sábado, 9 de julio de 2016

Que caiga de una vez, que ¡ YA ESTÁ BIEN!

Que caiga de una vez, que ¡
YA ESTÁ BIEN!
Cándido Quintana
Demasiadas artimañas para construir, justificar y eludir la orden de derribo del mamotreto, que aún, a estas alturas, está a meses vista de que se haga realidad lo sentenciado en firme. Claro, esto forma parte de la tercera etapa, eludir como sea, bien mintiendo o sacándose de la manga alguna que otra estratagema, su demolición. Y para ello vale cualquier cosa, que si proyecto, que si el dominio público, que si la servidumbre de protección, que si algún planeamiento, que si algún informe, que si época de verano, ¡lo que sea vale y esto sigue eternizándose!
Al hilo, me vienen a la mente duras imágenes y situaciones de mucha desesperación de unos vecinos, de mujeres y de niños pequeños, que fueron muy duramente desalojados del aquel Poblado Marinero de El Cho Vito, que a tantísima gente conmovió. De nada valieron la multitud de gestiones previas, ni los llantos, ni los nervios de los habitantes de aquel Barrio de Candelaria, la Orden de Derribo estaba ahí y la ejecutaron sin mayor piedad y a horas intempestivas. Y las más de 30 casas cayeron en un abrir y cerrar de ojos ante el asombro de miles de personas que estábamos por allí cerca, amargados por ver lo que estábamos viendo.
 Ya en aquel entonces muchos por aquí hablábamos de las diferentes varas de medir, de cómo el mamotreto, en la misma situación de ilegalidad, se mantenía en pie a pesar de su inutilidad y estas casas, domicilios habituales de muchas personas, eran demolidas violentamente. Esto es lo que nos ofrece la democracia mal entendida o mal aplicada, que los dineros y los poderes políticos mucho tengan que ver, decir y decidir en situaciones similares, siempre en contra de los más desvalidos. Y para colmo, se trataba de un Poblado bonito, nada impactante y muy cuidado, al contrario del adefesio impactante del mamotreto. ¡Una pura mierda!, que encima cercena la vista de la Playa de Las Teresitas que siempre ha existido desde San Andrés.
 Y en esta mierda nadie habita, al contrario de lo que sucedía en Chovito, y su inutilidad, repito, es manifiesta, por lo que a bote pronto es un derribo sin complicaciones, pero sus valedores principales en el terreno político, llámense José Manuel Bermúdez Esparza, Carlos Garcinuño Zurita o José Alberto Díaz Estébanez, han dado la talla por él, para regocijo de algún empresario que nunca ha perdido la fe en este negocio fácil y seguro, hecho a su medida. Y para ello, no han dudado, ni por un instante, en pasar a segundo término al Pueblo que les votó, el mismo al que sigue hurtándosele ese gran espacio de la única Playa que posee, a todas luces insuficiente. Desalojemos a estos políticos y tumbemos de una vez esa indecencia.
 La verdad no se entiende mucho la situación, ni las amenazas del Sr. Alcalde de obsequiarnos con otro aparcamiento en el mismo lugar cuando este sea demolido, cuando él sabe a ciencia cierta, saben todos ellos, que aprovechando la zona del Infobox y los aledaños de la antigua Batería Militar, salen aparcamientos por un tubo, y que cuando se haga realidad el tranvía, sobrarán de forma preocupante, ¿por qué tal empecinamiento? No parece nada claro, más allá del simple negocio o de tratar de descafeinar las penas impuestas a los condenados cercanos, pues tal obsequio se haría con cargo a nuestros dineros, y no queremos que así sea. Todo lo contrario, queremos que, además de los gastos de derribo, los gastos de construcción sean afrontados por los culpables, porque el PUEBLO es INOCENTE de esta canallada.
 Pierdo la cuenta de los artículos que he escrito relativos a este atropello, el primero, bajo el título “El mamotreto”, a principios de 2008, y en él ya lo catalogaba como una “garrapata” que le chuparía la sangre a los Ciudadanos, como así ha sido. También me refería a las “varas de medir”, pensando justo en El Cho Vito, que ya estaba siendo muy presionado, cuyas primeras viviendas fueron derribadas en octubre de ese mismo año. Lo subiré a Facebook con otros artículos relacionados de 2009 y 2010 y algunas fotografías comparativas, para que vean las diferencias a las que me he referido entre Chovito y el mamotreto. Tremenda injusticia compañer@s, esto parece la historia interminable.

 © Cándido Quintana

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