martes, 11 de octubre de 2016

PRESENTACION DEL POEMARIO "DE ESPINAS, CENIZAS Y LICORES"", LA ÓPERA PRIMA DE LUZ ARROCHA

PRESENTACION DEL POEMARIO
"DE ESPINAS, CENIZAS Y LICORES"",

LA ÓPERA PRIMA DE LUZ ARROCHA
Se trata de una obra amarga, un grito mudo, que refleja una hipersensibilidad nacida del dolor, del llanto, de la impotencia

Este libro se presenta el sábado 15 de octubre en la Librería de Mujeres de Canarias



Escritura entre las nubes lanza De Espinas, Cenizas y Licores, la ópera prima de la filóloga Luz Arrocha, que también es la autora de la ilustración de la cubierta de este libro. El poemario se presentará el sábado 15 de octubre, a las 19:30 horas, en la Librería de Mujeres de Canarias (calle Sabino Berthelot, 42) en Santa Cruz de Tenerife).

La mujer, la muerte, la vejez, la enfermedad, la soledad, el sexo y la homosexualidad, el paso del tiempo, pero sobre todo una lacerante crítica a la sociedad actual, a las convenciones, a lo estipulado son algunas de las temáticas que va recorriendo Luz Arrocha en este libro desde diversos enfoques y perspectivas. Un cóctel tan substancioso como dispar, gestado y madurado a lo largo de los años. Se trata de una obra amarga, un grito mudo, que refleja una hipersensibilidad nacida del dolor, del llanto, de la impotencia. «No busques felicidad en mi obra», matiza esta autora que ha eliminado de estas páginas cualquier mínimo atisbo de ñoñería.
Luz Arrocha explica en la contraportada de su poemario: «Según Oscar Wilde, “No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo”. Así que, con las zapatillas de ballet puestas y una pequeña maleta, me lanzo, me precipito por el borde de la tierra plana, resoplando como ballena blanca, apretando las dos caras de la moneda, a pesar de los momentos de sed, de campanilla quemada, pues no debemos derramar sal a la ligera si no nos atrevemos a volar. Las cartas hay que jugarlas y, por fortuna, ni las palabras se las lleva el viento, ni el papel se moja tanto. Hablar es casi gratis, y lo que cae puede recogerse con un cepillo viejo. El aire no sopla tan fuerte».

Mirada al mundo y canto a la libertad

Luz Arrocha no se recrea en la belleza del lenguaje en sí mismo sino que se vale del lenguaje para transmitir su visión de todo aquello que le causa crispación: «El ser humano y yo nos llevamos a matar». Luz se refiere a ese ser humano que es capaz de maltratar a otro, muchas veces, indefenso, ese que no tiene reparos en culminar el «Asalto a la cuna». «A esa parte del mundo no lo comprendo. Escribo desde el dolor y desde el calentón».

De Espinas, Cenizas y licores es también un canto a la libertad. Y este canto se materializa a primera vista en el propio grafismo y en la sintaxis del poemario, no hay mayúsculas, ni cursivas porque «cada palabra tiene el mismo valor», y la puntuación brilla por su ausencia. Son licencias de la autora que se tornan en normas. Esas que le dan unidad a su obra al tiempo que sellan de forma rotunda su personalidad.

Viaje introspectivo

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