sábado, 31 de agosto de 2019

DIGNIDAD CREATIVA


DIGNIDAD CREATIVA
JM AIZPURUA
Camina pausado y digno, con pasos que antes recorrieron rues, streets y Strassen, con la misma parsimonia y con el ritmo chicharrero que aquel muchacho de San Andrés mamó en las orillas atlánticas que miraba tras sus juegos y en las que aprendió a soñar con algo mejor que con lo que la casta colonial le ofrecía en sus dominios.
Y salió al Mundo y volvió.
Volvió triunfador de su vida, pues la vivió como quiso, sin ofender a nadie, movido solo por su ética y su estética, la de un artista nato que interpreta las artes con decoro. En la escritura sobresale, pero sus paisanos lo ignoran, lo que le permite observar a gusto, pasear sin agobio, y buscar la inspiración y el recuerdo en todos los caminos que le vieron recorrer de niño por su pueblo: San Andrés.

Si Nelson hubiera entrado sin problemas, tendría sus dos brazos y nuestro artista una calle en London, pero la Historia es como es y el señorito godo no aprecia los talentos de la colonia salvo que sean genuflexos y serviles a sus intereses. Las masas babean entre Cristiano y Messi, y el talento, el arte, queda anulado por sus efectos. Es el mundo mediático del Regimen78 que se ahoga en su propia miseria.
Unos pocos, muy pocos, demasiado pocos, sabemos de sus esencias y su existencia y disfrutamos de sus obras, como gourmets de la literatura, hoja a hoja, palabra a palabra que ocupan su lugar exacto según el mágico control del maestro, al alquimista canario de la palabra que sabe cuál de ellas es la que debe ocupar ese espacio, solo ella, y nos sorprende con frases que nadie hoy día maneja mejor en idioma castellano. Virtuosismo de la palabra que el maestro José Rivero Vivas esparce por sus libros y que el establishment cultural, no quiere comprender sumido en la pocilga de subvenciones, politiqueos y mamandurrias varias que nada tienen que ver con el arte y la literatura auténtica, esa que nuestro maestro de San Andrés derrama por sus poros y por sus libros.
Un libro de José Rivero Vivas es un tratado de la palabra, una universidad de literatura, y un placer solitario, algo que es necesario esforzarse en comprender para gozar de la plenitud de un artista, un escritor excepcional de nuestro tiempo.
Es una especie de Van Gogh, con orejas, pero como él sin reconocimiento oficial, lo que aún lo hace mas grande y cuando su veto quede descubierto, cuando el mundo cultural canario caiga en su error, también a él le lloverán los homenajes, pero ya hoy día eso no le preocupa. Él ya hizo lo que debía y saborea su victoria sobre la mediocridad, la hipocresía y la necedad políticamente correcta.
Mis paisanos vascos se asombraron de su prosa en 1970 (“Los Amantes”) tan diferente, tan canaria, tan universal, pero luego cayó sobre él el manto del ostracismo que desde cualquier instancia paracultural se le impuso y en ello sigue. No aparece en Internet, donde hasta yo aparezco, ni lo citan en las aulas, y con ello se pierde un maestro de nuevos escritores canarios universales, pues como formador de formadores hoy no tendría igual.
Pero así es este nuestro Pueblo Canario, desbordante de todo, pero consciente de nada, y José Rivero Vivas lo sabe, pues es parte de él, y sigue trabajando en sus libros pendientes para que las futuras generaciones sepan de la literatura canaria que la voz de su amo sepultó en un pretendido olvido que el arte universal impedirá, aunque para muchos ya será demasiado tarde.

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