sábado, 9 de julio de 2016

ACEPTO QUE ME ENGAÑEN

ACEPTO QUE ME ENGAÑEN
GUILLERMO DE JORGE

Recuerdo de mi infancia, una difuminada y escueta visión sobre aquellos cuentos chinos que nuestros ancestros nos contaban. El hombre del sobre, que diga, del saco, era una de las pruebas más fehacientes –discúlpeme, querido lector, por esta torpeza a la hora de escribir-.

Debo de reconocer que se me queda la cara de hombre desorientado, incapaz de atisbar un mínimo de cordura ante tanta tontuna manifiesta, por unos y por otros, al otro lado del sentido común o “incomún”, cuando observo cómo los diversos medios afines intentan enfocar los diferentes asuntos que nos conciernen en otros que poco interesan, o que, a lo sumo, no sirven para nada, excepto para desviar la atención de lo que realmente importa –Y, “ende ahí” la verdadera cuestión-.

Quizás, mi duda existencial como individuo que carece de juicio suficiente para dar lecciones de moral a estas alturas, está en que no me creo nada de lo que oigo, veo o dicen. Sí, mi querido lector, así es. Mientras que muchos intentan hacernos creer que el gran error del hombre de nuestro tiempo es si recibió o no dinero en un sobre o en una bolsa de basura tipo XXL de un megacentro comercial, me asalta la duda de si realmente es esa cuestión la que realmente necesitamos saber o, incluso, para algunos, creer. Y es que quiero que entienda, querido lector, que mi duda no es en vano. Y menos, si ante mí tienen la posibilidad de, otra vez más, engañarnos o de lo que es peor: de aceptar que nos engañen con el arquetipo de la recurrida frase: “…qué dirán de nosotros ahí fuera”; o para los más innovadores: “…qué pensarán de nosotros”.
-supongo que, a estas alturas, es imposible mantener argumentos más suspicaces que éstos-. Y es que, en muchas ocasiones, no hace falta estar mucho tiempo con alguien para saber cuáles son los miedos que les embargan o, en ocasiones, que les remuerden para así controlarlos.

 Y es porque quizás, aparte de que el verdadero problema esté en si en esta sociedad ha existido alguien que haya recibido dinero en un sobre o en una caja de madera, es que el indudable quebranto sería si no es un delito flagrante y un atentado contra el orden establecido o contra los derechos de la ciudadanía que existan instituciones, fundaciones, empresas o corporaciones que sean capaces de tener cajas A,  B o cajas Z y que puedan financiarse ilegalmente o que puedan recibir dinero negro para la compra de favores o para la prevaricación. Porque de ser así estaríamos ante el fallecimiento inequívoco de esta sociedad que durante décadas se ha jactado de ser una de las democracias más modernas y más ejemplarizantes del Planeta –y cuando hablo de planeta me refiero al planeta y alrededores marcianos-. Porque estaríamos hablando de que las estructuras de este sistema social estarían completamente enfermas y que serían incapaces de desarrollar las funciones encomendadas por el pueblo. Cosa que, sin duda alguna, sería el problema angular de la sociedad actual. Y todo esto sería sólo un mal vendaje, para seguir aún más hundiéndonos en lo que posiblemente sería el fin de esta sociedad.
                                                                                              Guillermo de Jorge
                                                                                                @guillermodejorg

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