lunes, 8 de abril de 2024

EL ASALTO DE NOBOA A LA EMBAJADA DE MÉXICO HUMILLA A ECUADOR

 

EL ASALTO DE NOBOA A LA EMBAJADA DE 

MÉXICO HUMILLA A ECUADOR

KATY CEDEÑO

Poder Migrante

Militares escoltan la salida de un vehículo blindado donde es trasladado el exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, este sábado en Quito (Ecuador). - EFE

Un día más, los ecuatorianos y ecuatorianas, dentro y fuera del país, nos levantamos con una noticia vergonzosa y repudiable, fruto de los delirios de un Gobierno precario intelectualmente, en el que parecen tomarse las relaciones internacionales del país como un juego. Un Gobierno, el de Daniel Noboa, en el que no entienden ni las más elementales reglas de la democracia ni el Derecho Internacional. Violar la soberanía de un país, en este caso, de México, por parte del Gobierno de Ecuador, es algo que evidencia las limitaciones de este Gobierno que nos hunde a los ecuatorianos, aún más si cabe, en el fango en el que sucesivos gobiernos nos vienen arrastrando por más de tres legislaturas; sin embargo, este parece estar decidido a romper todos los récords.

 

Lo sucedido ha tenido como primera respuesta la ruptura de las relaciones diplomáticas con Ecuador por parte de México, lo cual es gravísimo para un país como Ecuador. Los y las ecuatorianas no podemos soportar más el comportamiento caprichoso de un presidente que, a tenor de sus acciones, no sabe dónde está parado en el escenario internacional, en el que hay que regirse por convenciones como la de Viena. Es evidente, a juzgar por las imágenes que llegan del intento de entrada de militares ecuatorianos a la Embajada de México en Ecuador, la violación flagrante por parte del Estado de Ecuador, presidido por Daniel Noboa, de la soberanía mexicana y el irrespeto absoluto a la autoridad de la embajadora y todos los miembros del cuerpo diplomático mexicano en Quito.

 

La Convención de Viena es muy clara al confirmar la inviolabilidad de las sedes diplomáticas y prohibir la entrada en ellos de los agentes del Estado receptor, pero todavía más, impone al Estado receptor la obligación de proteger las sedes de cualquier intrusión o daño que perturbe la paz de la misión o atente contra su dignidad.

 

Pues bien, Daniel Noboa, ya sea por ignorancia, capricho de niño rico o prepotencia se ha saltado a la torera todas estas normas fundamentales de un tratado que Ecuador ha firmado, es decir, del que es parte y, por tanto, está obligado a cumplir. El daño es inimaginable para la posición de Ecuador en el ámbito de las relaciones internacionales. Y aunque muchos ecuatorianos, atrapados en el sobrevivir diario en medio de un país en crisis de seguridad a cuenta del narcotráfico, la corrupción política y un sistema de justicia, en gran medida fallido, no tendrán tiempo ni ánimo de reflexionar sobre las duras consecuencias que esta acción irracional tendrá para Ecuador y para sus habitantes, espero que otros y otras, en mejor posición para detenerse a reflexionar y hacer un análisis más profundo y pormenorizado de los hechos a los que hemos tenido que asistir con vergüenza los ecuatorianos dentro y fuera del país, no dejen de hacerlo y levanten sus voces, dejando de lado sus posicionamientos ideológicos para rechazar esta acción, que más que humillar a México, humilla a Ecuador al dejarnos en una posición bochornosa en el marco de las relaciones internacionales.

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