sábado, 9 de julio de 2016

“BICENTENARIO DE UNA ¿INDEPENDENCIA?”

“BICENTENARIO DE UNA ¿INDEPENDENCIA?”
POR EDUARDO SANGUINETTI,
 FILÓSOFO
 “En nombre de la libertad y con pretensiones de servirla, nuestros liberales, Mitre, Sarmiento y Cía., han establecido un despotismo turco en la historia, en la política abstracta, en la leyenda, en la biografía de los argentinos. Sobre la revolución de Mayo, sobre la guerra de la independencia, sobre sus batallas, sobre sus guerras ellos tienen un Alcorán, que es de ley aceptar, creer, profesar, so pena de excomunión por el crimen de barbarie y caudillaje” (Juan Bautista Alberdi. Escritos póstumos. Ensayos sobre la sociedad, los hombres y las cosas de Sudamérica. Buenos Aires. 1899).
Se conmemora en estos días, el Bicentenario de la Declaración de la Independencia de las entonces Provincias Unidas del Río de la Plata de la Corona Española, celebrada el martes 9 de julio de 1816 en el Congreso de Tucumán que sesionó en la ciudad de San Miguel de Tucumán.

No puedo, ni deseo dejar de mencionar la primera jura de la Independencia de España y de cualquier poder extranjero, celebrada en Concepción del Uruguay (Entre Ríos) el 29 de junio de 1815, a instancias de José Gervasio Artigas, quien organizó el Congreso de los Pueblos Libres, con la presencia de los diputados de la Banda Oriental, Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba y Misiones.

En dicho Congreso de los Pueblos Libres, se exhortaba al resto de Provincias Unidas del Río de la Plata a integrarse a un sistema federal, y algunas tomaron la decisión de no acudir al Congreso de Tucumán, organizado por el Directorio, como respuesta a la postura del gobierno bonaerense de promover la invasión, con ayuda de Portugal, de la Banda Oriental para neutralizar a José Gervasio Artigas.

En este Bicentenario tenemos poco por festejar, ante el estado de las cosas, en que se debate Argentina, los que no nos asimilamos a las políticas de sumisión y entrega, del gobierno en función, que castiga y reprime cualquier tipo de disidencia y que de espacio al sentido y destino de un pueblo, el argentino.

Frente a la imposición del olvido, en la versión mitrista de la historia, que nos ofrece el diario La Nación y sus devotos seguidores, medio que impone, desde su fundación, la colonización e infiltración de todo lo que nos es ajeno y extraño a nuestro ‘ser nacional’ y a la reconciliación amnésica del relato del poder.

¿Cómo narrar la historia?, ¿Qué puede decir la ficción literaria y mediática sobre los acontecimientos pasados?, ¿Cómo narrar a partir de los blancos y lagunas que deja sin completar la ‘docta versión oficial’?, ¿Cómo hacerse cargo del pasado?, ¿Cómo reordenar esa masa informe de hechos, esa cadena de datos que nos llega como ruina textual?, en definitiva ¿qué (cuento) cuenta el novelista de la Historia?

Si al igual que los mitos, todas las vertientes oficiales apuestan a la fetichización del pasado – la de la generación del documento en monumento nos dice Foucault- y a decretar cual es la verdad única e irrefutable, la narrativa de estos últimos meses de gobierno neoliberal, que disputa, impone y confronta, con los deseos de poner en juego todos los datos conexos e inconexos, que actuarían de sutura, para poder llegar a acercarnos a la ‘verdad original’ de nuestra historia, sin ocultamientos, ni silencios oportunistas, de los mercenarios que pretenden escribir una Historia a decretazo ‘limpio’.

La Historia, desde la perspectiva de los oprimidos, explotados, no es sino la historia de una suma de derrotas, ¿de qué independencia pueden hablar, quienes son silenciados, sufren exilios y amenazas a su libertad de expresión?… y es hora de que ‘el relato de la Historia’, sea recorrido por los pliegues del fracaso y la derrota victoriosa, de los que fuimos y somos perseguidos y exluídos, por haber llegado a ser visibles y libertarios, con sonrisas que iluminan el paisaje del territorio de la República Argentina… y serán leídos en ese sentido por las generaciones futuras, como distopía.

Esa empatía con el vencido me permite visualizar, las razones del fracaso, las que no son ignoradas por los que han entregado nuestra soberanía, en períodos extensos de nuestra historia, que alcanza el ‘hoy’, los que bastardearon y bastardean, lo que pudo haber sido una Historia escrita con la voluntad del sentido veraz y auténtico del habitante de esta tierra.

Escribir textos que operen cual fragmentos del discurso histórico aplicando modelos proyectivos y retroactivos, para de-construir la temporalidad homogénea del relato de los ‘vencedores’. En este intento de narrativización de la Historia, transforma todo presente de la enunciación en un futuro-pasado. Es una Historia retrospectiva que elige el pasado, como fundamento del presente: “historia magistrae vitae”, frase acuñada por Cicerón, que actúa eficazmente, recobrando significación, a la nueva narración de la historia.

De que independencia podemos hablar, con un pueblo hambreado, con sus derechos individuales suprimidos, en estado de pobreza, de ausencia de libertad de expresión, con la educación y salud en estado deplorable… con funcionarios y neo y paleo oligarquías y burguesías traidoras, mezquinas, ávidas, plenas de ladrones, estafadores, mentirosos, cobardes, entreguistas, de toda una clase política y empresarial corrupta, (salvo excepciones sin prensa), mercachifles que negocian nuestra historia y existencia, en libertad y armonía, la de los habitantes de la República Argentina.

Pero ya está preparado el Logo y la Canción oficial del Bicentenario de la Patria, fraguado en las usinas del gobierno de Mauricio Macri… deviene en declamar al unísono con todas las voces, que se elevarán sobre la fantasía oficial: “Viva la Patria”.

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