miércoles, 12 de agosto de 2015

“ARGENTINA, TIERRA DE FICCIONES”

“ARGENTINA, TIERRA DE FICCIONES”

POR EDUARDO SANGUINETTI
¿Qué sentido tiene poner por escrito los signos de “fin de fiesta” de las Paso, estético provisorio del no ser y no estar, en Argentina, tierra de “Ficciones” borgeanas?

Mi pregunta va dirigida a periodistas y comunicadores rentados, que en calidad de ‘notarios’, ‘escribas’ de las macro corporaciones económico-mediáticas, pretenden llamar la atención, otorgando en malogrados discursos y escritos de barricada, devenidos en profecías del pasado, noticias trucadas y un tanto ingenuas de unas elecciones primarias, polarizadas, que anuncian que nada cambiará en este país: la inseguridad, la justicia de la mano del poder, la ignorancia, la compra de aplausos, la mediocridad, el asesinato, la mentira, la incapacidad, la corruptela, seguirán siendo el flagelo de los pobres, de la clase media argentina… de un tiempo y un pueblo que han dejado de ser en absoluto a mis ojos y sentir, en el más estricto sentido ontológico… que “han dejado de ser y vivir de este lado del mundo”… no los percibo como habitantes de esta tierra, más bien son parte del magnífico ensayo del gran Adolfo Bioy Casares: “La Invención de Morel”.

Por lo tanto no intento ya establecer claramente, si Máximo es Mínimo, o el “silencioso” Scioli es el ‘candidato estrella’, o tal vez la presión de la presidente Cristina, en instalar al motonauta como único candidato, y dar por tierra con el sueño del hombre de Chivilcoy, Florencio Randazzo, estaba ya pautada y pactada, a espaldas del pueblo… ¿equivocación? o jugada por venir, luego de la caída, ¿quién sabe?…pero Macri es ¿capaz?,.. ¿qué me dicen de Massa?,.. la dupla Scioli-Macri, no tardaron un segundo, en decir las enormes coincidencias que los unen al ex-jefe de gabinete, exintendente de Tigre, luego de despreciarlo en plena campaña electoral… ¡claro! un 20% de votos no son para despreciar.. ¿torpes?, ¿previsibles en las jugadas?, y, las dos cosas… los tres candidatos, son patéticamente similares, ¿o no?

He soñado con un candidato a la presidencia de la Argentina, que pudiera describir cada metro cuadrado de esta nación y la naturaleza de sus problemas y conflictos desde el inicio, sin vanidad ni resistencia a admitir un equívoco; con ideas e ideales propios que los haga extensivos a la comunidad, desmadrada y sin horizontes, temerosa a un estado de inseguridad de todo tipo instalado por la impericia de los diversos gobiernos que se suceden desde hace décadas, desde nuestra independencia.

He soñado con un candidato que le haya atraído el concepto marxista de la “renta diferencial” en todo el territorio, que permita descifrar el poder económico de la paleo-oligarquía y la neo-oligarquía, instalada en estos últimos 20 años, y no dejar de denunciar y accionar contra el parasitismo de esta degradada clase, así como su resistencia a desistir de las regalías conseguidas a fuerza de corrupción y delitos, condonados por la justicia ausente, solo para los indigentes, los que permanecen al borde del camino de este sistema.

He Soñado con un candidato fogueado en las lides de la vida, jamás negociable, asimilado a los principios fundantes de Artigas, Hernández, Wilde, Fray Mocho, Martínez Estrada, Lugones, Macedonio Fernández, Lisandro de la Torre, Jauretche y tantos otros. Un candidato devenido en una prosa dialéctica corporizada en actos de vida concretos y comprobables.

Solo intento comunicar lo incomunicable, en un juego poético-literario-filosófico de seducción, reflexión, suave arrebato y morosidad, donde no hay ningún rastro de concesiones a los prejuicios y a decir la verdad… en fin, a los astutos mecanismos de un final sorprendente, en esta Argentina conformada hoy por alcahuetes, indecisos burócratas del síntoma, agoreros del porvenir, mentirosos, estafadores, nostálgicos de disciplina castrense, censores, asesinos, tuiteros, farándula y mercenarios rentados para lo que sea, que jamás cederán un espacio para este candidato soñado, hoy inexistente, en compromiso de vida con la verdad y sin el gesto homicida de las promesas.

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