Según explica Soria, que lo de disimular la fuente en este caso es misión imposible, la cuenta había sido liquidada a la muerte de la señora y declarada en el impuesto del Patrimonio, pero la posibilidad de que se filtrara su existencia le llevó a dimitir para no tener que hablar de su progenitora en el Congreso, que hay cosas a las que un hijo no se presta ni por un coche oficial.

Las otras cuestiones del presunto libro son las que constituyen la urdimbre de la manta. La primera de ellas tendría que ver con el sector eléctrico y sus presiones, y singularmente con las ejercidas por Montoro a favor de Abengoa para que Industria mantuviera las primas a las energías renovables en contra del criterio de Soria. El exministro detallaría en su inédito incunable cómo le llegó un correo electrónico desde el gabinete de Hacienda con el membrete de Abengoa, empresa de la que era consejero Ricardo Martínez Rico, presidente de Equipo Económico, la asesoría que fundó Montoro para ganarse la vida honradamente a cuenta de las administraciones públicas. Equipo Económico mantenía además un contrato con el grupo Abengoa para toda suerte de trabajitos finos.

La segunda hace referencia a supuestas presiones de Sáenz de Santamaría para que Industria no ejecutara la sentencia del Supremo en la que se ordenaba el cierre de nueve canales de la TDT. La vicepresidenta habría trabajado en este asunto a las órdenes del presidente de Atresmedia, José Manuel Lara, y ese príncipe de las tinieblas llamado Mauricio Casals, presidente de La Razón, y ‘confesor’ particular de Santamaría.

En medio de la reprobación de Montoro por la amnistía fiscal y las revelaciones acerca de sus extrañas relaciones con sus exsocios de Equipo Económico, entre ellos su propio hermano, Soria ha olido sangre y quiere llevarse por delante a los que precipitaron su caída con este manuscrito inédito que amenaza con publicar aunque sea por entregas.

Nada habría que objetar a este noble interés suyo en denunciar ahora las intrigas del Ejecutivo y las tareas de lobby de algunos de sus miembros, si no fuera porque Soria tiene una relación con la verdad manifiestamente mejorable y, en ocasiones, ha llegado a acreditar que miente más que habla. El exministro lo sabe todo de favores de empresarios y otras connivencias, y bien podría alimentar su best seller con experiencias personales y familiares.

Desde que Roldán la popularizara, y se sumaran a esta moda gente tan respetable como el socio de Urdangarín y el tesorero de Sierra Morena del PP y sus patillas, la manta ha hecho furor y ha eclipsado a los edredones del Ikea. Soria amenaza ahora con tirar de la suya, que lo de dimitir como ministro vale pero dejarle compuesto y sin Banco Mundial no lo perdona. Veremos si no se le enfrían los pies.

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