miércoles, 3 de abril de 2024

FLABES

 

FLABES

DUNIA SANCHEZ

Estamos aquí, en la tierra. Un lugar donde la vida es posible o imposible. El agua escasea, el agua crea guerras infinitas en las corrientes de los harapos de nuestras ideas. Miramos el cielo, un azul añil baña nuestro escudo y es tan perfecto y es tan bello…que nos hacemos perezosos para contemplar la realidad. No hay agua, los campos en su soledad se queman de sed, las gargantas son oprimidas por el desgarro de la falta de agua. El mar está contaminado y los cetáceos no cantan. Estamos aquí, en la tierra. La estación está preparada , unos pocos seremos exploradores de es cosmos salvaje donde la existencia corre peligro. Nos embarcamos, en nuestras naves, corre el siglo 25 y aun así seguimos mirando el cielo, con su azul añil. El eje de la tierra se ha desviado posiblemente provocando en mezcla con el efecto invernadero y nuestra dejadez incontables avalanchas de inclemencias terroríficas a nuestro planeta. Estamos esperando, un viaje donde vagaremos más allá de este cielo de azul añil que nos protege. Expectativos vemos como nuestros navegantes del universo despegan. Convencidos de que llegarán al planeta Flabes donde se espera que se un bálsamo de tranquilidad para nuestro mañana ¡Uhm¡ Qué será…qué será de nuestro mañana, de unos pocos!  En flabes se supone que hay agua, agua pura. Y ahora , en este instante que han partido me pregunto del futuro de nuestras generaciones venideras. Flabes se encuentra en el cinturón de Kuiper. Los peligros abundan debido a la basura estelar.

 Pero confío en que llegarán y traerán buenas noticias. Flabes. Muchos años luz y llegarán y traerán gratas noticias. Solo hay un inconveniente, que este poblado. No sabemos nada de él. Llegan ondas de radio, pero es difícil descifrar la realidad. Nosotros que estamos aquí, en la tierra. Que no más somos una partícula dentro de una galaxia, en los brazos de una espiral que se vuelve imponente , gigantesca y casi inasimilable a nosotros. Y llegaremos a Flabes. La tierra está en la desesperación. Y después qué. El cielo, con su azul añil nos muestra que esta es nuestra casa y teníamos que cuidarla. Solo, unos pocos podrán viajar allí. Aquí seguirán las guerras, las batallas con un velo de metrallas, gases virulentos asesinando la vida, la atmósfera. Es un viaje peligroso. Es un viaje donde los pensamientos recalcan nuestro error. Es un viaje donde la pena te hace cerrar los ojos y caer en el sentido de este mundo. Miramos al cielo, un azul añil nos presente que aun hay esperanza. Estamos aquí, en la tierra. Y otros pensamos como descontaminar esta agua, como hacerla derecho universal para todos los habitantes de este lugar. El dióxido de titanio a lo mejor es nuestra salvación. Pero nos empecinamos, nos empecinamos en irnos y ello solo para unos pocos. Vivimos aquí, en el planeta tierra, un cielo de azul añil nos mira, nos aconseja que la amemos como raíces de nuestras singladuras. Y pienso que todo es posible, que todo puede cambiar y que todo cambia. Se ha perdido la señal con los exploradores a Flabes y nos sentimos decaer. Las jornadas pasaran y volveremos a tener noticias de ellos. De ellos, en ese espacio misterioso de la vía láctea. Salvar nuestra madre, que de sus fuentes aflore un agua limpia, pura, cristalina. Y porqué no. Aquí la tierra, con un cielo de azul añil proclamando los deseos , los sueños.

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