sábado, 23 de abril de 2011

Generación 21. Nuevos novelistas canarios.lll

PRESENTACION EL 29 DE ABRIL

A LAS 7 DE LA TARDE

Doce nuevos novelistas

La gestación de lo que he llamado Generación 21, esta nueva generación de novelistas canarios a los que en principio sólo une un espacio (Canarias) y un tiempo (finales del siglo XX y primera década del siglo XXI), pues no existe entre ellos una voluntad generacional sino esa apuesta por el desarrollo de la novela de género en Canarias, habría que situarla en la década de los años 90, con la publicación de las novelas Agua de arroz y flores (1992) de David Galloway, El humilladero (1994), de Víctor Álamo de la Rosa, y El Pasaje (1995), de Álvaro Marcos Arvelo. Estas dos últimas obras resultan ser emblemáticas novelas que coinciden en la creación de unos espacios míticos (a los que alude Sabas Martín en su ensayo) denominados Isla Menor (caso de Álamo de la Rosa) y Puerto Santo (caso de Arvelo) desarrollados después en ulteriores novelas. A partir de esta fecha y hasta el cambio de milenio, el célebre año 2000, sólo Víctor Álamo de la Rosa, el novelista canario de esta generación que mayor proyección nacional e internacional ha conquistado, mantuvo una continuidad editorial sólida, publicando otra novela, El año de la seca, en 1997. Esta obra, además, se ha convertido en una de las principales obras de la narrativa canaria última, como demuestran sus múltiples traducciones y ediciones y su inclusión en el volumen colectivo Doce novelas que se pueden leer (Ediciones Idea, 2006), donde los críticos Juan Pedro Castañeda, Juan José Delgado y Sabas Martín seleccionan las que a su juicio son algunas de las principales novelas canarias del siglo XX.

Víctor Álamo de la Rosa (Santa Cruz de Tenerife, 1969) es, pues, uno de los narradores más importantes de la actual narrativa canaria, destacando desde la publicación de su primera obra narrativa, Las mareas brujas, un conjunto de relatos publicado en 1991. Como dijimos, su narrativa se caracteriza por la creación de un mundo propio mítico, la Isla Menor, inspirado en la isla de El Hierro. Tras El humilladero, su primera novela, ha publicado las novelas El año de la seca, prologada por José Saramago, Campiro que (2001), Terramores (2007) y La cueva de los leprosos (2010). Su interesante obra narrativa se completa con dos narraciones destinadas a público juvenil, El naufragio de los mapas y Omar el Cangrejo, publicadas en 1998 y 2004. La repercusión nacional e internacional y la cantidad y calidad de la narrativa de este autor tan vinculado a la isla de El Hierro nos llevan a considerarlo piedra angular de este nuevo resurgimiento de la narrativa canaria.

Otro de los principales narradores canarios es Anelio Rodríguez Concepción (Santa Cruz de La Palma, 1963), quien se ha centrado en los últimos años en la narrativa tras destacar también como poeta. Libros suyos de relatos son La Habana y otros cuentos (1990), Ocho relatos y un diálogo (1993), El perro y los demás (2004), El león de Mr. Sabas (2004), Relación de seres imprescindibles (1998), y la novela erótica La abuela de Caperucita (2008).

Álvaro Marcos Arvelo (Santa Cruz de Tenerife, 1965) es otro de los narradores más destacados de las últimas hornadas, aunque su producción es realmente lenta (quince años median entre su primera y su segunda novela). Autor de las novelas El Pasaje (1995) y Al sueño polar de golondrinas (2010), además de los libros de relatos El jardín de los durmientes (1996) y A veces comprendemos algo (2005), Álvaro Marcos Arvelo es, además de escritor, un importante gestor cultural y el responsable de las magníficas colecciones literarias de la entidad financiera CajaCanarias, donde se han publicado muchas obras cruciales de la literatura canaria contemporánea.

Por su parte, Víctor Conde, pseudónimo de Alfredo Moreno Santana, autor de una abundante literatura de género fantástico, nació en Santa Cruz de Tenerife en 1973 y es sobre todo reconocido y valorado por sus sagas espaciales, con las que ha obtenido varios premios nacionales de literatura de ciencia ficción y fantástica. Algunas de sus obras son Mystes (2004), El teatro secreto (2005), Crónicas del multiverso (2010), Heraldos de la luz (2010), Los relojes de Alestes (2010), El libro de las almas (2010), Naturaleza muerta (2009), El dragón estelar (2007), El tercer nombre del emperador (2002) y Piscis de Zhintra (2002).

Cristo Hernández Morales (La Laguna, 1968) es autor de las novelas Recuerdos Consentidos (2000), El Jardín de las Especies (2001), La mirada de Gioconda (2002) y Los Hermenautas y el Código de Apolo (2005). Por El Jardín de las Especies obtuvo el Premio de Novela Benito Pérez Armas en 1999. Sus libros de relatos son Envasados al vacío (2005) y Fragmentos dispersos (de) un mundo futuro (2005).

Javier Hernández Velázquez (Santa Cruz de Tenerife, 1968) es otro de los autores más interesantes de esta generación. Ha publicado las voluminosas novelas La identidad fragmentada (2007), Factotum (2005) y el libro de relatos Los días prometidos a la muerte (2010). Su novela Factotum refleja las luchas de poder y la corrupción institucional, mientras que La identidad fragmentada incide en los mitos y tradiciones aborígenes guanches, ambas obras resueltas en clave de moderno thriller y con las claves de la novela de género negro.

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